Edge gaming: una verdadera “experiencia de jugador”

Juan Vázquez Barco    11 octubre, 2019
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Tras las revoluciones en el sector de la música (Spotify) y el cine (Netflix), le llega el turno a la industria del entretenimiento más prolífera del mundo: los videojuegos. Generan más del doble de ingresos que el cine y la música juntos en España y se espera que estos números crezcan aún más con la llegada de cloud y edge gaming.

Pero ¿qué es esto del cloud gaming o streaming de videojuegos? Se trata de una tecnología que permite a un usuario ejecutar un juego en un servidor en red, en vez de en su propio dispositivo, sin necesidad de consolas u ordenadores específicos para ello. Esta revolución está provocando la entrada de nuevos players en el sector, modelos de negocio distintos basados en suscripciones y un sinfín de nuevas funcionalidades.

El cloud gaming no es algo nuevo. Hay empresas que llevan más de una década dedicadas a ello pero no han tenido el suficiente protagonismo por la falta de madurez tecnológica. Al ser una actividad muy interactiva, jugar en la nube requiere de latencias ultra bajas para que la experiencia sea óptima y los data centers de los grandes proveedores de servicios en la nube se encuentran ubicados a cientos o miles de kilómetros de distancia de los hogares de los usuarios.

Consolas virtualizadas y latencias end to end con edge gaming

Pero ahora las operadoras, gracias a tecnologías como edge computing y su capilaridad de red son capaces de desplegar esas “consolas virtualizadas” en el borde de la red ofreciendo latencias end to end (desde que se pulsa un botón hasta que aparece en pantalla) inferiores a los 170-180 milisegundos de una consola actual: es el edge gaming.

Desde el punto de vista del usuario, cloud gaming subsana los principales “puntos de dolor” de los jugadores:

  • En primer lugar ofrece accesibilidad, al liberar a los usuarios de tener que invertir en un costoso hardware cada pocos años a cambio de una cuota mensual.
  • En segundo lugar, inmediatez. Las largas esperas, actualizaciones, parches, etc. quedan atrás con cloud gaming, que hace que todas estas molestas tareas resulten invisibles para los usuarios, al estar los servidores en la nube.
  • En tercer lugar, flexibilidad. En vez  de estar atados a los recursos fijos (CPU, RAM Storage) de la consola o el ordenador, los gamers pueden aprovechar los recursos flexibles de cloud para almacenar más juegos, jugar a mayor resolución, etc.
  • Y, por último, movilidad. Al no correr el juego en local, el usuario podrá jugar desde cualquier dispositivo a través del navegador web o de un cliente. Si a eso le sumamos la llegada de 5G, el jugador podrá empezar una partida en el salón de su casa y acabarla en el metro a través del móvil.

Por todo ello los grandes players han movido ficha y están desarrollando sus propias plataformas de streaming como es el caso de Google con Stadia, Nvidia con GeForceNow, Sony con PlayStationNow, Microsoft con xCloud o EA con Project Atlas.

La revolución de los videojuegos acaba de comenzar y todavía hace falta tiempo para que todas las piezas encajen (cloud gaming, 5G, edge gaming …). Sin embargo, al igual que con la música o el cine, las empresas que no entren ya a jugar, lo tendrán muy complicado para satisfacer las altas exigencias de los gamers.  

Telefónica está desarrollando un servicio de cloud gaming y para el progreso de los proyectos piloto busca a los primeros usuarios. Si os interesa ser betatesters de edge gaming, podéis registraros aquí.

Imagen: GeekGirlCon

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