El viaje al futuro del sector turístico

Ana García-Valenzuela    14 julio, 2014

Con el verano, los viajes se multiplican. Playa o montaña, crucero o acampada, el pueblo de la abuela o la jungla urbana. Destinos para desconectar hay muchos, e incluso si nuestro bolsillo nos lo permite nos podemos ir fuera de órbita: al espacio. Pero volviendo a la Tierra, hoy quiero detenerme en cómo la tecnología está cambiando la forma en que planificamos y vivimos cada etapa de un viaje. En apenas unos años hemos dejado de mirar folletos en las agencias para recabar toda la información a través de la la web, las postales se han digitalizado con la mensajería instantánea y el smartphone se ha convertido en nuestra tarjeta de embarque, entre otras novedades.

Tecnologías nuevas y otras emergentes están transformando la industria turística, que busca dar respuesta a los nuevos hábitos de los viajeros cada vez más acostumbrados a utilizar el móvil para interactuar con su entorno. Piden más información, hiper personalizada y en tiempo real, que les permita agilizar la organización de sus viajes y ser más eficientes con su tiempo. Recientemente el Ministerio de Industria lanzaba la versión móvil del portal oficial de turismo de España y la plataforma “Spain in apps” para atender las demandas del turista digital.

Existen ya miles de aplicaciones relacionadas con el turismo. Pero miremos más allá. El buscador Skyscanner ha realizado un interesante estudio que recoge las predicciones de más de cincuenta expertos para descubrirnos cómo será el futuro de los viajes en 2024. A continuación os resumo las innovaciones que configurarán la industria turística del mañana:

  • Miniaturización de la tecnología. Pulseras, relojes, gafas y hasta lencería, la tecnología ponible está en auge. Según ABI Research, este año se venderán 90 millones de dispositivos wearables y se prevé alcanzar los 485 millones en 2018. Con el tiempo, estos dispositivos que ya hoy vestimos evolucionarán hacia interfaces más naturales, con mayores prestaciones y velocidad y menor tamaño.
  • Inteligencia artificial, asistentes que son más amigo que máquina. Ya conocemos a Siri de Apple o a Cortana de Microsoft, pero los asistentes virtuales del futuro se crecerán con herramientas semánticas, software predictivo y big data que les permitirá analizar la enorme cantidad de datos personales que publicamos en las redes sociales para conocernos mejor que nuestra propia madre. Este sistema de inteligencia artificial capaz de mantener conversaciones con nosotros estará en un dispositivo ponible, conectado a Internet y se encargará de hacer la reserva del viaje en base a nuestros gustos y preferencias, pagar e incluso ser nuestro traductor o guía. Si os cuesta imaginarlo, sólo teneis que ver la película “Her” de Spike Jonze.
  • De lo real a lo virtual. Los folletos y guías se harán virtuales para que el viajero conozca un adelanto del destino antes de visitarlo y estimular así la compra. Sin movernos del sofá, los tours se podrán ver, oír y hasta sentir gracias a las interfaces hápticas, que convierten vibraciones en texturas.
  • Web semántica. Los motores de búsqueda incorporarán software capaz de leer nuestras expresiones faciales y deducir si los resultados mostrados nos gustan o no. Podremos interactuar con ellas mediante gestos y voz, entenderán nuestras emociones y rastrearan gran cantidad de información para ofrecernos el paquete vacacional perfecto.
  • Cartogramas personalizados. La mayor interacción entre las webs de viajes y los social media facilitará que las compañías tengan nuestro ADN digital según nuestras preferencias, búsquedas en la Red y conversaciones en redes sociales para hacernos llegar propuestas concretas e imaginativas.
  • Tecnología autoservicio. Se eliminarán colas y se reducirá el tiempo de estancia en la terminal del aeropuerto gracias al escaneo biométrico, a la autofacturación o al embarque digital. Podremos dejar el equipaje en un punto automatizado y facturar con una simple orden verbal a través de nuestro dispositivo ponible. Los controles de seguridad nos identificarán a través de unas tarjetas con información biométrica, reconocimiento facial y potentes escáneres corporales.
  • Digital signage. Las salas de espera y pasillos estarán empapelados con pantallas interactivas cuyos contenidos nos evadirán de la rutina para sumergirnos en un ambiente de tranquilidad y relax. Las tiendas del aeropuerto evolucionarán hasta convertirse en mostradores virtuales donde podremos realizar la compra por móvil y recibirla en el domicilio sin necesidad de subirla al avión.
  • ¿Y cómo serán el aeropuerto y el  avión del futuro? Este último el informe de Skyscanner lo imagina con asientos que se amoldan a nuestra fisionomía, equipados con sistemas de comunicación 5G y entretenimiento, y con iluminación inteligente capaz de reducir los efectos del jet lag.

No podemos asegurar el éxito de todas estas innovaciones, pero se hará camino al andar y a medida que los millennials adquieran más poder de decisión impactarán en este sector también. Para ellos la tecnología debe funcionar de forma intuitiva y ofrecerles soluciones que les faciliten la vida.

¿Están las empresas del sector preparadas para emprender este viaje hacia el futuro?

Imagen: JD Hancock

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