“Deskterior” o digital workplace: la casa en la oficina o la oficina en el bolsillo

Danella Porras Esmeral    29 octubre, 2019
Digital workplace

El debate sobre la duración de la jornada laboral y la productividad viene de largo y sigue muy activo: que si pasamos demasiadas horas en nuestros lugares de trabajo, que si nos llevamos tareas a casa, la importancia de la conciliación que encuentra en la tecnología a su mejor aliada… y a estas variables debemos sumar la reciente necesidad de la desconexión digital.

Es una discusión que está a la orden del día, hay muchas opiniones al respecto y las soluciones propuestas son diversas para tratar de conseguir que tanto las organizaciones como los empleados salgan ganando.

El fenómeno deskterior coreano

Y en medio de esta búsqueda de bienestar laboral e incremento de la eficiencia nos encontramos con el “deskterior” coreano. Según la BBC, se trata de un movimiento que crece entre las generaciones más jóvenes, sobre todo, para sentirse en la oficina casi como en casa. Para ello convierten su espacio de trabajo en un rinconcito especial y único decorado con sus colores favoritos, objetos queridos, mobiliario personalizado…

En un país con una de las jornadas laborales más largas no es de extrañar que los empleados conviertan sus escritorios en extensiones de sus hogares para sentirse cómodos, tener presentes sus aficiones y en parte también mostrar quiénes son y lo que les gusta, pero, sobre todo, lo que más interesa a las empresas es que les sirva de motivación y contribuya a mejorar la eficiencia durante la extensa jornada de trabajo.

La felicidad laboral cotiza al alza

Esta tendencia de la personalización no es solo por parte del empleado. También las compañías buscan crear espacios abiertos y cada vez más cool para los trabajadores. Un ejemplo claro es Google, con sus oficinas que parecen un disneyland para jóvenes profesionales: espacios originales y alocados con toboganes, comida gratis y hasta la posibilidad de ir a trabajar con la mascota, lo cual relacionan con la felicidad laboral que, como escribía un compañero, cotiza al alza.

Si echamos un vistazo a nuestros propios escritorios y al de nuestros compañeros, la tendencia del “deskterior” coreano no resulta tan lejana ni extraña… Tazas personalizadas para los bolis, dibujos de los niños, pegatinas, portarretratos con fotos familiares y de mascotas, trofeos de competiciones deportivas, recuerdos de viajes, diversas figuritas, plantas, cafeteras y cajoneras con abastecimiento de café, leche, azúcar, galletas, chuches y un sinfín de referencias que en ocasiones supera a la variedad de muchas tiendas de alimentación. Tendemos a rodearnos de artículos que nos ayudan a conseguir la comodidad, tanto física como psicológica, para afrontar cada jornada laboral de la mejor forma, con la mejor cara, y hasta la mejor sonrisa.

¿Practicar “deskterior” aumenta la productividad?

¿Pero hasta qué punto “customizar” el escritorio como si fuese el propio hogar ayuda a una mayor productividad?

Ya en 2007 la Organización Mundial de la Salud lo exponía en el plan de acción mundial de la salud de los trabajadores: “la riqueza de las empresas se mide por la salud de sus trabajadores”.

Está claro que la felicidad tiene una importante influencia en nuestro bienestar y, además, como veíamos es muy rentable. Según el informe “Empresas felices” del Observatorio de RRHH la productividad de los empleados crece un 31 por ciento en estos casos.

Independientemente de si es rentable o no esto del “deskterior” y su impacto en la productividad, de lo que se trata es de ir incorporando la tecnología a nuestra vida de forma que nos la facilite y nos beneficiemos de ella, y creo que mejor que llevarse la casa a la oficina, es la posibilidad de llevar la oficina en el bolsillo gracias a la ultramovilidad.

En este blog se ha escrito mucho de las capacidades de los digital workers y de cómo el puesto de trabajo digital, adaptado a sus necesidades funcionales, los convierte en auténticos “superhéroes de oficina”, capaces de hacer grandes cosas y de facilitarles a la vez la vida, que es una de las grandes aspiraciones en la compleja era digital.

Imagen: Manuel Carballo

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