Diez factores que propician el caldo de cultivo de la innovación

Ana Vicente Baranda  29 abril, 2015
innovation

Innovación ha sido la palabra de moda de los últimos años, pero detrás de este término en boga hay una realidad que ha acaparado cientos de estudios teóricos y empíricos, algunos de los cuales se remontan a los años cincuenta, aunque J.A. Schumpeter introdujo el término ya en 1911.

Y tanto en la literatura académica y de investigación, como en prensa, blogs, foros y conferencias, uno de los temas que más interesa es el del propio proceso innovador. Puesto que está probado el impacto positivo de la innovación sobre la productividad y la competitividad de las empresas, ¿quién no querría conocer los ingredientes necesarios para alcanzar soluciones innovadoras?

Pero es una trampa pretender encontrar la fórmula mágica para innovar. Lo que sí es posible -y necesario- es conocer las palancas que hay que accionar para facilitar la innovación y los factores críticos de este proceso.

A continuación enumero los factores cuya combinación supone el caldo de cultivo para la valiosa y anhelada innovación.

1- La innovación no se limita a lanzar al mercado productos radicalmente novedosos; también existe la denominada innovación de procesos, de métodos de comercialización, incluso la organizativa. Además, la innovación no está reservada a las empresas tecnológicas, sino que se puede generar desde cualquier sector. Así lo plasma la OCDE en la tercera edición del Manual de Oslo, una guía de referencia que recoge un marco de estudio sobre la innovación y las pautas para la medición de las actividades científicas y tecnológicas, que se ha convertido en uno de los documentos de referencia en la materia.

2- Hay más variables en el proceso de innovación que la inversión en I+D. Si bien es cierto que existe una demostrada relación entre inversión realizada en actividades de investigación y desarrollo, el proceso también se alimenta de:

  • Capital humano altamente cualificado y con potencial
  • Capacidad para la difusión del conocimiento
  • Adquisición de tecnología externa/no propia
  • Capacidad de emprendimiento
  • Acceso a financiación externa

3- La innovación es resultado de un proceso abierto y colaborativo. Una colaboración que existe entre diversas instituciones y entes: empresas, universidades, centros de investigación, organismos públicos… Y evidentemente traspasa fronteras.

Prueba de ello son los acuerdos de colaboración entre compañías, muy útiles para lanzar nuevos productos o servicios al mercado o introducir nuevos procesos. Igualmente ilustrativos son los clusters empresariales y tecnológicos: todos conocéis Silicon Valley y seguro que también habéis oído hablar del sistema de innovación israelí, que convierte a Israel en el país con mayor número de patentes por habitante.

4- La innovación debe estar embebida en la cultura de las organizaciones que aspiren a ser innovadoras. Debe ser un componente más de su ADN. De poco sirve crear un departamento o un área en la organización dedicada a la innovación si el resto de funciones no están alineadas con este objetivo o no son facilitadoras del mismo. Porque la innovación no se limita al resultado del departamento de I+D y una gestión independiente y aislada, sino que detrás hay toda una organización que lo acompaña..

5- Es fundamental el aprendizaje organizacional, como apunta Peter Senge, gurú del mismo y profesor titular del MIT. Está generalmente aceptado que la base de toda innovación es el conocimiento, y que el nuevo conocimiento se genera cuando se comparte. Por eso una empresa que aspire a ser innovadora debe fomentar patrones de conducta enfocados al aprendizaje y la generación de nuevo conocimiento. Me refiero en concreto a prácticas tan conocidas como los círculos de calidad, la gestión documental, cursos de formación, sesiones de feedback, mejora continua, la gestión del cambio o el trabajo en equipo, entre otras muchas actividades.

6- El go to market es clave, hay que reducir los tiempos de comercialización, que se convierten en uno de los generadores de grandes pérdidas cuando el periodo de lanzamiento al mercado es demasiado largo.

7- Toda innovación económicamente atractiva no es automáticamente adoptada, sino que se adoptará cuando se convierte en económicamente ventajosa para su uso. Y si no existe esta difusión, el impacto económico potencial no tendrá lugar.

8- El cliente siempre debe estar en el punto de mira. Los usuarios de productos, servicios, procesos… son también una importante fuente de innovación, tal y como defiende E. Von Hippel, doctor en innovación de la Carnegie Mellon University y profesor del MIT. O ¿acaso no han sido los usuarios finales los que han dado la forma que hoy tiene el microblogging? Las bicis de montaña o el sistema operativo Linux, pro poner otros ejemplos, también han sido resultado de la capacidad y motivación de los usuarios..

9- Existen múltiples técnicas de gestión de la innovación, desde el análisis de patentes hasta los mapas mentales, pasando por el eLearning, y cada una de ellas persigue objetivos diferentes. Así, por ejemplo, el análisis de patentes o los observatorios tecnológicos tienen como fin el estudio del mercado y la competencia; el brainstorming y los mapas mentales son técnicas para el fomento de la creatividad; y los programas formativos y el diseño de metodologías y buenas prácticas son técnicas de gestión del conocimiento.

Pero el éxito no se logra haciendo uso de ellas de manera aislada, debe ser una combinación de muchas, y siempre bajo el conocimiento del negocio y el entorno.

10- El proceso de innovación es un proceso dinámico, es decir, que cambia y evoluciona conforme lo hace la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad en general, con lo que esto implica. Así, por ejemplo, el proceso de globalización que se inició en la década de los 90, introdujo nuevos agentes en el proceso innovador de cada país, del mismo modo que la participación de las universidades o de los organismos institucionales en las actividades de investigación dio lugar a un enfoque sistémico de la innovación.

Cada una de estas observaciones y recomendaciones, si bien no son milagrosas, nos acercan un poco más a ese concepto tantas veces referenciado y que no siempre sabemos cómo impulsar.

Imagen: Joey Gannon

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