La fiebre por los NFT: la última criptolocura que está arrasando Internet

Gonzalo Álvarez Marañón    5 abril, 2021
La fiebre por los NFT: la última criptolocura que está arrasando Internet

En mayo de 2007, el artista digital conocido como Beeple se propuso crear y publicar una nueva obra de arte en Internet cada día. Fiel a su palabra, produjo una nueva imagen digital diariamente durante 5.000 días seguidos. Conocidas individualmente como EVERYDAYS, dichas ilustraciones forman colectivamente el núcleo de EVERYDAYS: LOS PRIMEROS 5.000 DÍAS, una de las obras más singulares de la historia del arte digital. El 11 de marzo su creación se subastó en Christie’s por un total de 69.346.250 dólares. Sí, has leído bien: ¡casi 70 millones de dólares!

¿Por qué alguien pagaría esa fabulosa suma de dinero por una obra de arte digital que puede copiarse hasta el infinito y que tú y yo podemos poseer con idéntica fidelidad?

Porque la copia vendida era única gracias a los tokens no fungibles (non-fungible token o NFT).

¿Qué es un token?

Si nunca has visitado un casino, da igual, lo habrás visto igualmente en las películas: al entrar, los jugadores cambian su dinero por fichas (tokens en inglés). Cuando participan en los distintos juegos de azar, no apuestan dinero real sino esos tokens. Fuera del casino, los tokens carecen de valor en sí mismos, no son más que pequeños discos de plástico o cerámica. Mientras que, dentro del casino, un token vale tanto como la cifra que figura a su dorso.

Además, estos tokens poseen una serie de interesantes características:

  • Anónimos: no llevan ningún distintivo que identifique a quien los usa. Si te roban uno, lo podrán usar por ti y nadie notará nada.
  • Fungibles: un token de un valor dado es idéntico a otro token del mismo valor.
  • Un solo uso: no puedes usar el mismo token dos veces.
  • Privados: son emitidos por una entidad privada.
  • Sin valor: se crean a partir de materiales de poco valor, de forma que el token en sí mismo carece de valor.
  • Sistema: para servir de algo, tienen que operar dentro un sistema de reglas que le confieren valor.
  • Infalsificables: teóricamente, nadie podría fabricar en su casa un token idéntico.

No te vayas a creer que los tokens de casino son los únicos. Existen otros muchos tipos de token: el dinero de mentira que se reparte en muchos festivales para pagar consumiciones, válido solo dentro del recinto del festival; las fichas que venden en las ferias y barracas para montarse en las distintas atracciones; las monedas de muchos videojuegos, que se adquieren pagando con dinero real y solo tienen valor dentro del universo del juego; la invitación para fiestas privadas en discotecas que puedes redimir por una consumición; sin olvidar los billetes de lotería; y muchas más.

¿Qué es un token digital?

Si eres de los que usan a menudo servicios como Apple Pay, Amazon o Uber, apuesto a que has registrado los datos de tu tarjeta de crédito para evitar tener que meterlos cada vez que compras algo o realizas un trayecto. Cuéntame, ¿cómo te hace sentir saber que Apple, Amazon o Uber tienen acceso a tu tarjeta de crédito? Un empleado deshonesto o un cibercriminal podrían ganar acceso y usarla en tu nombre.

Para limitar el daño, desde hace décadas la industria financiera introdujo el concepto de token: una tarjeta de crédito virtual, ligada a tu tarjeta de crédito real. Se pueden crear tantos tokens (tarjetas virtuales) como se quiera ligados a la tarjeta real, de manera que sus transacciones se carguen a la cuenta detrás de la tarjeta real, pero con restricciones:

  • Un token podría usarse solo en Apple Pay; otro token, solo en Amazon; y otro, en Uber. Es decir, cada token queda ligado a un servicio. Si alguien roba ese token, no podrá usarlo en tu nombre más que en la plataforma para la que fue creado.
  • Un token podría tener limitada la cantidad de gasto. Una vez superada, ya dejaría de ser válido.
  • Cada uno de tus dispositivos podría tener asignado su propio token: uno para tu portátil, otro para tu smartphone, otro para tu tablet, otro para tu nevera, y así sucesivamente. Si alguien roba un token e intenta usarlo desde otro dispositivo, no funcionará.

Estas restricciones limitan la utilidad de los tokens y, por tanto, el impacto en caso de uso fraudulento. Estos tokens financieros imitan algunas de las características de los tokens del casino, ya que solo pueden usarse en un entorno muy acotado, fuera del cual carecen de validez.

Otro caso de uso muy extendido para los tokens es en la autorización de usuarios. Cuando te autenticas introduciendo tus credenciales en una página web, ésta genera un token (aleatorio) asociado a tu identidad y te lo entrega vía cookie o URL. A partir de este instante, basta con que muestres el token para que estés autorizado a acceder a cualquier otra página o servicio en el mismo sitio web. Tu token funciona como un sustituto de tus credenciales. Cualquiera que te robe el token podrá suplantarte, pero solo en ese sitio, ya que fuera de su dominio carece de valor y no te representa.

Por consiguiente, en su sentido más amplio, un token es cualquier sustituto de datos sensibles (cuentas bancarias, estados financieros, historiales médicos, antecedentes penales, permisos de conducir, solicitudes de préstamos, operaciones bursátiles, registros de votantes y otros tipos de información personal identificable o PII), sin valor extrínseco ni explotable fuera del sistema de referencia en el que ha sido creado.

El proceso de crear un token a partir de los datos sensibles originales se conoce como «tokenización», mientras que el proceso inverso de redimir el token se llama «de-tokenización».

La seguridad de un sistema de tokenización depende de la (im)posibilidad de falsificar tokens y de de-tokenizarlos sin acceso al mapa de asociación de los tokens con los datos sensibles que representan. En concreto, la tokenización de tarjetas de pago debe cumplir con el Estándar de Seguridad de Datos para la Industria de Tarjeta de Pago (PCI DSS).

Como ves, esta tokenización no guarda relación con la criptografía, pero aún hay más.

¿Qué es un token criptográfico?

Técnicamente, toda criptomoneda es un token: si revisas la lista de características de los tokens de casino, verás que las criptodivisas las poseen. Dependiendo de la tasa de cambio, por un euro te darán un cierto número de tokens (o fracciones de token). Pero en los últimos tiempos, “token” está adquiriendo un significado más específico en relación con las criptomonedas.

También se utiliza el término token para referirse específicamente a un activo digital que reside en la cadena de bloques de otra criptomoneda. El caso más extendido es el de los tokens ERC-20 en la cadena de bloques de Ethereum. Ethereum incorpora una funcionalidad de contrato inteligente (smart contract) que permite ejecutar aplicaciones descentralizadas en su cadena de bloques. Los tokens ERC-20 pueden representar una amplia gama de activos digitales y, al igual que otros activos criptográficos, pueden poseer un valor y ser enviados y recibidos.

Para crear un token ERC-20 en la blockchain de Ethereum, se escribe un contrato inteligente. El contrato es en realidad un fragmento de código, almacenado en la blockchain de Ethereum, que se ejecutará cuando alguien u otro contrato lo solicite. Este contrato no sólo es responsable de la creación de tokens, sino también de gestionar sus transacciones y de llevar la cuenta del saldo de los titulares de cada token. 

No sólo se puede «tokenizar» dinero, sino que se puede tokenizar casi cualquier cosa. Según el estándar ERC-20, un token puede representar en Ethereum:

  • Puntos de reputación en una plataforma online
  • Habilidades de un personaje en un juego
  • Billetes de lotería
  • Activos financieros como una acción de una empresa
  • Una moneda fiduciaria como el USD
  • Una onza de oro
  • Y mucho más

Como en los casinos, estos tokens ERC-20 son fungibles y reemplazables: un token es igual en tipo y valor a otro token. Pero ¿qué pasa con los bienes que son únicos, como una obra de arte?

Y así llegamos por fin a los tokens no fungibles.

¿Qué es un token no fungible (NFT)?

Un token no fungible (NFT) es completamente único y no puede sustituir a otro: o hay un NFT o no hay ninguno. En el caso de los tokens ERC-20, pueden existir cien, un cuarto o un millón, pero en el caso de los NFT sólo hay uno.

ERC-721 es un estándar abierto y gratuito que describe cómo construir tokens no fungibles (o únicos) en la blockchain de Ethereum. Cuando se crea un token ERC-721, hay uno y sólo uno de esos tokens en existencia.

Las aplicaciones que utilizan ERC-721 pueden registrar la propiedad de un montón de cosas únicas y asignarlas a los números de cuenta pseudónimos de Ethereum: desde el certificado de nacimiento de una persona hasta una propiedad, arte o incluso artículos raros en los videojuegos, como parcelas de tierra virtual.

¿Para qué sirven los tokens no fungibles (NFT)?

Recapitulando, un NFT puede representar una imagen fija o animada, un clip de vídeo o cualquier otro elemento digital. Además, puede autenticarse a través de una cadena de bloques. Juntando todo, vemos que un NFT resulta ideal para lanzar artículos de edición limitada: obras de arte, recuerdos deportivos, armas únicas en un video juego, literalmente ¡cualquier bien digital único!

Uno de los primeros usos de los NFT fueron los CryptoKitties: en 2017 apareció la colección de simpáticos gatitos digitales únicos, con su propio genoma digital, almacenado en un contrato inteligente registrado de forma inmutable en la cadena de bloques de Ethereum. Dependiendo de las características del espécimen, cada gatito puede valer más o menos, desde unos pocos euros a cientos de miles. No hay dos gatitos idénticos, lo que los vuelve escasos y atractivos, por tanto, deseables para coleccionistas. Su éxito fue tan arrollador que colapsaron la blockchain de Ethereum tras su lanzamiento. Ahora han migrado a su propia blockchain, conocida como Flow, diseñada especialmente para juegos.

El fenómeno CryptoKitties ayudó a establecer la legitimidad de los tokens no fungibles, en general, y de los contratos ERC-721, en particular, especialmente para los mercados de juegos y coleccionables. Cualquier persona puede verificar en tiempo real la escasez de un objeto, incluso los usuarios no técnicos, a través de los exploradores de blockchain, como por ejemplo Etherscan.

Un problema típico afrontado por el mercado de obras de arte ha sido la falsificación: ERC-721 lo elimina porque cada artículo puede representarse sólo una vez en la red Ethereum. Como consecuencia, en los últimos meses estamos asistiendo a una explosión (¿burbuja?) de aplicaciones de los NFT en el mundo del arte y de los coleccionables:

  • Terra Virtua: una plataforma para creación y venta de coleccionables digitales, con especial énfasis en grandes marcas y productos de Hollywood.
  • SuperRare: plataforma para comercialización de obras de arte únicas.
  • Decentraland: mundo de videojuego totalmente descentralizado, en el que puedes comprar de todo, hasta parcelas de terreno, sabiendo que todo artículo y bien digital serán únicos.
  • Sorare: una colección de cromos de jugadores de fútbol adaptada a los nuevos tiempos. Como curiosidad, ¡un cromo de Mbappé se vendió por 65.000 dólares!
  • Top Shot: el mismo concepto, aplicado a los cromos de baloncesto, que no solo contienen fotos sino pequeños clips de vídeo de jugadas espectaculares de las grandes estrellas.
  • Y muchas más: Rarible, Aavegotchi, OpenSea, The Sanbox, Minecraft, Doctor Who… la lista es interminable y veremos nuevas adiciones cada semana.

El mundo del arte y de los coleccionables han abrazado los tokens no fungibles para garantizar la identidad de objetos digitales únicos. En los próximos meses veremos hasta dónde llega esta fiebre. Mientras tanto, ¿te has hecho ya con un criptogatito o con el cromo de tu jugador favorito?

Comentarios

  1. Muy buena explicación de los fundamentos. Un punto importante es el de “representar” al bien digital: el NFT, hasta donde comprendo, solo certifica la propiedad de algo que está almacenado en una determinada plataforma (por ejemplo, una foto); si la plataforma desaparece, también desaparece el bien, incluso si el dueño lo pudo bajar (como en el caso de la foto). ¿Es correcta mi interpretación?
    ¡Gracias!

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