El efecto mariposa en las tendencias cloud para 2015

Susana Martínez Ferreiro  26 enero, 2015

Igual que acumulamos nuevos propósitos al comenzar un año nuevo, Internet se llena de pronósticos sobre las nuevas tendencias que nos deparará el nuevo ejercicio. En estas primeras semanas he leído varios artículos y posts y las tendencias cloud que identifico para 2015 se agrupan en las áreas de infraestructura, aplicación y datos.

La tendencia de infraestructura que más se repite es la de la cloud híbrida. Más que tendencia, es una realidad que hemos tratado desde distintas perspectivas a lo largo de 2014 en este blog: desde su concepto o sus beneficios, a sus casos de uso.

Bajo el prisma de la aplicación, la gran tendencia para 2015 es, sin duda, la de los contenedores Docker, una plataforma open source, que permite automatizar el despliegue y paquetización de aplicaciones dentro de “contenedores virtuales” y ejecutarlas, por ejemplo, en servidores que ya se encuentran en uso. Seguro que este año profundizaremos en el tema con algún nuevo post.

Y, por último, para el mundo de los datos la tendencia favorita es big data; se apunta que éste será su año (¡por fin!). Por eso en esta ocasión quería hablaros de algo distinto a la nube, pero íntimamente relacionado con ella, y es que, según el artículo de McKendrick en Forbes My one big fat cloud computing prediction for 2014en 2015 todo girará alrededor de los datos. No datos a secas, sino datos selectivos que nos proporcionarán las señales de lo que los clientes están haciendo y lo que piensan, para ir por delante del mercado: la forma de competir en una economía global (hipercompetitiva) será convertirse en una empresa basada en datos”. Y concluye que “La nube nos llevará allí”. Vamos a ver, en este sentido, algunos casos de uso de big data:

El éxito de big data radica no en tratarlo desde el punto de vista de la tecnología, sino de su aplicabilidad al negocio. Veamos un ejemplo: el hecho de conocer a priori cuáles son los disparadores que hacen que un turista consuma en una determinada época del año y en un determinado destino vacacional, resulta muy atractivo para  el sector turístico, ya que permite anticiparse a las necesidades de los clientes y fabricar o diseñar productos cada vez más alineados con estas predicciones para, en definitiva, adelantarse y apropiarse de ese nuevo mercado. Lo mismo ocurre en el sector bancario, donde el uso de big data está transformando su modelo financiero, al permitir conocer mejor al cliente. Ahora los bancos están más atentos a los movimientos que sus clientes realizan, con lo que pueden anticiparse a sus necesidades y, por ende, a su competencia. Por ejemplo, si un cliente realiza un depósito significativo, el banco puede hacerle al día siguiente una propuesta más rentable.

Pero no todas las aplicaciones de big data tienen que enfocarse desde el negocio, tal y como se recogía en el artículo “Mapas para cambiar el mundo”. En él se explica la aplicabilidad del big data y la cartográfía en diversos ámbitos de investigación: científico, económico y social. La que más me ha llamado la atención, por el impacto humano que tiene, es la aplicada a la temida enfermedad del ébola ya que, a través de esta tecnología, se puede llegar a conocer tanto dónde se encuentran los focos de infección, como la distancia real hasta el hospital más cercano. Los datos que se incluyen en el mapa son procesados por voluntarios desde cualquier lugar del mundo. Con un pequeño gesto, como es el registro de este dato, tenemos la versión positiva del efecto mariposa. Un pequeño cambio puede generar grandes resultados o hipotéticamente: “el aleteo de una mariposa, como es la introducción de un dato, puede prevenir un tsunami (en este caso pandemia) en otra parte del mundo.

Imagen: Slmon Harrod

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