De los robots camareros al pensamiento estocástico

Francisco Javier Almellones    17 agosto, 2016
Integración-cerebro-máquina

¿Quién no tiene en la cabeza esa imagen de un camarero corriendo entre las mesas, esquivando niños, sillas y clientes inquietos y componiendo poses imposibles con la bandeja cargada de platos y vasos? Pues bien, ésta es una de las habilidades que aún no tienen los “robots camareros” y por ello un restaurante chino decidió prescindir de sus servicios hace unos meses.

Aunque cobraban poco, nunca se quejaban y rara vez enfermaban, lo cierto es que no se entendían bien con los consumidores y las bandejas voladoras habían empezado a formar parte del espectáculo, junto con las manchas de sopa en las prendas de los comensales.

Puede estar bien como algo anecdótico o como idea original, pero aún queda mucho para que ciertas tareas puedan ser desarrolladas por robots, al menos con cierto grado de calidad y seguridad. No sabemos si les habrá ido mejor al resto de robots con puestos en el sector servicio que nos contaba nuestra compañera Alicia.

En este blog hemos escrito, largo y tendido, sobre robots y su implicación en nuestro futuro social y laboral. Es verdad que, como aficionado a la tecnología, me parece estupendo que hagamos mucho mejor la vida de las personas (y, por qué no, también la de los animales) aprovechando todo lo que la tecnología nos permita, pero determinadas actividades aún pertenecen al dominio de los seres humanos.

Está claro que estos sirvientes digitales no habrían conseguido ninguno de los puestos de cabeza en las primeras olimpiadas cíborg (“Cybatlon”) que se celebrarán en Zúrich el próximo mes de Octubre, una vez acabados los JJ.OO. cien por cien humanos. Lejos de ser una competición de esfuerzo y resistencia, estará más orientada a la habilidad y la precisión en la ejecución de tareas cotidianas, algo que para la mayoría es una trivialidad, pero que se convierte en todo un reto para personas que compensan con implantes algún tipo de minusvalía.

En estos juegos no sólo participarán humanos con prótesis e implantes tecnológicos, también habrá un lugar para la integración “cerebro-máquina”; un apartado en el que se podrá competir controlando a un personaje de un videojuego mediante la conexión mental con el dispositivo, sin intervención física de ningún otro tipo.

Quizá aquellos robots camareros puedan recobrar su puesto de trabajo en un futuro, cuando puedan pensar por sí mismos y generar una respuesta adecuada ante un elemento no listado en su rutina de eventos predecibles.

En este sentido, IBM ha conseguido un gran avance al producir una respuesta más ¿humana?, más aleatoria, conectando 500 neuronas artificiales mediante la tecnología de las “memorias de cambio de fase” (PCM, Phase Change Memory). Ese avance en la simulación del funcionamiento de los cerebros orgánicos  supone un paso más allá en la inteligencia artificial

Pronto veremos más evoluciones y usos de esta tecnología, puesto que además se ha conseguido abaratar su coste hasta igualar el de una memoria RAM convencional.

Espero con ansias el momento en que se  consiga la integración inversa: “máquina-cerebro” porque, sinceramente, hace ya tiempo que necesito una ampliación de memoria.

Imagen: Gian Luigi Perrella

 

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