Se busca gente distinta: razón aquí

Dánae Cortés    20 septiembre, 2022
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Vivimos en un mundo en el que los cambios se producen cada vez más rápido. No hemos terminado de adaptarnos a una situación cuando nos arrastra como un tsunami la siguiente novedad.

Solo tenemos que fijarnos en cómo se ha transformado el mundo en los últimos dos años. La pandemia modificó sustancialmente muchos paradigmas que dábamos por buenos e impuso y “normalizó” que todo el que pudo teletrabajara. También la guerra en Ucrania ha hecho que se tambaleen algunas de nuestras creencias, como que el suministro energético está garantizado.

En los últimos tiempos hemos visto que si un barco tiene un problema en el Canal de Suez su impacto en el transporte de mercancías es tal que multitud de empresas deben cambiar sus cadenas de suministros.

«Pensar fuera de la caja», clave en un mundo cada vez más complejo

El mundo es impredecible, inestable y en ocasiones caótico, a pesar de todos nuestros intentos de explicarlo, ordenarlo y comprenderlo. El reto consiste en ser capaces de aprender lo suficientemente rápido para resolver los problemas de cada momento, así como para adaptarnos a esos cambios y convertirlos en oportunidades.

Por otra parte, los problemas también son cada vez más complejos, con más matices y factores relevantes. Esta complejidad requiere creatividad por nuestra parte, la capacidad de mirar lo que sucede desde otras perspectivas y de pensar «fuera de la caja”.

Henry Ford: prácticas de la carnicería a la fábrica de coches

Cuentan que Henry Ford transformó su fábrica de coches y concibió la que fue la primera cadena de montaje después de ver cómo trabajaban unos carniceros en Chicago. Las piezas de carne estaban colgadas de unos ganchos que se movían en un monorraíl. Cada trabajador tenía su sitio y, cuando acababa su tarea, empujaba la pieza hasta el siguiente puesto, de tal forma que los operarios no tenían que moverse.

Así, Henry Ford cambió el paradigma de la fabricación de automóviles aplicando algo que vio en una industria totalmente distinta. A veces, la innovación se encuentra en los lugares más insospechados, si sabemos mirar.

El valor de la gente distinta y los equipos diversos

Quizá no podamos aspirar a tener la clarividencia de Ford. Pero es más fácil conseguirlo como equipo. De ahí la importancia de la diversidad, de tener gente distinta que mire lo que sucede “con otras gafas”, desde otras experiencias, otras culturas y otro lenguaje.

La falta de diversidad nos aboca a un pensamiento convergente y menos creativo. El crisol nos da la posibilidad de retar al estado del arte y encontrar puntos ciegos: opciones que no pensábamos que existían.

En mi estreno en este blog escribía sobre diversidad y la ventaja que esta proporciona a las organizaciones que son capaces de integrarla. Permitidme que hoy vaya un paso más allá: la incorporación de gente distinta debe ser prioritario para las empresas.

La necesidad de huir del pensamiento único para enfrentar los retos

No solo porque ahora esté de moda impulsar la diversidad y cumplir con la agenda 2030; debe ser una prioridad porque, como decía Einstein, no podemos resolver los problemas desde el mismo nivel de consciencia que los provocó. El camino es huir del pensamiento único e impulsar la divergencia.

No soy la única que cree que esta es la dirección adecuada. Ya hay empresas que empiezan a buscar profesionales en sectores distintos, sin relación con su negocio. Gente que les proporcione nuevas formas de enfrentar sus retos, aire fresco e ideas nuevas. Esto claramente marca el inicio de un cambio mucho más profundo.

Trabajar sin fronteras ni silos y una nueva gestión de las personas

El hecho de que las fronteras entre distintas ocupaciones laborales se empiecen a desdibujar y que, de alguna manera, se rompan los silos a los que estamos acostumbrados va a traer consecuencias en la forma de trabajar.

Soft skills ante una mayor complejidad y posibilidad de conflicto

Apostar por el pensamiento divergente y creativo en los equipos tiene un coste en la gestión de dichos equipos. El nivel de complejidad y la posibilidad de conflicto aumentan, debido precisamente a las distintas perspectivas. De ahí que cada vez cobren mayor importancia las mal llamadas soft skills o habilidades blandas.

Una mejor propuesta de valor para atraer al talento

Que las empresas apuesten por «pensar fuera de la caja» tendrá consecuencias también en el mercado laboral. Y es que si los profesionales con talento pueden elegir su siguiente reto en un sector distinto, las posibilidades se multiplican. Las empresas tendrán que mejorar más aún su propuesta de valor para fidelizar a los empleados. Dicha propuesta de valor deberá incluir posibilidades de aprendizaje y progresión profesional, autonomía y poder de decisión para ser realmente atractiva.

Como decía Steve Jobs, no tiene sentido a contratar a los mejores para luego decirles lo que tienen que hacer.

El individuo como piedra angular y su responsabilidad

Y no puedo olvidarme de las consecuencias para quienes formamos parte del mundo laboral. Si el futuro nos trae mucho más trabajo en equipo y mayor colaboración y diversidad, tendremos que aprender a adaptarnos rápidamente. También a relacionarnos de manera correcta con las máquinas.

La jerarquía pierde fuelle en las organizaciones y se abren paso estructuras más planas. El individuo se convierte en la piedra angular y su relevancia aumenta. Pero su responsabilidad también. Cada vez va a ser más difícil esconderse entre la multitud.

Volviendo al inicio de este post, se avecinan aún más cambios en la manera de trabajar, además de los que ya estamos experimentando. Cambios que van a requerir que nos cuestionemos lo que sabemos y también quiénes somos como trabajadores.

Pero ¡ojo! tal vez esa gente distinta de la que hablaba al principio sea alguno de vosotros porque ¿os habéis planteado qué os hace diferentes?

Imagen: Meathead Movers

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