El futuro de Internet de las Cosas

Beatriz Sanz Baños    16 julio, 2018

Viendo lo mucho que Internet ha cambiado nuestras vidas, es increíble imaginar cómo algunas personas no lo tomaron en serio al principio. Una de las razones es que se subestimó nuestro apetito infinito por la información y cuánto el intercambio rápido de dicha información podía mejorar nuestras vidas. Como tal, Internet se sigue expandiendo a todas las áreas de nuestras actividades diarias para mantenerse al día de nuestras demandas. En ninguna parte esto es más claro que en el fenómeno conocido como IoT o Internet de las Cosas.

Internet de las Cosas es la red que nos conecta con todo lo que nos rodea, desde dispositivos, hasta vehículos, electrodomésticos…, y gracias a ella, las cosas intercambian datos entre sí. Esto les permite trabajar juntas, comunicarse entre sí, ser más eficientes en el proceso, todo ello para dedicarnos a lo que de verdad nos gusta. Un ejemplo es la casa inteligente. Un hogar donde todo está conectado y cooperando para hacernos la vida más sencilla: una nevera que se encarga de hacer el pedido de la compra cuando está vacía, una cafetera que se enciende cuando la alarma de nuestro smartphone avisa de que nos hemos despertado, etc.

Aún estamos lejos de las casas futuristas que vemos en las películas de ciencia ficción donde todo está automatizado, pero nos estamos acercando cada vez más. Así pues, ¿en qué punto estamos de la evolución?, ¿cuáles son los cambios específicos que Internet de las Cosas va a traer a nuestras vidas?, ¿IoT será solo otra moda o se convertirá en algo más?

De acuerdo con Karl Smithfuturista, influencer de IoT y CEO de Ubinet; IoT tiene mucho potencial, pero aún quedan barreras por superar. Para empezar, no tendremos un Internet de las Cosas real hasta que se resuelva la brecha entre el mundo virtual y el mundo real. Lamentablemente, aún no hemos alcanzado una experiencia 360. En palabras de Smith, “cuando se trata de comunicación de máquina a máquina, las cosas se mueven rápido y con gran eficacia, pero ese no es el caso con el factor humano de IoT”.

Las personas aún interactúan con las máquinas a través de muchos dispositivos. Como resultado, el proceso sigue siendo lento, engorroso y no es orgánico. El problema es que las personas todavía tienen una visión muy utilitaria y desconfiada de las máquinas. Solo ven cómo pueden ser usadas ​​en el momento y no el potencial de mejora que pueden aportar. La clave para cambiar esto es una buena experiencia de usuario, eso es lo que decidirá la adopción de IOT por parte del público. Después de todo, las personas no compran cosas porque sí, sino por los beneficios que aportan a sus vidas.

Una manera de resolver esto es fusionando IoT, blockchain e inteligencia artificial para crear algo llamado UBINET o sistema integrado. Cuando se combinan, ayudan a simplificar el proceso eliminando actividades innecesarias y aumentando la automatización de tareas sencillas. La humanidad se convertirá en parte de un ecosistema ordenado y eficiente en lugar de ser simplemente parte de una máquina. Cuanto más fácil sea el proceso, habrá menos personas reacias a adoptarlo.

Debido a todos estos beneficios, Karl Smith está convencido de que IoT no es una mera tendencia o simplemente un aspecto más de nuestras vidas. Se convertirá en la columna vertebral de todo, la siguiente etapa en la civilización humana. La información es inútil sin una gestión eficiente y una buena integración con nuestra vida diaria, y eso es lo que IoT aportará a nuestras vidas.

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