La cultura del teletrabajo como ventaja competitiva

Roberto García Esteban    25 febrero, 2021

Hay diversos grados de preparación para implementar rápidamente el teletrabajo como herramienta para sobrellevar la pandemia en las regiones europeas”. Ésta es la principal conclusión del artículo sobre el impacto del COVID-19 en el mercado laboral de la zona del euro publicado a principio de año por el BCE.

Lamentablemente, España no sale bien parada en comparación a otros países respecto a la implantación del teletrabajo. Mientras en regiones del Reino Unido, Bélgica, Francia, Luxemburgo y Suecia un 50 por ciento de los trabajadores tiene empleos que les permiten teletrabajar, en algunas regiones de España ese porcentaje es tan solo del 20 por ciento. Y si en París o Londres un 45 por ciento de los empleados trabaja desde casa de forma regular u ocasional, apenas el 10 por ciento lo puede hacer en Castilla y León y Cataluña.

Dificultades para la implantación del teletrabajo en España

Estas diferencias no se deben a motivos tecnológicos, pues España está a la cabeza de Europa en lo que a conectividad se refiere. Por ejemplo, Telefónica superó en 2020 los objetivos de despliegue de 5G en España, con cobertura ya a 1.200 poblaciones y el 76 por ciento de la población conectada. El año pasado también extendió su red de fibra óptica a prácticamente 25 millones de hogares. Es decir, España tiene infraestructura técnica suficiente para que muchas más personas puedan trabajar desde sus hogares pero, según los economistas del BCE, el teletrabajo no se implanta aquí tan ampliamente como en otras regiones europeas debido a “las diferentes normas sociales, a una organización del trabajo atrasada, al estigma vinculado a trabajar desde casa y a una cultura del trabajo asociada a la vida social en la oficina”.  

En definitiva, en nuestro país falta una cultura del teletrabajo. Mientras que antes de la pandemia solo un 5 por ciento de los empleados teletrabaja en España, en Holanda o Finlandia lo hacían cerca del 15 por ciento.

Deslocalización del trabajo

La cuestión es que ahora muchos profesionales técnicos españoles, especialmente los más cualificados y con buen dominio del inglés, se están preguntando por qué trabajar desde casa un montón de horas al día para una empresa española cuando pueden hacerlo para una empresa extranjera, posiblemente más acostumbrada a trabajar en remoto, y además por un sueldo mayor. Estamos viviendo una ola de deslocalizaciones y “migraciones virtuales”, en la que empresas de EE. UU. y Europa buscan talento cualificado en países como España a cambio de salarios mucho mayores que los nacionales.

La otra cara de esta realidad es que a su vez España tiene una gran oportunidad para atraer el talento mundial que busca calidad de vida trabajando en remoto. Ya se habla de un éxodo en Silicon Valley, donde la enorme afluencia de trabajadores, normalmente muy bien pagados, provenientes de todos los lugares del mundo, ha encarecido hasta tal punto el nivel de vida que a muchos no les compensa vivir allí, y menos ahora que pueden hacerlo desde casa. A modo de ejemplo, Facebook ya ha anunciado su intención de que la mitad de su plantilla de casi 50.000 empleados teletrabaje de forma permanente en 2030. Así que cada vez más gobiernos locales en España tratan de que la respuesta a la pregunta “si pudieras vivir donde quisieras trabajando en remoto, ¿elegirías España?” sea afirmativa. Para conseguirlo, las Administraciones públicas deben modificar su legislación y dar las facilidades necesarias para atraer a ese talento cualificado.

Puesto de trabajo digital

No cabe duda de que la pandemia ha acelerado la revolución del concepto de puesto de trabajo. Hay una adopción masiva de soluciones de teletrabajo y colaboración y ya mueven miles de millones de euros (un ejemplo es la reciente compra de Slack por parte de Salesforce a cambio de unos 23.000 millones). Surge el concepto de puesto de trabajo digital como el que Telefónica Empresas pone a disposición de sus clientes, que aúna la conectividad, los dispositivos, el soporte y herramientas como Microsoft Teams o Webex, que ponen al alcance de un clic todo lo que los empleados necesitan para su actividad diaria (chat, videollamadas, repositorio común de información en la nube o poder controlar las fechas de entrega de un proyecto).

El talento elige dónde quiere trabajar

El trabajo se descentraliza y la consecuencia es que el talento puede elegir sin ningún problema desde dónde quiere trabajar. Esto supone una gran oportunidad para el acceso al talento global por parte de las empresas sin que entren en la ecuación aspectos como la reubicación, la mudanza o la adaptación de la familia. A la vez, por otro lado, supone una amenaza para aquellas compañías que no tengan implantada una cultura y una organización que favorezca claramente el teletrabajo. El mercado del talento será mundial, y las empresas españolas deben prepararse rápidamente para ello.

Imagen: StockSnap/Pixabay

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