La digitalización del campo reduce la huella hídrica

Félix Hernández    12 marzo, 2021
digitalizacion-campo

Este domingo 14 de marzo se celebra el Día Internacional de los Ríos. Y, sí, tiene que ver con la digitalización del campo. Si lo pensamos, las primeras ciudades, por ejemplo la legendaria Ur Sumeria del V milenio a.C., ya canalizaron los ríos, en este caso el Eúfrates, y revolucionaron en sentido estricto la humanidad con el nacimiento de la agricultura. El agua es el recurso que permite que florezca la civilización. El dominio del agua y sus ciclos naturales ha dado pie a grandes imperios: el egipcio, surgido a la vera de la inundaciones anuales del Nilo, y también todo el complejo asiático asociado al Monzón -los mundos de China e India.

El agua, un recurso valiosísimo y escaso

La gestión de la escasez del agua siempre ha sido un acicate para el progreso. Quien haya visitado Valencia y asistido, en la Puerta de los Apóstoles, a una sesión de su Tribunal de Aguas podrá entenderlo. Es indiscutible que estamos ante un recurso valiosísimo, a cuya gestión inteligente ayuda la digitalización del campo. Máxime cuando la agricultura consume directamente entre el 60 y el 70 por ciento del agua dulce de la que disponemos. Y, además, el progreso mal entendido hace que la agroganadería gestionada sin tino sea también una causa importante de contaminación de la restante, debido a los fertilizantes e insecticidas descontrolados o a los propios purines (excrementos) de la cabaña.

A todo ello se suma otro factor desestabilizador y preocupante: la desertificación que amenaza, por el cambio climático, a ciertas regiones, en especial a España, y que progresivamente degrada y destruye el suelo.

Un cambio estructural en el consumo agrícola del agua, gracias a las TIC

Pero ¿estamos a tiempo de revertir esta situación aún? ¿Qué hace falta para acelerar un cambio estructural en nuestro proceso de consumo agrícola del agua? Yo soy optimista, creo que la concienciación de las nuevas generaciones es fundamental y se está produciendo. Os recomiendo ver el documental 2040, que muestra el conjunto de cambios que podemos realizar y cómo la tecnología es nuestra gran aliada en todos ellos, de lo que me siento orgulloso como ingeniero.

Veamos dos ejemplos.

El «milagro» de ahorrar un 50% de agua en los viñedos

El primero, el proyecto Innobobal, en el que Visual NAcert, socio de Telefónica Empresas, consigue ahorrar hasta el 50 por ciento del agua en los viñedos. El “milagro” pasa por la digitalización del campo. La utilización de sensores que gestionan el riego permite reducir extraordinariamente el consumo. Hace posible un crecimiento sostenible con 450 m3/ha (que es el límite fijado por la Confederación Hidrográfica del Júcar), cuando las necesidades teóricas se establecían en 2.500 m3/hectárea.

De 150 a 35 litros de agua por kilogramo de tomates

Y un segundo ejemplo de buen hacer nos llega a través de PROEXPORT, la asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de Murcia. Permite reducir la huella hídrica, que es el indicador clave del consumo de agua en la agricultura, de 150 a 35 litros por kilogramo en las producciones tomateras. En los nuevos invernaderos la automatización y la digitalización son clave, no solo es plástico. Y en este proyecto ha tenido un papel fundamental la empresa española Novagric.

La gestión inteligente del agua y una apuesta agrotech

Pero esto es solo el principio. Entre las grandes oportunidades de la digitalización del campo indiscutiblemente está la gestión inteligente del agua. Y tenemos, además, ante nosotros otro gran reto: la agrotech como proyecto de país. Genera un valor tan tangible como nuestros alimentos y, si conseguimos que atraiga talento y recursos, mejorará el futuro y la prosperidad de España. Y, sobre todo, nos convertirá en un país respetuoso con nuestra agua.

Imagen: Keith Ewing

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *