La diversidad como solución a los problemas de un mundo cada vez más complejo

Dánae Cortés    9 agosto, 2022
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Basta leer el periódico, entrar en Twitter o hablar con cualquier profesional del campo que sea para saber que estamos en un mundo aceleradamente complejo. ¡Qué tiempos aquellos en los que los problemas tenían causas que podíamos identificar claramente! Y, más importante aún, cuando bastaba con encontrar a  “esa persona que sabía mucho del tema” para que diera con la solución.

Ya no es así y va camino de serlo cada vez menos. El grado de complejidad es tan alto que requiere de conocimientos, experiencias y miradas distintas para encontrar alguna solución. Y aquí es donde la diversidad en sentido amplio juega a nuestro favor, si la cultivamos.

Ventajas de las organizaciones diversas e inclusivas

Según Kornferry, las organizaciones más diversas e inclusivas cuentan con ventajas: el 70 por ciento tiene más posibilidades de capturar nuevos mercados y un 36 por ciento de mejorar su rentabilidad. Y es que los equipos diversos y multidisciplinares toman mejores decisiones un 87 por ciento de las veces.

Pero creo que considerar el impacto de la diversidad solo en términos de resultados de negocio denota cierta miopía. Y es que, si miramos un poco más allá, la diversidad también impacta en una mayor capacidad de innovación y adaptación al cambio. Parafraseando a Darwin, no es la empresa más fuerte la que sobrevive en un entorno cada vez más complejo, sino la que mejor se adapta a los cambios.  Es el darwinismo digital, del que ya escribía un compañero.

Principales barreras a la diversidad

Pero si la diversidad tiene ventajas, ¿por qué nos cuesta tanto impulsarla y cómo podemos superar esas barreras que la dificultan?

Cuando nos rodeamos de gente parecida a nosotros nos sentimos cómodos. Compartimos ideas, perspectivas, maneras de mirar el mundo. Hay cosas que no hace falta explicar porque compartimos contexto y cultura. No hay grandes discusiones porque, en lo importante, estamos de acuerdo. Estamos conectados, alineados y lo sentimos como un apoyo.

Por eso nos cuesta tanto promover los entornos más diversos: conllevan dificultades y problemas que de otra forma no tendríamos. La diversidad requiere un esfuerzo. Ese es el principal obstáculo que hay que saltar para construir equipos y sociedades más inclusivas. Así que la pregunta es cómo podemos construir esos equipos más diversos y aprovechar las ventajas que conllevan.

Pero, antes de contestarla, conviene aclarar qué es diversidad.

Diversidad en sentido amplio

Podemos contemplar la diversidad desde distintas perspectivas. La mayoría de las empresas trabaja desde haces años por avanzar en la diversidad de género y también en la integración de personas con diversidad funcional. Pero la diversidad, en realidad, va mucho más allá, debe ser una diversidad en sentido amplio.

Además de la raza, género, edad o capacidades físicas habría que considerar otros aspectos:

  • Culturales: etnia, lenguaje, educación o nivel socioeconómico.
  • Laborales: experiencia, puesto, función, talento o habilidades.
  • Relacionales: orientación sexual, actividades, intereses o hábitos.
  • Cognitivos: estilo de comunicación, estilo de relación, personalidad o capacidades cognitivas.

Todo ello conforma un mapa de la diversidad mucho más amplio y, por tanto, más valioso.

Esfuerzo e intención, las claves para crear equipos diversos e inclusivos

Con esto en mente, sí podemos ahora contestar a la pregunta de cómo crear equipos más diversos e inclusivos. Y la respuesta es con esfuerzo e intención.

Tener un equipo de gente con distintas características no garantiza poder disfrutar de las bondades de la diversidad. Recordemos que, por defecto, no nos gustan los cambios, ni tener más conflictos de los necesarios. Es decir, la diversidad exige un esfuerzo para hacer que las diferentes voces se integren y sean escuchadas.

En las métricas y en el día a día

En este sentido, se necesitan personas que lideren desde la inclusión y que den ejemplo. En el Forbes Summit de este año en Madrid, Ricardo Rafael Suárez, presidente de AstraZeneca mencionó, al hilo de otro tema, cómo había venido a vivir a España con su marido e hijos, “porque la diversidad y la inclusión deben estar entre los objetivos y las métricas de las empresas pero sobre todo hay que vivirlas y naturalizarlas desde arriba”.

También ocurre que muchas veces asumimos que la responsabilidad de integrar a distintos tipos de personas corresponde a “los de arriba”, pero lo cierto es que es responsabilidad de todos. 

Un esfuerzo consciente

Nuestros sesgos -la lista puede ser interminable- , estereotipos negativos, creencias o alguna norma cultural pueden jugarnos malas pasadas a la hora de integrar a personas y talentos diversos.

¿Cuántas veces hemos desconfiado de alguien por alguno de esos motivos? Por eso debemos hacer un esfuerzo consciente para luchar contra los prejuicios y derribar esas barreras.

Desde hace al menos un par de décadas se está haciendo un gran esfuerzo de integración de las mujeres en todas las posiciones de la empresa. Deberíamos utilizar  esta experiencia y su aprendizaje para ampliar el concepto de diversidad. No se trata solo de que la diversidad esté presente, sino de que dejemos que se desarrolle, dándole las oportunidades necesarias, aunque requiera un trabajo extra.

Nadie cambia si el esfuerzo de cambiar no merece la pena. Muchas veces se plantea la diversidad como una cuestión de justicia. Y es verdad, pero no solo. Si queremos una razón para vencer los obstáculos que dificultan la diversidad, la tenemos. Sin equipos con talento más diverso e inclusivo, no podremos resolver los problemas cada vez más complejos del nuevo mundo y habrá muchas empresas que no puedan sobrevivir.

Imagen: joseteo2

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