Empresas, personas y modelos productivos en la era pos-COVID

Alejandro de Fuenmayor    22 abril, 2020
era-pos-covid

Tras esta crisis algo que creo que aprenderemos como sociedad -eso espero- es la necesidad de redefinir algunas de nuestras prioridades en la era pos-COVID. Personalmente hay al menos tres que se me vienen constantemente a la cabeza cual notificación push del teléfono.

Un nuevo modelo productivo e industrial

La primera urgencia que veo en la era pos-COVID es la necesidad de pensar como país en un nuevo modelo productivo e industrial.

Esta crisis ha dejado en evidencia la alta dependencia de productos que importamos de la gran fabrica del mundo que es China. Sin embargo, diferentes iniciativas (alrededor de los respiradores, mascarillas aplicaciones móviles para evaluación de síntomas y seguimiento…) han demostrado que otro modelo productivo y de sociedad es posible. Han visto la luz un largo etcétera de proyectos alternativos surgidos de ciudadanos anónimos unas veces y fruto de la colaboración público-privada o de pequeñas empresas que se han unido, otras. Los valores pesan cada vez más en la cuenta de resultados.

Mayor protagonismo de la I+D+i

Pero no solo de pan vive el hombre. Por ello, en la era pos-COVID la I+D+i (investigación más desarrollo e innovación) deberá cobrar mayor prioridad en organizaciones, tanto públicas como privadas. De ahora en adelante y de cara a los próximos años deberán incluirlas con mayor peso en sus agendas y, sobre todo, en sus presupuestos.

Nuestro modelo productivo tiene, además, una alta dependencia del sector primario y del sector servicios. Podemos seguir siendo el granero de Europa, pero hagámoslo de forma mucho más eficiente. Nuestro campo sigue necesitando de mucha mano de obra mientras la tendencia en el desarrollo social se enfoca cada vez más a profesionales STEAM. Imaginemos el “smart agro”… ¿No sería fantástico dotar de la inteligencia que la tecnología permite a las zonas rurales? Sería un gran avance que IoT, la robotización y la impresión 3D explotaran definitivamente en la era pos-COVID. Los beneficios de que algunas de las tecnologías más prácticas para la gestión de esta crisis se imbricasen definitivamente en el sistema productivo de nuestro país serían enormes.

Además, deberíamos plantearnos si el modelo de fabricación actual es sostenible o existe una opción mejor con ayuda de la fabricación aditiva, el do it yourself o la economía circular.

Una visión renovada de las profesiones del futuro en la era pos-COVID

La segunda de las notificaciones que golpea mi subconsciente tiene que ver con cuáles serán las verdaderas profesiones del futuro.

Esta pandemia pone sobre la mesa el imperativo de centrarse en cuáles serán los empleos necesarios en la próxima década, esos que, en caso de una nueva crisis, nos ayudarán a superarla.

La actualidad ha puesto de manifiesto que muchas de las tendencias tecnológicas de las que llevamos años hablando ya son una realidad. Una muestra es la explosión solidaria de proyectos de impresión 3D a los que me refería para hacer frente a las carencias de medios en muchos de nuestros hospitales.

Ello exige profesionales cualificados, creadores digitales capaces de descomponer un proceso de fabricación tradicional en planos y formatos comprensibles para las impresoras 3D y de colaborar en proyectos de cocreación para que su trabajo forme parte de un puzle mayor.

Bioimpresión, formación online, trabajo multicompañías…

Esta crisis nos servirá para haber entendido mejor esas profesiones que siguen siendo grandes desconocidas para el público general, como los primeros bioimpresores, que ya se están formando en algunas universidades. Ellos serán capaces de reproducir órganos humanos con tal fidelidad que los trasplantes tal y como hoy los conocemos quedarán obsoletos.

Por otro lado, también nos ha cambiado la mirada sobre la formación online. Se ha producido un boom de cursos gratuitos que evidencian que los modelos tradicionales de gestión de talento y carrera profesional se están transformando.

También es más que probable que muchos de nosotros no trabajaremos en adelante para una única compañía, sino que tendremos que vender nuestra especialización a muchas empresas de distintos sectores. Eso del trabajo para toda la vida es un formato en extinción desde hace años y que no conocerán los nacidos en el siglo XXI.

La empatía, el coraje, la improvisación… el formato humano no está obsoleto

Por último, pero no menos importante, la tercera idea que me repiquetea en el cerebro es el clásico renovarse o morir.

En numerosas ocasiones hemos escrito en este blog de la evolución de muchas profesiones vinculadas a las tecnologías de la información. Por ejemplo, cómo los administradores de sistemas acabarán desapareciendo o reinventándose debido a nuevas modalidades como la infraestructura como código.

La tecnología es pieza clave de nuestro desarrollo como sociedad, la que nos ha permitido salir adelante estos días y ha mantenido viva la actividad en aquellos negocios más avanzados en lo que a transformación digital se refiere. Pero también hemos podido comprobar que aún estamos muy lejos de un hipotético escenario en el que robots y drones sustituyan a los humanos y tampoco ocurrirá en la era pos-COVID.

La aportación del hombre es indispensable

Esta crisis nos ha demostrado que hay muchísimos sectores en los que la aportación del hombre es indispensable. Cada día rendimos homenaje a los sanitarios, cuya labor profesional y humanidad han sido claves para aligerar el trago de quienes lo estaban pasando mal. Los dependientes y profesionales del comercio -tradicional o grandes superficies-, los repartidores, transportistas, camioneros y mozos de almacén que han hecho que sea posible sostener algo tan etéreo en teoría como el comercio electrónico. Por no hablar de las limpiadoras, cuerpos de seguridad del estado, voluntarios y todas esas personas que se están dejando la piel.

En el futuro seguirá siendo clave lo que nos diferencia como humanos: la empatía, el coraje, la improvisación… y deberemos complementarlo con lo que la tecnología nos aporta.

Y ¿vosotros qué creéis que aprenderemos de esta crisis? ¿Cambiará nuestro modelo productivo? ¿Nos acordaremos de aquellas empresas que han sido socialmente responsables durante la pandemia? ¿Se instalará el teletrabajo como opción universal? ¿Servirá lo vivido para entender el impacto del antiguo modelo productivo en el medioambiente…?

Os agradezco que dejéis como comentario vuestro punto de vista. Creo que se abre un interesante debate sobre cómo será la era pos-COVID.

Imagen: Marcelo Moltero

Comentarios

  1. Fantástico post para lo que ya entiendo como trabajar en la “Nueva Normalidad” y lo que veníamos haciendo hasta ahora con herramientas de teletrabajo es una realidad, la INTEGRACIÓN y TRANSFORHUMANIZACIÓN DIGITAL como bases. La tecnología si o si como parte de la solución sin olvidar a las personas.

    Seguimos 😉

    1. Muchísimas gracias Mirka, grandes cambios y retos nos esperan a la vuelta de la esquina, no solo los hábitos de trabajo cambiaran.

      Otra sería de hábitos como la forma en que compramos, nos relacionamos con amigos y familia, así como muchos otros se verán alterados.

      Tocará seguir surfeando las olas que vengas. Y como no, nos tocará a cada uno de nosotros intentar coger las mejores. 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *