Radiografía de la digitalización en España, estratégica en este momento

Pablo Pinillos    8 junio, 2020
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Como cada año, fiel a su cita, a finales de mayo se ha publicado el informe sdiE19, que es como una radiografía de la digitalización en España. La infraestructura, en la que España destaca, se convierte en el principal activo para el impulso de esta transformación necesaria y dotar de ciertas ventajas a nuestra economía por su potencial de crecimiento.

Si en anteriores ediciones del informe de la Sociedad Digital en España ya veíamos lo importante que resulta la digitalización, tras la crisis del COVID19 resulta mucho más estratégico. Sobre todo, la de nuestro tejido empresarial.

La digitalización se ha convertido en el vector de cambio tanto para la sociedad como para los negocios. Por un lado, modifica los hábitos (la forma de trabajar, formarnos, relacionarnos, …) y, por otro, las compañías necesitan transformarse para adaptarse a los nuevos tiempos. Deben ser capaces de satisfacer las necesidades de esos nuevos clientes, ágiles para adoptar decisiones inmediatas, más eficientes, sostenibles e innovadoras.

España, líder en infraestructura digital

Al abordar la digitalización en España, la conectividad nos sitúa en una posición privilegiada. Nuestra red suma más fibra que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos y es el tercer país de la OCDE en despliegue.

La pandemia ha sido una prueba de fuego. La conectividad ha sido capaz de funcionar a pleno rendimiento de una forma fiable, estable, segura. Con capacidad para poder absorber el gran aumento de tráficos en momentos de máxima exigencia y urgencia. Todo ello gracias a un esfuerzo inversor que viene de largo.

La transformación digital debe ser justa e inclusiva

La digitalización en España es clave en la ecuación que puede solucionar los problemas de nuestra economía. Abre un mundo de oportunidades que, eso sí, deben encauzarse convenientemente. No hay que olvidar que todavía nos encontramos con determinadas brechas, fundamentalmente de edad y de adopción, que hacen necesario democratizar el acceso a la tecnología.

Para impulsar la digitalización en España resulta fundamental seguir incidiendo en la educación, que puede convertirse en un sector “tractor”, así como en la formación para la adquisición de competencias digitales, sin dejar de lado la formación humanista. Esto permitirá un uso masivo, seguro y útil de las oportunidades que brinda la tecnología y, además, tendría su reflejo en una mayor competitividad de los negocios y creación de empleo.

La reinvención digital, según McKinsey, podría significar 1,8 puntos anuales en nuestro PIB hasta 2025. A eso se podría añadir medio punto adicional anual hasta 2022 por la posible creación del mercado digital único europeo.

Pero, como señala José María Álvarez-Pallete, “para que esta transformación, apoyada en la tecnología, sea buena para todos, debe ser justa e inclusiva. Debe ser humana. Es tiempo de poner a las personas en el centro”.

sdiE19 revela una brecha de adopción

Los datos del informe sdiE19 presentan a España como una sociedad digital bastante madura, con una elevada penetración de Internet y los servicios asociados. El acceso a Internet es prácticamente global: nueve de cada diez españoles ya son usuarios. La brecha de género va desapareciendo y se reduce en gran medida la de edad.

Son las variables sociodemográficas y la formación las que más afectan en el uso de Internet. La diferencia en el acceso a la Red entre quienes han finalizado estudios primarios frente a los de secundaria supera los 28,5 puntos. Por ello, como apuntaba, resulta más necesario que nunca insistir en la necesidad de formación e incentivarla para evitar una sociedad a dos velocidades, con diferentes oportunidades.

Digitalización en España: las empresas, rezagadas

De cara a la recuperación de nuestra economía, en el ámbito empresarial se necesita acelerar el proceso de digitalización en España. Según un estudio de PwC dos de cada tres empresas industriales españolas se están quedando rezagadas en el proceso. Solo el 5 por ciento puede considerarse avanzada digitalmente y, en el caso de las microempresas, que suponen el 95 por ciento del tejido empresarial, solo el 9 por ciento utiliza cloud. En definitiva, más del 80 por ciento se encuentra en un grado de madurez digital básico o inicial.

Por encima de la media europea en eAdministración

Un dato favorable es el importante impulso registrado en el uso de los servicios vinculados a la Administración electrónica. España supera a la media europea y esto se refleja también en la apertura de los datos públicos: ocupamos el segundo lugar en madurez del open data en la Unión Europea.

En el nuevo escenario digital, como no podía ser de otra manera, también existen riesgos, retos e incertidumbres, como las fake news, la vulneración del derecho a la intimidad o los posibles sesgos de la inteligencia artificial. Por eso es fundamental situar a las personas en el centro de esta transformación.

La importancia de la confianza para el desarrollo de una sociedad digital

La edad es un factor determinante en cuanto a la confianza. Mientras la de las personas entre los 65 y 74 años está ligeramente por encima del 50 por ciento, la de los jóvenes entre 16 y 24 casi alcanza el 78 por ciento, por lo que cualquier acción en este sentido tiene potencial de crecimiento

Tendencias en conectividad

  • La banda ancha móvil (BAM) es el servicio de comunicación que ha crecido a mayor velocidad
  • Las redes dedicadas a loT, conocidas como LPWAN (Low Power Wide Area Network) están alcanzando una gran relevancia. Aseguran la transmisión de pequeñas cantidades de datos a grandes distancias, con un ancho de banda adecuado y consumo mínimo de energía de los dispositivos. Según un informe de Global Market Insights, Inc., este mercado moverá más de 65 mil millones de dólares en 2025.
  • La digitalización del hogar (smart home) incorpora ya multitud de dispositivos conectados. Los dos productos con mayor proyección durante 2019 han sido los asistentes virtuales de voz y los electrodomésticos inteligentes.
  • Los wearables continúan en plena expansión, con crecimientos superiores al 55 por ciento en el último año.
  • Los dispositivos de realidad virtual y aumentada recuperaron en 2019 un buen ritmo de crecimiento, gracias a su adopción corporativa, con una tasa de variación cercana al 29 por ciento.
  • 5G será la próxima revolución. Redes más rápidas, más seguras, más simples, con menos latencia y más inteligentes impulsarán la transformación digital. Ericsson estima que en 2025 las redes 5G serán responsables del 45 por ciento del tráfico.

Tecnologías que están configurando el cambio

  • IoT sigue una evolución imparable. Se estima que en 2024 habrá más de 13.800 millones de dispositivos conectados en el mundo. Se buscarán nuevos modelos de negocio disruptivos sobre el valor de los datos. La seguridad es una preocupación fundamental para que no se frene su expansión.
  • Las fábricas se convierten en inteligentes, con la información como factor que impulsa la productividad. La industria 4.0, tan importante para la digitalización en España, va de productos inteligentes concebidos como servicio. Se apoya en tres capas: las comunicaciones (IoT), las plataformas y habilitadores (edge computing o blockchain), la analítica avanzada (big data e inteligencia artificial) y cloud y ciberseguridad como transversales. También se ve reforzada por la realidad virtual y aumentada, la robótica y la impresión 3D.
  • Blockchain se está convirtiendo en una solución efectiva a problemas reales, aunque debe avanzar todavía en cuestiones como la escalabilidad de las soluciones desarrolladas, la interoperabilidad con distintos sistemas y el marco regulatorio.
  • La ciberseguridad se ve como pieza clave de los procesos de transformación digital de las empresas. Los riesgos y las amenazas se han convertido en una pauta de las redes.
  • La inteligencia artificial se está convirtiendo en el generador del cambio en la forma de relacionarse de todos los agentes de nuestra sociedad.
  • Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, la computación cuántica se postula como una gran palanca de productividad. Según Boston Consulting Group pueden alcanzar los 450.000 millones de dólares anuales en 2050.

Imagen: Henrik Schnabel

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