Se habla mucho de resiliencia pero poco del esfuerzo

Mercedes Núñez    21 diciembre, 2020
esfuerzo

La incertidumbre como única certeza y la resiliencia como el superpoder capaz de salvarnos. Este año se han repetido ambas cosas hasta la saciedad. Pero si bien la capacidad de adaptarnos positivamente a las situaciones adversas es necesaria, creo que es más acertado hablar del esfuerzo que tendremos que hacer. Sí, aunque en estas fechas todos estemos ya exhaustos…

Lo puso sobre la mesa Ferrán Adrià, presidente de elBullifoundation, en el marco del HR Hybrid Forum, el principal foro de Recursos Humanos en España, del que volveré a escribir próximamente. “Oigo hablar poco de esfuerzo en estos meses y dudo que se pueda salir de esta pandemia sin un esfuerzo extraordinario”, aseguró Adrià. Coincido plenamente. Creo que la resiliencia se nos queda corta…O que el esfuerzo es el paso siguiente.

Recientemente leía un artículo sobre cómo recordaremos 2020 y los expertos alertaban: “¿Quién va a tirar del carro ahora? Parece que todos estamos esperando a alguien, ente o persona, que dirija esta recuperación, cuando en realidad parte mucho más de cada uno de nosotros… El mayor daño que se puede hacer a la población es hacerla creer en que todo es posible sin esfuerzo”.

La del COVID-19 es, según los expertos, la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque haya supuesto un avance de un lustro en digitalización ha ocasionado un colapso, algunos incluso hablan de una década pérdida…

No se trata de que cunda el desánimo pero es obvio que salir de esto requerirá de mucho esfuerzo. Será necesario el “empleo enérgico del vigor, el brío, el valor para conseguir algo venciendo dificultades”, como se recoge en la RAE.

Agilidad y mucho trabajo

El entorno ha cambiado de forma brutal y rapidísima y lo va a seguir haciendo y las organizaciones deben adaptarse a él. Ferrán Adrià puso el símil de un restaurante, en el que para atender a los comensales es necesaria la agilidad y una capacidad de trabajo extenuante.

Prueba y error, un método necesario

Además, Adrià, que revolucionó el mundo de la gastronomía, lo introdujo en una nueva era y apareció en la revista Time como uno de los diez personajes más innovadores del mundo en 2004, señaló que también se debe trabajar con la prueba y el error en la empresa. Ya escribíamos de la valentía como ventaja competitiva en estos momentos.

El aprendizaje solo puede ser continuo ya

Y para ello -señaló- es importante el aprendizaje continuo, la formación. En elBullifoundation, un proyecto del que Telefónica es partner tecnológico, se guarda el legado de El Bulli, considerado durante varios años el mejor restaurante del mundo. Una de sus claves fue la gestión de la innovación entendida de manera poliédrica.

Innovación con una visión sistémica y holística

Adrià se refirió en el encuentro de Recursos Humanos a la necesidad de una visión sistémica y holística. “Es necesario conectar el conocimiento para comprender, tener el contexto”. No se puede hacer nada interesante desde la limitación de los compartimentos.

La admiración en un equipo de trabajo

Otra receta que dio a los directores del área de Personas después de veinte años al frente de un equipo creativo es que la admiración es clave. Cuando un equipo es muy bueno todos quieren aprender unos de otros y esto repercute en el esfuerzo y la eficiencia, es la magia del talento. Cuando se da la admiración y no hay vanidad ni envidias surge la inspiración y la creatividad. Hay que conseguir el compromiso, pese a las circunstancias.

Gestionar la contingencia no es fácil y el panorama no es halagüeño pero hay que mirar el futuro con positividad. Se trata también de una oportunidad única de transformación de los empleados, las organizaciones, la economía y el modelo productivo.

Esfuerzo y colaboración: es tarea de todos

No podemos decaer ni parar. Para la salud emocional son clave las ilusiones y en el centro del huracán hay que mirar desde arriba las cosas. Eso llena de energía al equipo para seguir trabajando. Toca luchar por seguir adelante colaborando entre todos. Y va a requerir mucho esfuerzo, sí.

De lo ocurrido, no obstante, se pueden sacar lecturas positivas: la capacidad de adaptación de la gente, de hacer cosas que pensábamos que era imposible o que ahora nos preguntamos por qué no las poníamos en práctica antes, la velocidad a la que se han tomado decisiones, empresas que se han vuelto más humanas… Ahora toca aprender de ello.

No vamos a ir a mejor por defecto

Vamos a salir de ésta pero no vamos a salir iguales. Tampoco mejores por defecto. Hay que ver cómo queremos ser y trabajar en esa visión, ponerle ganas. Esfuerzo, una vez más.

Es el momento de hacer cosas nuevas, de buscar alternativas, de entender el valor de otros puntos de vista para resolver los problemas, de encontrar ángulos distintos y contemplar la diversidad como camino al éxito.

Es momento también de asumir la responsabilidad individual de trabajar y relacionarnos de otra manera, de conocernos mejor, de ser curiosos de nosotros mismos, se dijo en el encuentro.

En tiempos de crisis los empleados levantan la vista y exigen que los líderes sean auténticos, transparentes y empáticos. Eso ayuda a que los equipos estén preparados para hacer lo que toque, facilitan su esfuerzo.

Los buenos líderes, por su parte, quieren trabajar con gente mejor que ellos, eso no les crea ninguna inseguridad. Gente flexible también, equilibrada, con la fuerza que dan las habilidades blandas.

Hoy empieza el invierno y volveremos a ver bandadas de estorninos, el esfuerzo colosal que realizan y la seguridad que se proporcionan unos a otros al volar juntos. Ojalá también veamos a muchas organizaciones estornino.

Imagen: Arkangel

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