Internet de las cosas deportivas: en el bar viendo el fútbol con amigos y algoritmos

Félix Hernández    16 agosto, 2017
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Hubo un tiempo en el que, cuando llegaba el verano, te lanzabas en bicicleta a dar largos paseos… y no necesitabas nada más. Tenías ante ti el horizonte, un enorme y maravilloso horizonte de campos de cereales y cielo azul en mi caso, y era todo cuanto anhelabas. A veces, si quedabas con tus amigos quizá te animaras a competir (lo justo) o tal vez te prepararas en equipo para cualquier pachanga veraniega. Al finalizar, satisfecho por el sano ejercicio compartido, ibas, cómo no, al bar y de seguro que en la terraza se iniciaba una conversación sobre los héroes deportivos y, frente al refrigerio, se porfiaba con acaloramiento sobre sus éxitos y capacidades. Era un canto al posibilismo y a la creencia. Eran los viejos tiempos. Ahora creo que lo llaman The Internet of Sporting Things (Internet de las cosas deportivas).

Aunque la experiencia humana y social sigue siendo la misma -nadie lo duda- ha cambiado cómo se accede a ella, cómo se comunica y cómo se comparte. Por un lado, queremos convertir nuestras vivencias deportivas en momentos que lleguen a nuestros amigos más remotos como muestra de orgullo o reflexión sobre nuestra forma física, y disponemos de datos veraces y actualizados al instante. Por otro lado, queremos, como espectadores, entender con la mayor profundidad posible lo que les está sucediendo a los otros cuando compiten. Desde que la tecnología puede registrar estas situaciones hemos pasado de lo más evidente, de lo externo (el vídeo o el audio) a, por ejemplo, la perspectiva en primer persona como propone Firstvision o la necesidad de saber dónde estuvo el deportista y cómo le fue en sus entrenamientos. Si la cámara nos ha retransmitido hasta ahora el momento visual, los objetos conectados van a mostrarnos el comportamiento de los cuerpos. Y ha sido una transición muy rápida.

Este hecho cobra una enorme relevancia en las grandes competiciones. Hablamos de mucho dinero. El otro día escribí de los juegos olímpicos de Tokio 2020 pero tenemos eventos más próximos: el Tour de Francia, Wimblendon, el maratón de Londres o la misma Fórmula 1.

Con las nuevas posibilidades tecnológicas se convierten en una especie de eSports pero a lo real, quiero decir, a partir de elementos ciertos, tangibles e inmersivos que nacen del propio evento y lo convierten en un momento único. Algo así como si el viaje de Hugo, nuestro compañero pionero en dar la vuelta al mundo en una moto conectada, ahora fuese una concentración de colegas, y aquí creo que el baile entre IoT y analítica empieza a presentar interesantes casos de éxito: en el Tour se desarrolló un predictor que mostraba la posibilidad de éxito de las escapadas según el rendimiento de los corredores o ampliaba información de cualquier otra actividad durante la carrera. Así, los fans disponen de herramientas para disfrutar y comprender quién es el más fuerte o quién, a pesar de todo, va a conseguir romper con su propia barrera de esfuerzo.

Las TIC en los deportes tienen múltiples aplicaciones e infinitos escenarios: en el críquet se intenta seguir la trayectoria de la pelota y en el fútbol americano se trata de mejorar el diagnóstico y tratamiento de traumatismos cerebrales a través de cascos que pueden ayudar a detectarlos.

Entre el espectáculo, el orgullo, la competición, la salud, el bienestar… ¡hay tantas posibilidades, surgen tantos conceptos e ideas! Reconozco que cuando salgo a correr a veces me imagino como una especie de deportista aficionado robotizado, cargado de tecnología y supurando bits, y que todos estos datos suben a Internet, donde son analizados y se explica qué pasará conmigo.

Bromas aparte, la experiencia televisiva es superada día a día con estos nuevos conceptos. Porque ahora queremos la televisión pero necesitamos el móvil, con su correspondiente app deportiva, para entender mucho más sobre nuestro deportista o equipo favorito. El analista profesional, por su parte, tiene un mar de posibilidades mayores. Y los bares se llenarán de comentaristas “informados” que compartirán los datos de sus móviles y descifrarán el resultado de los algoritmos.

Estoy seguro de que el tema ha despertado vuestra curiosidad. Estaremos muy atentos a lo que sucede con este sector en los próximos tiempos y, mientras tanto, disfrutemos del buen tiempo. Si es necesario soportaremos la desconexión de los pueblos o la descompresión veraniega porque creo que lo más interesante, en este caso en términos de emprendimiento digital relacionado con los deportes, está aún por llegar.

Imagen: Koldo

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