La digitalización de Canadá, ¿un ejemplo a seguir o no?

Jesús Lucindo Blasco    30 enero, 2018

O Canada! Our home and native land! (…) From far and wide, O Canada!

¡Oh Canadá, nuestro hogar y tierra natal! (…) De lejos, ¡oh Canadá!

Así comienza el himno del segundo país más grande por extensión geográfica del mundo, con una población de apenas 36 millones de habitantes y una de las densidades más bajas del planeta. Alrededor del 80 por ciento de la población canadiense vive a menos de 150 kilómetros de la frontera con Estados Unidos.

Sin embargo, todo ello no ha sido impedimento para llegar a ser una economía poderosa, miembro del exclusivo grupo G7 de los países más industrializados (el pasado 1 de enero Canadá asumió la presidencia de dicho grupo con la celebración de su reunión anual el próximo mes de junio en La Malbaie, Quebec).

En mi post de ayer me refería a los parabienes de la política canadiense de los últimos años para alcanzar un grado de digitalización muy superior al dictado solamente por sus recursos económicos, con los consiguientes efectos expansivos sobre el resto de su sociedad (“desbordamiento” de los beneficios sobre otras áreas no relacionadas). Sin embargo, no todo es oro líquido en el mayor exportador de jarabe de arce del mundo (el 78 por ciento de la producción mundial). Varios problemas, los cuales pude comprobar durante mi larga estancia allí, enturbian la digitalización del país.

  • Según confirman varios estudios, las tarifas de datos en servicios móviles son unas de las más altas del mundo. Los precios para planes con un uso bajo o medio descienden, pero para aquéllos con un uso más intensivo se incrementan abruptamente. La consecuencia directa es que los ciudadanos están limitando en gran medida su consumo. Al mismo tiempo, la calidad y cobertura de la red móvil no es lo suficientemente buena, dado que existe una correlación directa entre el uso de la conectividad y la calidad de la infraestructura móvil, es decir, a menor consumo menor inversión.
  • Es tradición desde hace varios años que antes de las vacaciones navideñas todos los operadores lancen durante unos pocos días (en muchos casos un solo fin de semana) agresivas ofertas de telefonía móvil. Lógicamente, la demanda excede con creces las expectativas y se presiona a los consumidores para que respondan rápido. Todo ello genera frustración por la dificultad por parte de los clientes de contactar con sus compañías ante tal colapso.
  • Se ha originado un mercado negro entre los consumidores de la telefonía móvil debido a que un mismo plan ofertado por el mismo proveedor dispone de precios diferentes según la provincia. Las más económicas son Saskatchewan y Manitoba, perdidas en las praderas en el medio de la nada, en donde se puede contratar una misma franquicia de datos por la mitad del precio que en otras provincias como Ontario o British Columbia.

De este modo, muchos consumidores sienten que están siendo engañados, por lo cual recurren a los servicios de “profesionales” que se dedican a ofrecer planes de telefonía móvil interprovinciales (tal y como ellos mismos lo definen). Dichos “agentes” consiguen para un consumidor un plan de una de las provincias donde más barato es para asociarlo a un número perteneciente a la provincia del consumidor.

El sector considera estas prácticas fraudulentas dado que, en un contrato móvil, el número telefónico está asociado a la dirección de la residencia habitual.

  • Según investigaciones de la cadena CBC, existe una gran ausencia de una fuerte y sana competencia puesto que el mercado canadiense de las telecomunicaciones está en manos de tres grandes majors: Telus, Rogers y Bell. La falta de pugna por el mercado no atenúa el alza de las tarifas a excepción de las provincias de Saskatchewan, Manitoba y Quebec en las que existe un operador tradicional, Sasktel, MTS y Videotron respectivamente, anterior a la llegada de los big guys. El hecho de que el precio no sea uniforme en todo el país genera oportunidades para la creación de un mercado alternativo…
  • El último informe elaborado por la CCTS (Commission for Complaints for Telecom-television Services) el año pasado indicó un incremento del 11 por ciento en las reclamaciones realizadas por los consumidores acerca del deficiente servicio ofrecido por los proveedores. Bell, Rogers y Telus son los operadores, en este orden, con mayor número de denuncias. Con un 23,5 por ciento del total de las quejas, los problemas asociados a la facturación (cobros indebidos y desinformación) es el principal descontento de los clientes. En segundo lugar figura la calidad de la red con un 7,7 por ciento. Diferentes organismos han abogado por la creación de un defensor del consumidor en el sector para salvaguardar sus intereses. Lo cual evitaría la gran insatisfacción existente.

De este modo, a grandes rasgos, los principales problemas en la digitalización del país son los elevados precios, la escasa transparencia en la preventa y posventa, las agresivas campañas comerciales, el dumping cruzado interprovincial dentro del país, la existencia de un mercado negro, la ausencia de competencia real en el territorio y, por último, el descontento generalizado y al alza  de los consumidores del sector.

Sin embargo, a su vez, se pueden distinguir dos tendencias para mantener la esperanza en superar dichas adversidades para mejorar la vida digital de personas y empresas:

  • El mercado de la telefonía móvil en Canadá está creciendo gracias a la tremenda sed de datos (se estima para 2021 un crecimiento de más del 40 por ciento) a razón del streaming de vídeo, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea. Los consumidores ya están requiriendo planes de conectividad móvil ilimitados y dicha demanda ha llegado para quedarse con el despliegue de la nueva infraestructura 5G.
  • La llegada de Shaw, un cuarto player, y su despliegue de red en las principales ciudades del país (así como su reciente adquisición del cuarto operador móvil, Freedom) puede originar una mejora en la competencia con la consiguiente reducción en precios y mejoría en las prácticas comercial.

Imagen: Jesús Lucindo

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