El Internet del Agua

María Cascajo Sastre    9 junio, 2016

Internet de las Cosas está creciendo a un ritmo más acelerado que nunca. Se espera que su tamaño se multiplique por cuatro en los siguientes cuatro años. Las ciudades inteligentes serán el segmento que experimentará la mayor parte de este crecimiento. Ya hemos repasado en esta serie tres áreas clave de las Smart Cities.

Al igual que hemos hecho con el Estacionamiento Conectado (Smart Parking), la Iluminación Inteligente (Smart Lighting) y la Gestión Conectada de Residuos Urbanos (Smart Waste Management), en este último post sobre servicios IoT clave de las Smart Cities veremos la importancia de los sistemas de riego conectado y la gestión de recursos hídricos de las ciudades (Smart Water).

La industrialización y la mejora de infraestructuras en el mundo occidental, el agua ha sido un bien de fácil acceso. Eso hizo que su precio fuera barato. Sin embargo, la presión demográfica y la dependencia creciente de este recurso han encarecido el coste del agua a mayor velocidad que otros recursos hasta convertirse en una de las grandes partidas presupuestarias para las ciudades. Por tanto, reducir esta partida tiene una gran repercusión económica para las ciudades.

El otro factor es el creciente estrés hídrico del planeta. La tasa de personas que viven en ciudades se acerca al 70% y se espera que la mitad de la población mundial viva en zonas que sufran algún tipo de estrés hídrico para 2025. El IoT permite un control minucioso de la información sobre los recursos hídricos y un uso y gestión más optimizada y eficiente.  

El riego de jardines públicos es uno de los mayores gastos de una ciudad moderna. Telefónica estima que con una gestión inteligente del agua, las ciudades pueden lograr ahorros de hasta el 20%. Esto permite financiar con mayor facilidad la inversión necesaria en instalación de sensores y modificación de equipos de gestión y suministro.

Hay muchos usos de la gestión inteligente del agua en las smart cities:

  • Prevención de fugas en la red hídrica (sin duda la que más valor aporta)
  • Gestión del riego mediante sensores y programadores
  • Monitorización de la calidad del agua potable
  • Control de calidad de agua estancada (desde fuentes municipales hasta piscinas)
  • Control de desbordamiento/inundaciones (en ciudades costeras o fluviales)

Tal y como explicamos en el libro blanco sobre la transformación digital de las ciudades, las corporaciones municipales establecen criterios centralizados de ahorro de agua y energía. Con ello logran que la actividad de la jardinería sea sostenible, gracias a programadores de riego inteligentes, redes de sensores y estaciones meteorológicas. Centralizar esta gestión consigue, entre otras, estas mejoras:

  • Conocer en tiempo real el consumo de agua de riego y adaptarlo a las condiciones meteorológicas (e.g. no regar si llueve).
  • Adecuar el riego al estado y tipología de la vegetación.
  • Minimizar el tiempo de actuación en la detección de averías.
  • Favorecer uso de equipos de bajo consumo y bajo mantenimiento.

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