Infraestructuras de comunicaciones y crecimiento económico

Roberto García Esteban    19 agosto, 2019
infraestructuras-de-comunicaciones-y-crecimiento

Con la transformación digital como mantra que ilumina las decisiones de millones de compañías en todo el mundo y la expansión de tecnologías como blockchain o la inteligencia artificial, crecen exponencialmente las necesidades de almacenamiento y velocidad de computación imprescindibles para poder procesar la inmensa cantidad de datos que se generan a diario. O, lo que es lo mismo, se necesitan Centros de Proceso de Datos (CPD) cada vez más potentes y descentralizados, así como redes más rápidas y con latencias más bajas.

Además, aumenta el número de empresas de cualquier tamaño y sector que opta por externalizar sus sistemas en lugar de gestionar un centro de datos propio que les consuma muchos recursos humanos y económicos. Así, el concepto cloud está cada vez más ligado al de servicios gestionados, con los que el cliente se desvincula por completo de las labores de gestión técnica para dedicarse solo a su negocio, a la vez que disfruta de todas las ventajas de un entorno en la nube (flexibilidad, escalabilidad, etc.).

Por otra parte, las grandes infraestructuras de comunicaciones se han concentrado tradicionalmente en unas pocas localizaciones cercanas a los principales núcleos económicos y de población, razón por la que los grandes data centers europeos se encuentran en Frankfurt, Londres, Amsterdam o París. Tal fue la concentración de centros de datos en esas ciudades que se llegó a acuñar unas siglas para ellos: FLAP. Pero el aumento de la demanda motivado por los factores que explicaba (más datos generados y mayor demanda de servicios gestionados por proveedores externos) hace que los proveedores de servicios cloud deban ampliar su capacidad para satisfacer esa necesidad creciente, lo que está generando una segunda ola de inversiones en nuevos hubs digitales en Europa.

En este contexto, España, y en concreto Madrid, es un punto privilegiado para convertirse en un hub internacional de comunicaciones, como se recoge en el informe “Madrid: un hub digital para el sur de Europa. Infraestructura digital conectada“, de Delfos Research. Madrid es un nodo principal de interconexión y distribución de datos en nuestro país pero, además, lo que hace especialmente atractiva a España (y su capital) para instalar CPD es la conectividad con América y África, gracias al despliegue de cables submarinos, fundamentales para otorgar la capacidad de mover de forma segura altos volúmenes de datos de un CPD a otro.

Además, nuestro país es el tercero del mundo con mejores infraestructuras de comunicaciones, por detrás solo de Japón y Corea, y el cuarto país de la OCDE en despliegue de fibra, que sirve para garantizar las comunicaciones entre centros de datos. Lo contaba un compañero recientemente, al hilo del DigitalES Summit 2019. Finalmente, no hay que olvidar que la economía de Madrid supone la quinta parte del PIB español, tiene multitud de empresas interesadas en llevar su carga de trabajo a la nube y posee suficiente volumen de talento e industria como para hacer frente a ese crecimiento de infraestructuras de datos.

Pero para que esta oportunidad cristalice, aún deben superarse ciertos retos, entre los que destaca poder disponer fácilmente de enormes cantidades de energía eléctrica, a ser posible renovable, dado el gran consumo de electricidad que requieren los data centers, tanta que supone un desafío en la operación y planificación del sistema eléctrico de una ciudad. También es muy importante que la ciudad tenga conexiones robustas y seguras con otras redes internacionales proporcionadas por los operadores de telecomunicaciones y que ofrezca a los inversores un marco regulatorio estable.

Merece la pena trabajar para conseguir que Madrid llegue a ser ese centro tecnológico de referencia porque los beneficios para la ciudad y para todo el país son muy importantes. En el informe de Delfos se estima que se podrían generar 6.088 millones de euros y más de 1.800 empleos, además de que se ha demostrado que una infraestructura digital moderna y fiable ejerce un efecto arrastre sobre el talento y atrae a empresas tecnológicas e innovadoras que buscan asentarse cerca de las TIC que necesitan, del mismo modo que en la era industrial las empresas se ubicaban cerca de las vías de transporte como puertos o ferrocarriles. Es decir, se crea un círculo virtuoso en el que el crecimiento tecnológico impulsa la demanda de centros de datos y la presencia de centros de datos atrae a empresas tecnológicas que luego generan más demanda de éstos. Conclusión: supondría una fuente de riqueza sostenida para toda la región.

Imagen: Jlhopgood

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *