Drones y smart cities: una nueva especie sobrevuela la ciudad

Martín Merino Eiró    4 febrero, 2021
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Durante la pandemia hemos visto imágenes en televisión, incluso puede que hayamos sido testigos directos, de cómo la policía municipal se sirve de los drones. Los usan para vigilar y advertir mediante altavoces sobre las normas que debemos acatar en cuanto al confinamiento, restricción de la movilidad, distancia social o uso de mascarilla. Recientemente también hemos podido observar cómo un dron inspeccionaba un edificio medio en ruinas por el efecto de una explosión de gas en el centro de Madrid. Aunque estas imágenes nos puedan parecer aún curiosas y futuristas, debemos acostumbrarnos a ver a esta nueva especie sobrevolar los cielos. Drones y smart cities: sus caminos se cruzan.

Ya nos hemos familiarizado con el concepto smart city (ciudad inteligente) como aquellas urbes que aspiran a mejorar la vida de sus habitantes con servicios más eficientes. También a hacerlas más sostenible, tanto desde un punto de vista económico como medioambiental, mediante el uso de la tecnología.

Drones y smart cities, grandes aliados

Sin embargo, en ocasiones las infraestructuras no se pueden adaptar tan ágilmente a los cambios que una gran ciudad experimenta. Los drones o UAV (aeronaves no tripuladas) son fáciles de desplegar y tienen la flexibilidad necesaria para realizar tareas difíciles, peligrosas y de complicado acceso a áreas remotas en un breve espacio de tiempo. Además, el avance tecnológico, con imágenes de alta resolución y la inteligencia artificial, los ha dotado de mayor sensibilidad y autonomía.

Los drones pueden convertirse, por tanto, en un gran aliado para prestar servicio a los habitantes de las grandes ciudades en general y sacar el máximo partido a las smart cities en particular. La información que pueden compartir las smart cities y los drones, mediante sistemas de comunicación avanzada, incrementa la seguridad, eficacia y rapidez de los servicios prestados por ambos ecosistemas.

Los casos de uso se multiplican

Hace algo más de cinco años las posibilidades que se enumeraban en este post parecían aún lejanas. Hoy en día ya son realidad supuestos que parecían sacados de la ciencia ficción. El número de casos de uso de drones en entornos urbanos se multiplica:

-Entrega de ultima milla

La pandemia, que exige medidas extraordinarias de seguridad, ha incrementado exponencialmente el comercio online así como la necesidad de disponer de medios rápidos y seguros para proporcionar material sanitario allí donde se precise. Los drones pueden emplearse como dispensadores de medicamentos y material de emergencias en centros sanitarios con una respuesta muy breve. También para el transporte de mercancías ligeras puerta a puerta.

-Transporte de pasajeros

En ciudades colapsadas por el tráfico son evidentes las ventajas del transporte aéreo de pasajeros en tramos urbanos. Actualmente este servicio lo realizan los helicópteros pero los drones son una alternativa mucho más barata, eficiente y segura, No necesitan pilotos, usan baterías eléctricas en lugar de combustible y su peso y tamaño es menor.

“Aerotaxi”, “aerómetro” o “aeroambulancia”

Ya hay varias empresas que están comercializando aeronaves autónomas para el transporte. Se han realizado pruebas de “aerotaxi” para uno o dos pasajeros, con trayectos bajo demanda. También de “aerómetro”, servicios de tres o más pasajeros que realizan viajes con recorridos y horarios fijos. Por ejemplo, como lanzadera  entre terminales de aeropuertos o entre el aeropuerto y destinos concretos en el centro de las ciudades. Los servicios de “aeroambulancia” permiten tanto el envío de personal médico como material sanitario, a evacuación de heridos en zonas de siniestro o el traslado de enfermos u órganos para trasplante.

-Primeras respuestas frente a emergencias

La rapidez, flexibilidad y bajo coste de los drones los hacen muy eficaces para todo tipo de catástrofes, en su uso contra incendios, etc. Son capaces de llegar los primeros para la inspección, valoración y coordinación necesaria. Drones dotados de sensores de calor pueden identificar zonas calientes con presencia de fuego e identificar también, con sensores de gas, bolsas de gas en zonas donde la intervención de los bomberos resulte peligrosa, como señalaba al principio. E incluso los de mayor tamaño pueden dar soporte en la extinción de incendios y con la ayuda de sus cámaras y sensores ayudan a localizar a personas atrapadas en zonas muy amplias o de difícil acceso.

-Control de la seguridad civil urbana

Las imágenes de alta definición, junto con la aplicación de la inteligencia artificial, se convierten en un aliado muy valioso para las fuerzas de seguridad para la identificación de personas, matriculas, vigilancia de zonas concretas, en comitivas y eventos.

-Gestión de tráfico y de personas

La capacidad de cubrir amplias zonas así como la flexibilidad y ligereza de los drones permite complementar los datos que recogen cámaras y sensores fijos en las vías públicas para la gestión del tráfico y de personas. El último ejemplo es el uso de drones por parte de la Policía local de Madrid para vigilar el cumplimento de las normas de distancia de seguridad en el centro de la ciudad y en el reabierto Rastro.

-Aplicaciones industriales

Uno de los usos más habituales de los drones son las labores de mantenimiento de infraestructuras industriales: torres, depósitos, etc. En las grandes ciudades muchas de estas infraestructuras se encuentran en las azoteas de los edificios, por lo que su uso permite hacer esos trabajos con mayor rapidez y seguridad a menor coste.

-Entretenimiento, turismo

El turismo se ha convertido en un atractivo y una creciente fuente de ingreso para las ciudades. Los drones pueden apoyar a este sector. Por un lado, con vuelos turísticos tripulados como los que hacen helicópteros o globos aerostáticos. Por otro, ya es habitual el uso de enjambres de pequeños drones en eventos, por ejemplo para sustituir a los fuegos artificiales con vistosos números aéreos.

-Usos urbanísticos

La capacidad de bajo vuelo de los drones, la precisión de sus rutas y el uso de cámaras para topografía y fotogrametría los hacen idóneos para servicios de cartografía, estudios arqueológicos, modelos en tres dimensiones, etc.

-Multimedia

Las ciudades suelen ser un escenario habitual para el cine y la publicidad. Además, en ellas se concentra la mayoría de los grandes acontecimientos y noticias que publican los medios. El uso de drones para filmación y fotografía con fines artísticos, publicitarios o periodísticos goza de gran demanda.

-Recogida de datos

Los múltiples sensores que incorporan los drones, así como su comunicación en tiempo real con sistemas de recogida y análisis de datos, los convierten en un complemento móvil y ágil en el momento y lugar necesario (datos de polución, ruido, polen, agua, etc.), aunque no estuviera previsto su uso con anterioridad.

La tecnología ya permite todos los casos de uso mencionados, aunque, para que veamos los cielos de las grandes ciudades surcados por drones (de distintos tamaños), aún es necesario resolver algunos retos, que expondré en el post de mañana.

Imagen: Guile

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