Diario del trabajador IoT

Beatriz Sanz Baños    5 julio, 2018

07:00 am. Daniel abre por primera vez los ojos mientras escucha su canción favorita y con una sonrisa en los labios vuelve a dormirse. “Solo cinco minutitos más”, piensa. Con la compra de su colchón inteligente ha recuperado su sueño profundo y puede consultar los detalles de la calidad de su sueño, la posición de la espalda y la temperatura. Además, está tranquilo porque sabe que Internet of Things que conecta su casa le hará ser puntual un día más y van tres -maravillosos- meses. Con lo que siempre le ha costado el proceso de levantarse de la cama, ahora casi le cuesta recordar aquellos días en los que le sonaba una y otra vez la alarma de su móvil. Ahora su wearable vibra y él coge el móvil para levantar las persianas y hacer que su despertar y el de Candela, su mujer, sea más paulatino y tranquilo.

07:05. ¡Clonk! La cápsula de café cae en la cafetera. Es su segunda alarma, mucho más sutil, pero que esta vez sí le abre los ojos de par en par, es el efecto del olorcillo a café que le está llegando. Está tranquilo, sabe que tiene cápsulas de sobra porque justo ayer compró sus sabores de café favoritos, ya que dos días antes la cafetera le había avisado de que se estaban agotando. Solo tiene que preocuparse de decidir si su tostada será dulce o salada.

07:30. Aprovecha el ratito que queda para que se despierten los niños para sacar a pasear al perro. Ambos van perfectamente equipados, Daniel lleva sus zapatillas conectadas que le miden los pasos que da en el paseo y el ejercicio de Cronos lo puede controlar mediante la app de bienestar. Otra de las tareas que le ha facilitado Internet of Things, ya que ahora cuando a Cronos le da por esconderse entre los arbustos, Daniel lo puede localizar fácilmente gracias al tracker y, lo más importante, seguirle el juego. Eso casi le asusta más porque sabe que Cronos ha dormido perfectamente y su estado de ánimo es excelente. ¡Hoy toca correr!

07:45. De vuelta en casa oye un segundo ¡clonck!  Sí, la cafetera también le avisó de que el cacao de los niños se estaba agotando y pudo incluirlo en la lista de la compra. Otra de las tareas que se ha vuelto mucho más sencilla con los electrodomésticos inteligentes, ya que gracias a los avisos de caducidad o de falta de alimentos de la nevera, pueden hacer una compra mucho más eficiente. Sin olvidar el cambio en sus hábitos, que se han vuelto mucho más saludables, tanto en la comida, como en el ejercicio. Así que es la hora de despertar a las fierecillas. De momento, el IoT no ayuda a Daniel y Candela a vestirles, pero espera que el desayuno ayude a apaciguarles.

07:50. Candela deja a Daniel en la habitación de los pequeños y entra en la ducha. Los sensores detectan que es ella y comienzan a prepararle el agua a 37º, la temperatura perfecta para ella. La ducha también tiene ajustada la presión con la que sale el agua. La ducha matutina es uno de los momentos favoritos de Candela.

08:10. La mujer de Daniel se despide de la familia. Como a él le toca llevar a los niños al cole en el coche familiar, ella ha elegido un coche cercano en el barrio a través de una aplicación de car-sharing y lo ha reservado para ir a la oficina. Esta decisión les ha ayudado mucho a organizar las caóticas mañanas y se puede hacer fácilmente desde el smartwatch. Cuando llega al coche, solo ha de colocarse el cinturón, ya que el historial de Candela está guardado gracias a la conexión de los wearables y adapta perfectamente los espejos y el asiento para su comodidad. Ni siquiera tiene que tocar la radio o la temperatura, también se le ha ajustado al detectar el perfil. Mientras Daniel y los chicos se quedan preparando las mochilas para el colegio y poniendo el lavavajillas.

08:30. “¡Saliendo por la puerta!”, es el grito de guerra de todas las mañanas de Daniel para que los pequeños salgan corriendo hasta el coche. El acceso al garaje está abierto y el coche detecta la llave en el bolsillo de Dani y se abre deseoso (o casi) de que los niños se suban, abrochen los cinturones y arranquen de camino al cole.

08:31. Daniel abre la puerta del garaje con su app desde el móvil. Una vez que se cierra la puerta del garaje, el sistema de seguridad detecta que ya no hay nadie en casa, salvo Cronos, y la alarma se conecta y avisa a Daniel mediante un mensaje a su móvil. Al recibirlo y quedarse tranquilo,  se lo deja a los chicos para que elijan sus canciones favoritas de camino al colegio. “Dicen que la música amansa a las fieras”, piensa su padre mientras mira cómo se regula la temperatura del coche, el wearable se ha “chivado” de que Daniel está algo constipado. Y así entre los tres pueden ir haciendo un viaje más ameno y divertido, aunque sea hacia el cole. Una vez allí, Daniel podrá seguir tranquilo, ya que las mochilas de los pequeños disponen de unos trackers que los localizan.

09:00. Justo a tiempo en Telefónica IoT. El GPS le ha ofrecido la mejor ruta para llegar del cole a la oficina, evitando unas obras inesperadas en la ruta que Daniel suele usar cada mañana. Así que el objetivo es doble: salvar el atasco y aprender una ruta nueva de camino al trabajo. Además, los semáforos, poco a poco van incluyendo la tecnología e innovación de Internet of Things y su adaptación al tráfico y flujo de peatones se nota en los recorridos diarios. Es mucho más seguro conducir cada mañana y hace mucho más eficiente el traslado al cole y al trabajo. Daniel entra en la oficina imaginando el día en que los coches “hablen” entre ellos y puedan hacer todavía más segura y eficaz la conducción.

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