Diario del trabajador IoT II

Beatriz Sanz Baños  3 octubre, 2018

9:10. Daniel cruza los tornos de la entrada del edificio con su tarjeta de empleado y pulsa la tecla de llamada a los ascensores. La pequeña pantalla le anuncia que su ascensor será el 4. Ya con ese pequeño gesto el edificio es más eficiente, ya que en función de la gente que hay esperando y a qué planta va a ir, reorganiza el tráfico de la manera más eficiente.

9:15. Entrar en la oficina nunca ha sido tan gratificante. Nada más entrar por la puerta de la tercera planta de Telefónica IoT, el videowall de la sala The Living le anuncia que la empresa le felicita por ser el empleado del mes. ¡Vaya gustazo! Estaba todo preparado (y conectado) para sorprenderle, con un equipo así da gusto ir a trabajar.

9:30. Tras encender el ordenador y revisar el correo, Daniel recibe en su smartphone un aviso para la reunión que tiene en 20 minutos. Todavía le da tiempo a tomarse el segundo café del día antes del meeting. Menos mal que digitalizaron la oficina y ahora puede acceder a la máquina de café con su tarjeta de empleado y servirse lo que más le apetezca porque se ha dado cuenta de que se olvidó de coger la cartera al salir de casa. Lo bueno de la nueva oficina es que los sitios de trabajo no son fijos y como sabe que hoy será un día ajetreado, elige sentarse en la zona bench, que le permite mayor movilidad y molestar menos a sus compañeros.

9:50. Antes de la reunión, Daniel envía a través de su móvil los informes para la reunión a la impresora más cercana a la sala The Thinking, el espacio habilitado para las videoconferencias, de la oficina. Así puede aprovechar para preparar más fácilmente los informes y contenidos que tiene que presentar. Llega a la sala cinco minutos antes, prepara su ordenador y su presentación, para tenerlo listo justo a tiempo. Puntual, su interlocutor se conecta a la videollamada, al recibir el aviso de inicio de reunión.  

11:00. Tras la reunión, toca salir de la oficina e ir a visitar a varios clientes nuevos. Su compañera Marta le acaba de enviar toda la información sobre ellos a su móvil indicándoles cuál es la ruta más eficiente para reducir el consumo de combustible de su coche de empresa y el recorrido más rápido.

13:00. Después de una mañana de visitas, llega la hora de la comida. El reloj le vibra para avisarle de que ha cumplido su objetivo de pasos por hoy, y ¡todavía le queda la tarde! Daniel suele llevarse un tupper con su comida, sin embargo, hoy se le ha olvidado y se muere de hambre. Menos mal que con su móvil puede acceder a sus tickets restaurant y pagar en el comedor de la oficina.

15:30. De vuelta en su sitio, comienza a oír un rumor que se va haciendo más fuerte. Parece que el sonido llega desde The Big Living, otros compañeros ya se están acercando a la zona. Son buenas noticias, se ha alcanzado un nuevo acuerdo con un partner para ayudarle a digitalizar su seguimiento de mercancías.

16:00. “¡Vaya día intenso!”, piensa Daniel mientras ve una nueva alerta de reunión en su móvil. Esta vez será en la sala The Meeting, ya que The Storming estaba ocupada, para poner al día al equipo de las novedades en el departamento. Daniel ha reservado la sala a través de su móvil y ha enviado toda la información que necesita al ordenador de la sala, así podrá llevar las manos ocupadas con los dulces que ha comprado en su salida de la oficina para celebrar con su equipo ser el empleado del mes.

17:00. A Daniel le toca dar el último sprint del día, para poder estar más concentrado y cerrar bien el día, prefiere mover sus cosas a The Diving para terminar los últimos documentos y realizar las últimas llamadas. Una vez instalado se da cuenta de que se ha dejado la chaqueta en la silla de uno de sus compañero, pero no le hace falta, las salas están reguladas de forma inteligente y la temperatura es muy agradable, sin picos de frío o calor y evitando las peleas por la temperatura que su mujer le cuenta que sufre diariamente en su oficina.

17:30. Tras un último repaso a todas las tareas del día, Daniel programa su agenda para mañana y la coparte con todos sus compañeros de trabajo, para que puedan estar al tanto de la planificación y así poder encajar mejor las reuniones y actividades del día siguiente. Apaga el ordenador, coge su chaqueta olvidada y se despide de la oficina pasando su tarjeta de empleado por los tornos de salida. En el garaje, su coche detecta la llave en el bolsillo y se abre. Cinturón puesto y de nuevo en ruta, según la que le indica su GPS, para recoger a los pequeños y pasar con ellos el resto de la tarde.

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