Retos de la industria frente al COVID-19 y su digitalización

Félix Hernández    24 agosto, 2020

Corren tiempos que marcarán un antes y un después en el siglo XXI. La pandemia no solo ha supuesto un drama humano sino que será un catalizador de muchos cambios en las empresas. En el post de hoy nos centraremos en lo sucedido en industria.

En el último informe de la Sociedad Digital en España, de 2019, elaborado por Fundación Telefónica, se decía que ”en un plazo de cuatro o cinco años las empresas industriales españolas esperaban que, fruto de la digitalización, aumentasen sus ingresos en torno al 11 por ciento y los costes se redujesen casi en una quinta parte.”

Pero, con el COVID-19, desde Telefónica Empresas estamos observando que la transformación digital se está acelerando y quizá consigamos este objetivo en menos tiempo. Y seguramente este impacto implique cambios radicales.

Durante los primeros momentos de la crisis vimos que hubo una dualidad de comportamiento entre las industrias. Algunas eran estratégicas y no pudieron parar y necesitaron reevaluar en tiempo real su stock, los pedidos y la capacidad productiva. Este factor es relevante porque muchas de ellas nunca habían experimentado este requisito social con tanta exigencia. ¿Se imaginan si hubieran parado los mataderos, las empresas de transformación alimentaria? La preocupación era: “Si mis trabajadores enferman, ¿cómo seré capaz de hacer lo mismo?”.

Hubo otros sectores críticos, como el farmacéutico o el químico, que, adicionalmente, se vieron afectados por la dependencia exterior, en especial por proveedores chinos e indios de activos, urgidos por garantizar el suministro de productos clave ligados a la salud. El fantasma de un país sin medicamentos se llegó a escuchar en ciertos instantes de pánico.

Un tercer elemento relevante fue la logística. Como nunca antes, el país entero dependió de ella y como nunca antes existió de manera general una tensión tanto en la cadena de suministro como de distribución hacia el cliente final. En cierta medida todo el país esperaba la llegada de un paquete.

Por otra parte, por desgracia, otras industrias tuvieron que detener su producción, en especial la del automóvil y asimilados. Ha habido una avalancha de ERTE y va a ser crítico el proceso de deshibernación (62.000 personas se incorporaron el 1 de junio en el sector industrial y en julio el paro disminuyó en 7.770, según fuentes del Ministerio de Trabajo). En estas empresas resulta urgente la digitalización para poder encontrar alternativas en posibles nuevos rebrotes este otoño, ya que su situación financiera se encuentra muy debilitada.

Pero, ¿a medio plazo cómo será la reindustrialización y la próxima digitalización?

Desde Telefónica Empresas creemos que en lo relativo a las inversiones puede haber cierta aversión al riesgo, con una posible ralentización de proyectos no clave o repatriación de capacidades productivas desde países más “sensibles” al COVID-19. Tener las cosas más cerca adquiere valor. Y quizá en esta reindustrialización la robotización será la garantía para mantener la producción. En cualquier caso, urgen planes que reenfoquen y reprioricen las inversiones. Pero también es de sobra conocido el fuerte cambio en la demanda (por ejemplo, en la automoción) y la necesidad de implantar herramientas de producción flexibles. Aquí las ayudas provenientes de Europa, en especial en aquellas industrias con altos consumos energéticos o relativas a aspectos de sostenibilidad, serán los tractores de la nueva digitalización.

No podemos tampoco olvidar los próximos cambios de las formas de trabajo: veremos muy pronto conceptos ligados al taller en remoto (por cierto, ¿habrá perfiles tecnológicos suficientemente preparados?) o la manera de interactuar a distancia con clientes y proveedores. Es verdad que la producción no deja de ser un proceso presencial por definición, pero cada vez más las empresas más rentables deben plantearse poder poner a sus trabajadores de oficina a resguardo.

Las fábricas comprenden ahora mejor que todo lo anterior precisa de una conectividad robusta: el 5G o las comunicaciones móviles y el cloud o el edge les proporcionarán flexibilidad en esta digitalización de los procesos productivos para así poder introducir rápidamente sistemas de automatización. Y, asociado a esto, se precisa de una mayor ciberseguridad ya que sus redes OT no están aisladas.

Y, finalmente, la gran pregunta: ¿Qué hemos aprendido de todo esto?

Desde Telefónica Empresas creemos que aún es pronto para sacar conclusiones, no existen claramente sectores o países perdedores ni ganadores, pero los próximos rebrotes serán críticos. Las sociedades más digitalizadas parecen estar actuando de manera más resiliente y sus economías sufren menos, quizá porque el dinamismo de sus estructuras productivas les permite encontrar alternativas con mayor facilidad. Más concretamente, y para la industria 4.0, el dato de la producción en tiempo real cobra más valor aún. Ayuda a replanificar sobre la marcha y la fabricación flexible permite reorientar la producción a menores costes o con recursos humanos comprometidos por el COVID-19.

En el siguiente vídeo Mª Eugenia Bórbore, gerente de Procesos de cliente en Telefónica Empresas, explica el impacto de la crisis en la industria.

Creación y edición del vídeo: Manuel Carballo y Fernando Rodríguez Cabello.

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