Living on the edge: tres casos de uso

Alejandro de Fuenmayor    1 octubre, 2019
edge

Nadie puede negar a estas alturas la madurez del mercado de cloud computing, prueba evidente de ello es que la gente ya habla de la nube de forma coloquial en cualquier entorno. Incluso aparece en las conversaciones de abuelos y nietos cuando intercambian fotos… Pero para las empresas es una necesidad, y sus ventajas para la provisión de servicios de diferente tipo en la modalidad as a service son evidentes.

Edge, el nuevo cloud

Pero si miramos los informes y cuadros de innovación de los diferentes analistas nos daremos cuenta de que la nube, como tal, ha desaparecido. También ella se ha transformado y ha dado paso a otros modelos y variedades. En publicaciones de referencia como el Hype Cicle de Gartner, la nube ha mutado. De estos estudios se puede extrapolar que la próxima gran ola en relación a lo que conocemos como computación vendrá de la mano de tecnologías como la computación cuántica y servicios como edge computing.

Ya hace un tiempo escribíamos en este mismo blog sobre la oportunidad diferencial que tienen los operadores de convertirse en un eslabón importante en la cadena de valor del negocio de cloud computing entrando a formar parte de lo que mejor han sabido gestionar a lo largo de su historia: la última milla. Esta última milla se está transformando conforme avanza la tecnología y aparecen nuevas exigencias como la gestión de un volumen de datos cada vez mayor y tiempos de respuesta más inmediatos.

La ingeniería en general, en todas sus vertientes, siempre ha luchado contra los límites que la naturaleza o el propio estado del arte del momento le imponía. Así, durante décadas los ingenieros no han hecho otra cosa que ir desplazando el cuello de botella a lo largo de la cadena de valor o trasladándolo a otras áreas o sectores de producción. La batalla actual se centra en la gestión ingente de diferentes fuentes de información, la cantidad de datos generados, los modelos de procesamiento más efectivo y los tiempos de respuesta.

Y éste es el principal problema al que se enfrentan muchas tecnologías emergentes como ocurre en el caso del coche autónomo, en cuyo caso los modelos de provisión centralizados en la nube no permiten una gestión adecuada y coordinada de todas las variables expuestas. Según Gartner, actualmente alrededor del 10 por ciento de los datos generados por las empresas se crean y procesan fuera de un centro de datos tradicional o en la nube y se espera que para 2025 esta cifra alcance el 75 por ciento.

Está claro que el modelo de provisión actual no será suficiente para afrontar esta demanda y muchas de las actuales arquitecturas TIC de las compañías se tendrán que replantear con modelos como edge computing.

Computación en el borde de la red con edge

Pero ¿cuáles son los casos de uso más populares asociados a los servicios de computación en el borde de la red? A continuación os dejo algunos de los que probablemente veremos en los próximos años:

Edge para llevar el hardware del cliente a la red o acercar la ejecución al usuario. Éste es el principal caso de uso: eliminar de casa del cliente aparatos como el decodificador de video, la consola de videojuegos, el router de fibra y, por qué no, el propio ordenador personal.

En otra serie de casos, como el streaming de video en alta definición esto requerirá una capacidad de transferencia elevada y muy baja latencia, por lo que será más sencillo acercar el contenido al cliente que seguir incrementando la tasa de transferencia del bucle de abonado.

Otro ejemplo que ilustra la necesidad de acercar la ejecución al usuario final, en este caso por una cuestión de seguridad o privacidad, es el asistente de voz de Google, cuando podría haberse llevado al borde la red. Hemos visto cómo Google ha optimizado y reducido al máximo el código de su asistente virtual para que sea capaz de correr de forma local en la app de Android, pero habrá otras aplicaciones o desarrolladores que no dispongan de los recursos necesarios para hacerlo y prefieran delegar estas tareas en un punto de computación intermedio que no sea la nube.

Edge para eludir la necesidad de acceder a la nube para la toma de decisiones. Muchas de las decisiones que tomará un coche autónomo podrán estar gestionadas por los sensores y dispositivos locales, pero otras deberán seguir siendo gestionadas de forma centralizada. Además, con el paso del tiempo y la generalización de esta tecnología, muchos de los datos deberán viajar desde el coche a un centro de custodia y un punto intermedio podrá ser el edge, donde se descarguen y no saturen la nube de datos innecesarios.

Edge como puertas de entrada a la red para los dispositivos IoT, La cantidad de dispositivos y equipos industriales que necesitarán ser monitorizados crecerá de forma drástica en los próximos años y una manera de prolongar su vida media útil será reducir el uso y consumo energético que necesitarán. Delegar labores de computación en el borde de la red permitirá hacerlo y, a su vez, liberará espacio de almacenamiento en los mismos.

Al igual que la nube requiere de hardware generalista para poder atender de igual manera las necesidades de la web de un banco que la de un portal de comercio electrónico, edge computing puede llegar a requerir también hardware propio como soporte para ordenadores industriales, dispositivos como Raspberry Pi o incluso PLCs para poder atender las necesidades y casos de uso específicos de sectores tan diferentes como salud, industria, o retail.

Imagen: Erik Burks

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