Humor computacional: ¿Puede la Inteligencia Artificial hacernos reír?

Paloma Recuero de los Santos    5 mayo, 2020

La inteligencia artificial permite que una computadora realice todo tipo de tareas no sólo “como lo haría un humano”, sino incluso mejor: de forma más rápida y eficiente. Pero algunas áreas de la actividad humana son mucho más complejas de emular de forma artificial. Hoy vamos a hablar de una de ellas: el humor.

¿Qué es el humor computacional?

El humor computacional es una rama de la lingüística computacional y la inteligencia artificial que utiliza las computadoras en la investigación del humor.

Gracias al desarrollo del Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN), las máquinas pueden comunicarse con las personas en su propio lenguaje, aprenden a hablar con nosotros como si fueran otra persona. Esto nos permite aplicaciones tan interesantes como los sistemas de traducción automática, conocer las opiniones o sentimientos de las personas a través de los mensajes que publican en redes sociales, o crear bots que estén a disposición de nuestros clientes 24*7.  

Por tanto, ya sabemos cómo enseñar a las máquinas a hablar con las personas, pero ahora queremos ir un poco más allá: conseguir que sean capaces de hacernos reír. Este es precisamente el objetivo del humor computacional.

¿Qué es la risa?

A las personas, nos gusta reír. La risa es una expresión emocional no verbal, que, hay que reconocerlo, nos hace emitir ruidos bastante extraños. Todos tenemos algún amigo o amiga cuya escandalosa risa nos arrastra irremediablemente a reír también.

Por otra parte, la risa como expresión no verbal asociada a una emoción básica, tiene carácter universal. Es identificada como tal incluso si la persona que se ríe pertenece a una cultura completamente ajena a la nuestra.

Sea cual sea su origen, lo cierto es que la risa no sólo nos hace sentir mejor, gracias a la liberación de endorfinas, sino que tiene otros muchos efectos físicos beneficiosos para nosotros. Desde la reducción de los niveles de estrés y ansiedad, hasta los de colesterol o presión sanguínea.

Los humanos necesitamos reírnos, nos sienta bien.  De hecho, si lo pensamos, siempre ha existido una “industria” dedicada a hacernos reír. Desde los bufones medievales hasta los memes de hoy en día.

Pero ¿qué nos hace reír?

Hacernos reír no es tan fácil como parece, aunque, en ocasiones, casi cualquier cosa es capaz de disparar nuestras carcajadas. Pero si queremos entrenar una inteligencia artificial para que nos haga reír, tendremos que definir de alguna manera qué es el humor.

En su “Psicología del Humor” , Willibald Ruch, catedrático de Psicología de la Universidad de Zurich, propone clasificar los tipos de humor en tres grupos:

  • Humor absurdo
  • Humor basado en el efecto sorpresa
  • Humor ofensivo o tabú

En realidad, todos ellos tienen que ver con el factor sorpresa o resolver una disonancia cognitiva, como ocurre con los juegos de palabras, dobles sentidos etc.

¿Por qué nos interesa una IA que nos haga reír?

No se trata de que Siri o Alexa, por ejemplo, sean capaces de contarnos un chiste cuando se lo pidamos. (Por cierto, que sería interesante investigar qué puesto ocupa la petición “Siri, cuéntame un chiste”, entre las más solicitadas). Por supuesto que nos van a contar algún chiste, si nos hará gracia o no, ya es cosa nuestra.

La cuestión es que, un bot capaz de interactuar con los usuarios de forma natural, de mostrar empatía a través de la ironía o el humor, va a ser una poderosa herramienta de fidelización para cualquier negocio. Si lo pensamos, es como un buen comercial. No sólo tiene que conocer a fondo el producto, sino ser capaz de conectar con cliente, hacerle sentir que está ahí para ayudarle, para ofrecerle la mejor solución a su problema o demanda.

Y, sin duda, el humor es una de las mejores formas de conectar con otras personas.

Algoritmos del humor

¿Se pueden diseñar algoritmos que creen un chiste?¿o que sean capaces de entenderlo?

Podemos entrenar un sistema de inteligencia artificial para que aprenda a manejar las reglas gramaticales y sintácticas de un idioma concreto. Podemos incluso, hacer que un bot identifique el uso de determinadas palabras, como un tono de conversación más informal, y adapte el tono de sus respuestas al mismo registro, haciéndolas más naturales y espontáneas. Podemos entrenar algoritmos para crear chistes, o juegos de palabras, tanto fonéticos, como en este ejemplo tomado de twitter:

Como semánticos, como este otro ejemplo:

En lo ejemplos, sobre todo en el primero, es fácil ver la importancia que tienen las ambigüedades, excepciones, matices y, sobre todo el contexto. Si no conoces la canción ¿Qué pasará?, es imposible entender la broma.

Así, igual que la inteligencia artificial es capaz de ganar al campeón del mundo de ajedrez o de Go, sin saber realmente lo que es jugar; un bot entrenado con bromas y comentarios graciosos, puede acertar y crear un chiste divertido dando respuestas absurdas, o probando con variaciones fonéticas. O no acertar en absoluto. Pero al igual que una IA nunca escribirá una obra maestra, difícilmente superará el ingenio de los mejores humoristas humanos.

¿Test de Turing?

El hecho de que el humor, al menos el bueno, dependa tanto de aspectos tan complejos de descifrar para un sistema automático como son los matices y encontrar el momento adecuado, puede ser clave en los futuros test de Turing. Si recordamos, estos test suponen la prueba definitiva de la inteligencia de las máquinas, que consiste en ver si un evaluador independiente puede decir si está interactuando con una persona o una computadora.

Para mantenerte al día con LUCA visita nuestra página web suscríbete a LUCA Data Speaks o síguenos en TwitterLinkedIn YouTube.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *