El papel de las TIC en los juguetes del futuro

Francisco Javier Almellones    27 junio, 2013

Ya me refería brevemente en mi primer post Los niños que programarán nuestros robots, a la división de robots de Lego. Aunque podríamos considerar los Lego Mindstorm como un juguete, la verdad es que están más orientados a un público adulto o adolescente que para los más pequeños de la casa. Ahora Lego vuelve a la carga con nuevos juguetes, esta vez dirigidos a los más jóvenes.

Esta empresa danesa ha mostrado su preocupación por la creciente atención de los niños hacia los videojuegos, dejando de lado los juguetes más tradicionales, lo cual es paradójico, visto el éxito conseguido al recrear en videojuegos producciones cinematográficas tales como Indiana Jones, Batman o Star Wars, donde la apariencia de los personajes y los paisajes del videojuego están basados en los famosos bloques de construcción de Lego.

Su alianza con Sony (aún en laboratorio) intenta dotar a los tradicionales bloques de construcción de ciertos componentes que los hagan algo más llamativos para las nuevas generaciones, tales como pequeños motores y cámaras, sin que el tamaño de las piezas aumente considerablemente. Las construcciones que usen estas piezas, además, pueden ser controladas con una tablet, un smartphone o incluso el mando de una PlayStation. La imagen de las cámaras se transmite al dispositivo móvil, y así se consigue una integración entre el mundo clásico de los juegos de construcción y los actuales dispositivos electrónicos que tanto llaman la atención de los más pequeños y que con tanta soltura manejan.

Hace unos días también descubría la existencia de los Moway, unos minirobots orientados a la educación. Pese a su pequeño tamaño, el dispositivo cuenta con cuatro sensores de obstáculos, dos de línea, uno de temperatura e incluso un altavoz y un micrófono. Permite ser programado con el ordenador, usando Scratch, para ejecutar acciones simples, muy relacionado con lo que contaba en el post mencionado al comienzo.

Están apareciendo multitud de productos robóticos basados en Arduino, como es el caso de Linkbot, un minirobot que puede combinarse con otros iguales para conseguir composiciones más complejas.

Ha quedado atrás el controlar dispositivos con la voz. En la universidad de Minnesota, han elevado el listón al conseguir dirigir mediante ondas cerebrales un vehículo volador controlado por radiofrecuencia (antes lo llamábamos “vehículo teledirigido” y ahora lo llaman “dron”). Con un casco especial y unos sensores incorporados, un equipo procesa las ondas cerebrales del “piloto virtual” y transmite las instrucciones al dron, el cual ejecuta a la perfección las maniobras pensadas por el poseedor del “casco mágico”.

Otra noticia llamativa acerca de la lectura de ondas cerebrales es la que permite a niños la creación de sus propios juguetes, imaginándolos y fabricándolos mediante una impresora 3D. Una herramienta muy imperfecta aún, pero sin duda con gran potencial.

Para rizar el rizo, descubro que, ya en 2010, otro fanático de Lego creó casi exclusivamente con piezas de Lego … ¡una impresora 3D!

También me ha sorprendido este brazo robótico creado con bloques de Lego por un entusiasta polaco:

Bien es verdad que está lejos de la agilidad y exactitud que demuestran, por ejemplo, los robots empleados en la industria automovilística, pero hay que reconocer que tiene cierto valor el hecho de que haya sido creado por un particular con piezas de juguete. Claro que, viendo el video completo de este otro ¿juguete?, tendré que retractarme de la falta de precisión de las construcciones realizadas con bloques de Lego.

Aparecen cada vez modelos más avanzados de mascotas electrónicas, como el famoso dinosaurio Pleo, con respuestas al tacto o a la voz y con funciones tan evolucionadas como que cada uno desarrolla su propia “personalidad” según cómo haya sido “educado” por su propietario durante su etapa de crecimiento virtual.

Por otra parte, en la Universidad de Berkeley, han descubierto un compuesto basado en grafeno y algunas proteínas elásticas que responde a estímulos luminosos. Este hidrogel de grafeno es sensible a la luz, de tal manera que se contrae en la zona sometida a un haz de luz y vuelve a su posición normal una vez que éste se retira. Este material otorgaría una apariencia mucho más orgánica a cualquier elemento que fuera recubierto con él.

Y ahora, conocidos todos estos avances, ¿qué os parece si combinamos los mecanismos de Lego, las impresoras 3D, la lectura de ondas cerebrales, el gel de grafeno y la imaginación desbordante de un niño o un adolescente? Yo ya estoy visualizando las calles de mi barrio, convertidas en la versión futurista de la película Jumanji, pobladas con todo tipo de androides, haciendo y deshaciendo al antojo de sus propietarios, que no necesitarán mover ni un solo dedo para controlarlos.

Llamadme carroza, carca o simplemente nostálgico, pero no sé qué me resulta más triste, si la pérdida de los juegos tradicionales o el imaginar a todos los críos con gorritos llenos de electrodos; pero quizá, sólo quizá, esto último sea porque a mí nunca me han sentado bien los gorros.

Imagen:  [dellacroce]

Comentarios

  1. Genial y apasionante el mundo que nos pintas, creo que volveremos a una segunda infancia cuando ese momento que pintas llegue… yo ya me imagino la noche de reyes nervioso con mis crios esperando los regalos… 😀

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