La digitalización de los centros educativos, clave para un mejor aprendizaje

Mercedes Núñez    20 noviembre, 2020
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“Si enseñamos a los estudiantes de hoy como se enseñaba a los de ayer les estamos robando el mañana”. “Estamos abocados a un nuevo modelo educativo al que no podemos no ir”. “Llevar la tecnología a un colegio es facilísimo, escolarizar la tecnología es otra aventura. La tecnología requiere metodología para que dé un resultado final de aprendizaje”. Éstas son solo algunas de las grandes frases que se escucharon en “Creamos contigo la educación del futuro”, el evento online (#EducaFuturoTEmpresas) que Telefónica Empresas celebró esta semana con expertos del sector. La digitalización de los centros educativos cobra más protagonismos que nunca en la hoja de ruta.

El COVID-19 y un nuevo modelo educativo: sin tiempo que perder

Mª Jesús Almazor, consejera delegada de Telefónica España, destacó durante su intervención  que “es clave la transformación del modelo educativo para su adaptación a la nueva realidad”. La pandemia nos ha permitido ver la urgencia del cambio y nos ha servido para comprobar fortalezas y debilidades. Ahora sabemos en qué punto estamos y qué aspectos hay que abordar sin dilación. La educación es fundamental para el desarrollo de la sociedad -sin ella no hay progreso en ninguna otra área- y tenemos la oportunidad de mejorarla y universalizarla con la digitalización, señaló.

En un contexto tan incierto como el actual la educación es clave. Los nuevos desafíos exigen un nuevo modelo de aprendizaje. El mercado laboral demanda nuevas profesiones -algunas que ni siquiera conocemos todavía- y los perfiles de siempre también cambian. Pensemos, si no, en la eSalud o la industria 4.0. Por todo ello, no hay tiempo que perder hacia un nuevo modelo integral, que compagine lo mejor de la enseñanza presencial y la virtual. 

Se trata de un maravilloso reto -impuesto por las circunstancias pero que ha llegado- de cambiar lo que se enseña, la forma en que se hace y la manera de evaluarlo. Si no, será lo mismo de siempre pero a través de una pantalla, se dijo durante el debate. No es éste el objetivo de la digitalización de los centros educativos,

La digitalización de los centros educativos: una visión extremo a extremo

La digitalización de los centros educativos es una de las mayores oportunidades en este momento. También una urgencia y un gran desafío.

Belén Espejo, experta en educación en Telefónica Empresas, destacó que a la hora de abordar un proyecto de este tipo la primera decisión nunca es tecnológica. Lo prioritario es definir la identidad digital del centro: ver en qué quiere convertirse y cuál es su realidad. A partir de ahí se determina la misión de la tecnología. Estos meses atrás ha sido la continuidad -dijo Belén- pero es solo un punto de inflexión, la tecnología ayuda a muchas más cosas.

Importancia de la gestión del cambio

Una vez que se conoce el papel de la tecnología, el valor que es capaz de aportar, es hora de elegir cuál (conectividad en el hogar y en los centros, dispositivos electrónicos adaptados a cada tipo de alumno, contenidos nativos digitales…todo ello con la seguridad como condición sine qua non ). Y hay que gestionar el cambio que este nuevo modelo supone.

Nadie puede quedarse atrás

Es prioritario resolver el problema de la brecha digital (entre familias, los distintos centros, por razones económicas, de competencias…). A partir de ahí, hay que construir como un lego la nueva realidad pero con una visión extremo a extremo. Los protagonistas del cambio son los centros educativos, que tienen que apostar por ello y creer en esta transformación y Telefónica Empresas es el partner idóneo para acompañarlos en todo el proceso. A grandes y pequeños, independientemente de su madurez digital.

Javier Vizcaíno, director de pymes en Telefónica Empresas, insistió en su intervención en que nadie se puede quedar atrás respecto a las posibilidades exponenciales de aplicar la tecnología a la educación. Es el empeño inequívoco de Telefónica. “Es necesario que haya un compromiso del estado para crear escuelas conectadas, dotar de infraestructuras a las aulas, llevar el contenido a la nube y garantizar una conexión segura de alumnos y docentes” señaló Vizcaíno.

Aulas híbridas: un aprendizaje omnicanal

Javier Lorente, director en onthespot, de Telefónica Empresas, explicó el papel de las aulas híbridas en este nuevo modelo. Puede que aún suene a ciencia ficción pero es algo que poco a poco se irá normalizando. Se trata de espacios físicos digitalizados, que permiten que haya alumnos en ellas tanto de manera presencial como remota. Se trata de conseguir que el que no esté en ellas tenga la misma sensación que el que está in situ. Algo así como ya ocurre en retail y otros ámbitos de nuestra vida.

Javier recalcó que “no es lo mismo digitalizar que tecnificar un espacio. Lo realmente importante son los procesos”. De ahí, como se dijo, que los modelos híbridos requieran tecnología pero también pedagogía, psicología… para simplificar y hacer cercana la nueva realidad.

Mejor experiencia de alumno

Esta integración ente lo presencial y lo virtual mejora la experiencia de aprendizaje. No es solo el dónde. Un espacio más interactivo, cercano y personalizado requiere también de otro tipo de contenidos y dinámicas. Supone un entorno más motivador y efectivo, más flexible, en el que tienen cabida la “gamificación”, la realidad virtual o aumentada, complementa al flipped classroom, etc. Se trata, teniendo en cuenta las necesidades actuales del contexto también, de que el aprendizaje sea multidireccional, de fomentar el debate, el trabajo en equipo…

El ejemplo de Escuela 42: “la tecnología habilita, las personas transforman”

En Escuela 42 de Fundación Telefónica tienen una apuesta clara por este aprendizaje mucho más creativo y centrado en las necesidades del alumno, al que dan un protagonismo activo en su propia formación. El aula es física, híbrida, está en el bolsillo y en todas partes -señaló Luis Miguel Olivas, director de empleabilidad en Escuela 42-, que destacó que “la tecnología habilita, pero las personas transforman”.

Diez conclusiones de los expertos en educación

En el encuentro también participaron los profesores David Calle, David Pérez Villena y Chema Lázaro, Laura Baena, creadora del Club de Malas Madres. Y Cristina Villalonga, directora del Campus Global de la Universidad de Nebrija y Mar Camacho, directora general de Innovación del Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña.

Me quedo con estos diez mensajes clave:

  • La revolución educativa no ha llegado todavía, esto ha sido una pesadilla más que otra cosa. La escuela no tiene competencias digitales porque como sociedad tampoco las tenemos pero es algo que ya está en marcha.
  • La educación no es un tema de profesores, alumnos y padres. Lo es de la sociedad en su conjunto – también Administraciones públicas y empresas- y requiere de la colaboración de todos.
  • Hay mucho por hacer y no puede lograrse de un día para otro. Hace falta una digitalización de los centros educativos con una visión holística. Hay que ir integrando el modelo virtual con el presencial para quedarnos con las ventajas de cada uno de ellos. También hay que replantearse la asincronía, explorar qué hacer en esos momentos.

Nuevos roles y nuevas competencias

  • Los roles cambian y exigen la capacitación digital de profesores y alumnos. El profesor ya no es el oráculo ni un mero emisor de contenido. Debe ejercer de guía de los alumnos, motivarlos para que ellos exploren y sean protagonistas de su aprendizaje.
  • La formación continua de los docentes es fundamental. No puede haber un conocimiento estático por la importancia de un modelo educativo acorde a los nuevos tiempos. Los profesores del siglo XXI deben tener un dominio actualizado de la materia que imparten así como de la tecnología y habilidades blandas.
  • Los alumnos deben estar en el centro del sistema. Trabajar desde la curiosidad, la diversión, animarlos a aprender también sin profesores, ante un desafío o de la interacción con los propios compañeros es un reto. Es preciso fomentar su creatividad, el pensamiento crítico, la proactividad o el manejo de la frustración y la incertidumbre. Los alumnos deben aprender a aprender. También a hacer un uso responsable y eficiente de la tecnología. Los nativos digitales no siempre son competentes digitalmente.
  • Las familias se tienen que incorporar a este proceso de aprendizaje, aunque no siempre es fácil. La falta de formación, recursos y el miedo a que sus hijos pasen demasiado tiempo delante de las pantallas son algunas obstáculos.

Aprendizaje personalizado

  • Es importante atender la heterogeneidad del alumnado dentro del aula y personalizar los aprendizajes. Los programas rígidos y cerrados con contenidos uniformes como si todos aprendieran de la misma manera y al mismo ritmo son un error. Escribíamos ya de esto hace cinco años.
  • También hay que repensar la manera de evaluar para tratar de mejorar los procesos de aprendizaje y empoderar al alumno más que en poner una calificación numérica.
  • Dado que la digitalización de los centros educativos es una urgencia, la figura del responsable de tecnología en ellos gana peso. Debe haber un liderazgo de la dirección pero también que todo el mundo se sienta implicado en ese cambio: un consenso del claustro, familias y estudiantes.

Estamos ante un gran reto. Hay mucho trabajo por delante pero debemos ser optimistas porque es factible. En este momento es una apuesta clara. Hay que aprovechar el empujón de la pandemia para un uso responsable y creativo de la tecnología en la educación. Hay que abrir la mente y sumar voluntades. Las posibilidades son exponenciales.

Imagen: Brad Flickinger

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