Inteligencia artificial natural: antónimos que no lo son tanto

Paloma Recuero de los Santos    2 octubre, 2019

¿Qué nos es “natural”?. Hay palabras tan ricas en significados, que si las buscamos en el diccionario de la RAE necesitan hasta 17 definiciones distintas. Y “natural” es una de ellas. Porque aunque a priori nos resulte un poco contradictorio asociar “natural” con “inteligencia artificial“, veremos que, en realidad, son perfectamente compatibles.

Efectivamente, lo primero que se nos viene a la cabeza al escuchar la palabra “natural” es algo ” Perteneciente o relativo a la naturaleza“, la primera acepción del término en la RAE. Sin embargo algo natural, también es algo sencillo, lógico, esperable, espontáneo, normal

El objetivo de cualquier tecnología es ayudarnos a superar mediante herramientas, las dificultades impuestas por la complejidad del entorno, o nuestras propias limitaciones físicas. El ser humano no es el único ser vivo que ha desarrollado un tecnología. Pero, la tecnología humana es, probablemente, con permiso de las Artes, lo más asombroso que ha creado el hombre.

Nuestros sentidos.

Vista, tacto, gusto, oído, olfato… nuestros sentidos son nuestras “ventanas” al mundo. Son complejos sistemas de “percepción sensorial” , que captan variaciones en las propiedades físicas del entorno. Estos estímulos pueden estar producidos por ondas de presión (tacto, oído), electromagnéticas (vista), o térmicas (tacto). También por sustancias químicas (gusto y olfato). Nuestro sistema nervioso transporta toda esta información sensorial codificada hacia el centro de su procesamiento: nuestro cerebro.

Como ya vimos en este otro post, Inteligencia Artificial: una tecnología “muy humana”, desde un punto de vista biológico no somos gran cosa. Ni especialmente fuertes, ni los más rápidos, ni siquiera, resistentes. Sin embargo, nuestra inteligencia, y nuestras habilidades sociales nos han permitido desarrollar sofisticadas tecnologías como Internet de las Cosas o la Inteligencia Artificial, que nos permiten superar cada día más barreras. Porque, gracias a ellas, ya no estamos tan limitados por los rangos de percepción de nuestros órganos sensoriales, ni por la capacidad de procesamiento de nuestro cerebro: cada día llegamos un poco más lejos.

Y no sólo eso, cada día, nos esforzamos más, por hacer más humana y accesible la tecnología. Porque la complejidad que hace posible tantas cosas no se traslade al usuario final, sino que la interacción con ésta sea cada día más natural.

Un ejemplo real.

Muchos recordarán aquel vídeo tan divertido en el que un monje medieval pedía ayuda a soporte (medieval helpdesk) porque, acostumbrado a trabajar sobre pergaminos enrollables, no sabía cómo usar la innovación tecnológica del momento: el libro. Nos recuerda cómo, muchas cosas que damos por supuestas, que nos parecen “naturales”, nos lo parecen porque nos resultan tan sencillas y tan cómodas, que las hemos incorporado a nuestros automatismos.

A principios de los 2000, no hace tantos años, tuvo lugar una nueva revolución en este mismo ámbito. Los primeros lectores de libros electrónicos evolucionaron hacia las pantallas táctiles y para pasar a la página siguiente del libro había que dar un pequeño golpe con el dedo en el margen derecho de la página. Este gesto tan sencillo que al principio nos costaba aprender, como le pasaba al monje medieval del vídeo, ya “lo traen de serie” las nuevas generaciones, ya les es natural (¡es tan fácil!). Por ello, lo realizamos tan inconscientemente que, no tenemos más remedio que reírnos de nosotros mismos cuando, en ocasiones, damos estériles golpecitos en el margen de un libro de papel.

Por eso, damos la bienvenida a todo aquello que nos haga la vida más fácil. Por ejemplo, gestos tan sencillos como cambiar el canal de la tele. Al principio, había que “desincrustarse” del sofá o discutir sobre quién se levantaba para cambiarlo. Después, ya no hacía falta levantarse, pero nuestros salones se llenaron de múltiples mandos a distancia, o complejos mandos multidispositivo que muchas veces no eran tan sencillos de usar.

Hoy día, no tienes que pelearte con tu hermano ni frustrarte con un de todo menos “intuitivo” mando a pilas. Tan natural, tan sencillo como decir Aura, pon el partido de baloncesto” y ya está. Lo hermoso es que, a pesar de la increíble complejidad tecnológica necesaria para que esto suceda, el objetivo final, hacernos la vida más fácil y cómoda, y de una forma que nos resulte natural, se ha logrado sin ninguna duda, gracias a la inteligencia artificial.

“Artificial is natural”

Ven a conocer nuestra Inteligencia Artificial natural en el LUCA Innovation Day, el próximo 16 de octubre a las 16:00 h en el Auditorio Central de Distrito Telefónica (Madrid).

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