eBooks en las aulas: otras opciones de negocio

Francisco Javier Almellones  12 septiembre, 2013

Podemos pensar que con tantas mejoras y reducciones de costes como planteaba en mi anterior post vamos a causar estragos en los puestos de trabajo de las imprentas, editoriales, empresas de logística, librerías, etc. Naturalmente es una evolución que no está exenta de impacto pero necesaria, y que, bien ejecutada, seguro que deja hueco y margen para todos. Eso sí, requerirá de una progresiva adaptación y capacitación del personal para asumir funciones diferentes.

Una referencia de que éste es el camino a seguir nos la ofrecen los famosos Cuadernos Rubio, con su reciente incorporación al mundo del comercio on line, que ha sido un éxito en sus primeros meses, lo cual demuestra que otros modelos de negocio son posibles.

Por ejemplo, será necesario disponer de un buen servicio de soporte a todo el ecosistema de dispositivos usados en los centros educativos, que cubra tanto el uso como las reparaciones, préstamos temporales o sustitución del equipo.

Puede ser el proveedor del dispositivo el que se encargue del soporte o bien montar un servicio alrededor de dicho soporte, mediante acuerdos con fabricantes o terceras partes (distribuidores, grandes almacenes, proveedores locales, etc.). Se puede optar por dar un servicio completo al usuario (solemos llamarlo “valor añadido”) y evitar que el cliente adquiera el aparato y el contenido por separado, siendo la propia editorial la que ofrezca un pack que favorezca la contratación de forma conjunta.

Naturalmente esto requiere de una lista de dispositivos homologados que soporten el contenido del temario, ya que no todos los eBooks o tablets tienen las mismas capacidades técnicas. ¡Pero cuidado! Lo que no vale es que cada año, como ocurre ahora, haya que cambiar de dispositivo como cambiamos de libros de texto. Esto eliminaría muchas de las ventajas económicas y técnicas de las que estamos hablando.

Al igual que actualmente cada centro y cada departamento escoge la editorial con la que impartir su asignatura, también podría dar la opción de ofrecer este soporte junto al contenido, a través de las propias editoriales o con otro tipo de acuerdos, como he mencionado anteriormente.

Como ejemplo, ya hay un colectivo de profesores de la Comunidad de Madrid que, de forma altruista y pensando en la economía doméstica, va adaptando el currículo oficial a formato de libro digital y que ya están usando algunos centros. Han empezado con algunos cursos de instituto y Universidad, pero tienen como objetivo dar a conocer y expandir esta iniciativa a otros compañeros.

Si queremos aprovechar la capacidad de conectividad on line, también será necesario preparar los colegios con redes WiFi accesibles para los alumnos y profesores. Redes que en muchos casos habrá que desplegar de cero, en otros tan sólo ampliar, pero en todos ellos requerirá un mantenimiento permanente.

Hay quién pensará que con tantas facilidades, los alumnos pasarán el día conectándose en clase a Tuenti o jugando al Apalabrados. Para quien vea esto como una seria amenaza para el aprovechamiento de la clase, lanzaré una pregunta en alto: ¿quién no se ha echado alguna vez una partidita a los barquitos en clase? Desde luego no habrá sido esto lo que haya supuesto un fracaso escolar.

Como he mencionado en alguno de mis anteriores posts, no se trata de eliminar de las aulas al profesor, ¡ni hablar! Pero sí debería provocarse un cambio de mentalidad en el profesorado y el alumnado, tanto para modificar el modo en el que se explican las materias como para hacer un buen uso del dispositivo en horario lectivo. Sería muy útil la participación de preparadores especialistas en nuevas tecnologías que den unas pautas durante los primeros días de clase.

A un ajeno como yo le han surgido miles de dudas, cientos de planteamientos y decenas de opciones, habiendo dejado en el tintero infinidad de ellas para no alargar aún más este post. Así que, aunque el uso de estos dispositivos en las aulas ofrece muchísimas ventajas, no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana y hay aún mucho terreno sobre el que pensar y trabajar si queremos que sea un éxito, cosa que han de hacer los expertos en la materia.

En los últimos días han sido varias las noticias que han aparecido en las redes sociales acerca de iniciativas de este tipo, como la de las escuelas de Steve Jobs en Holanda o la disponibilidad de libros de texto en iTunes para iPads. Aunque algunos conocidos me han mencionado que en el colegio de sus hijos ya hay algunos movimientos en este sentido, la realidad es que sigue siendo residual. Personalmente pienso que un cambio tan significativo no debería ejecutarse de una forma tan individualista y, si me lo permitís, tan partidista, ya que puede llevar a una monopolización del modelo poco deseable. Creo que orquestarla de una forma más organizada aseguraría un mayor éxito y beneficio para todos los sectores, incluido el doméstico.

Por tanto, considero que los organismos e instituciones educativas deben plantear y publicitar cuanto antes esta necesaria evolución, para activar la inquietud y mentalización de los colectivos afectados.

Imagen: kodomut

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