El coste de un proceso electoral y las TIC

Juan Felix Beteta    26 mayo, 2011

El pasado Domingo 22 todos los españoles estuvimos invitados a participar de las elecciones municipales y regionales.  Yo hice de ciudadano ejemplar y fui, como 23 millones de españoles, con mis dos papeletas a votar a mi colegio. Nada más llegar me encontré con las listas  de las mesas grapadas y mezcladas encima de un pupitre. La gente buscaba perdida su nombre entre tal maraña de papeles, con el fin de encontrar la mesa a la que dirigirse. Una vez encontrada la mesa, me dirigí hacia ella, donde me estaban esperando tres personas. Imagino que el presidente de la mesa y dos vocales.

Al llegar me piden el DNI, (yo llevo el DNI electrónico) y toman mis datos, nombre y apellidos.  Un vocal comprueba que efectivamente pertenezco a esa mesa mirando en la lista que tiene y el otro vocal apunta con un boli BIC azul mi nombre completo y mi referencia. Una vez completado este proceso, pude votar.

El coste total de estas elecciones ‘tradicionales’ fue de (según “El Confidencial” que cita fuentes del Ministerio):

  • 15 Millones de euros para el proceso de escrutinio y difusión
  • 94.400 euros por las urnas (me parece poco)
  • 625.000 euros para impresos
  • 778.000 euros para sobres
  • 1.180.000 euros para material de oficina (los bolis BIC 🙂 )
  • 526.044 euros para cabinas de privacidad
  • 11,3 Millones de euros en dietas para los integrantes de las mesas electorales (62,61 €/integrante de la mesa)

En total, unos 30 millones de euros destinados al proceso.

Veamos dos alternativas directas que pueden mejorar este proceso:

  1. Voto desde mi casa. Igual que hago la declaración de IRPF con mi DNIe, el voto no tiene por qué ser tratado de manera distinta.
  2. Voy al colegio, introduzco mi DNIe en un lector que me dice la mesa a la que tengo que dirigirme. No pierdo tiempo.  Llego a la mesa donde comprueban mi identidad y en un ‘poste electrónico’ introduzco mi DNIe y voto (sin papeles ni bolis 😉 )

Los beneficios de estas dos alternativas, están claros, tiempo y ahorro de costes. No hay que darle más vueltas.

Resulta que más del 50% de la población tiene ya el DNI electrónico. Lo que me lleva a pensar, que si utilizásemos convenientemente los recursos de que disponemos, nos podríamos haber ahorrado una parte muy importante de este enorme gasto.

Tenemos que fomentar más el uso del DNI electrónico y la e-Administración. No podemos seguir anclados con procesos del siglo pasado cuando las necesidades de la población y su mentalidad está ya en el siglo XXI. Contamos con todos los medios y tecnología para hacerlo posible, dispositivos, redes de alta capacidad, computación en la nube, redes sociales… Todos tenemos la responsabilidad de diseñar una cultura digital acorde a nuestros días, no sólo en el ámbito de relaciones personales, si no también a la hora de ejercer como ciudadano. Es cierto, que se están realizando grandes avances con leyes que lo apoyan y que es un proceso de cambio cultural importante, pero los números avalan que tenemos que convencernos definitivamente de dar el paso hacia el ciudadano digital.

Juan Félix Beteta

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