Un recetario de ideas y fórmulas para los retos de las organizaciones

Mª Teresa Reinoso Gamino    5 octubre, 2022
design-thinking-facilitador

Pensad por un momento en un problema complejo dentro de vuestro equipo de trabajo, así como en los condicionantes y posibles restricciones del entorno tiempo, presupuesto, personas, recursos materiales disponibles, etc.

Si tuvierais que resolverlo con ayuda de una reunión, ¿qué podría ayudaros a conseguir el máximo potencial del equipo? ¿Cómo podríais conseguir no solo su atención, sino su total involucración y, además, que surja la innovación y la capacidad de proponer soluciones?

La creatividad, clave para la supervivencia de las organizaciones

Para encontrar soluciones que aporten valor, hoy en día muchas empresas recurren a la inteligencia colectiva del equipo y su creatividad, mediante el uso de design thinking.

La creatividad es un componente fundamental para la supervivencia de las organizaciones. Pero, ¿existe alguna fórmula mágica para que esta creatividad aflore en los equipos?  ¿Y si existiera un recetario en el que pudiésemos encontrar los ingredientes adecuados para cada ocasión y los pasos para llegar al fin deseado?

Cómo cultivar el arte del buen facilitador

“El Actionbook de Designpedia”, de Juan Gasca y Rafael Zaragoza, comienza haciendo que nos replanteemos nuestra última reunión. ¿Estaba atento el equipo?, ¿se alcanzó el objetivo?… Se trata de reflexionar sobre si se podría haber conseguido avanzar más y si se ha aportado todo el valor posible. Propone plantearse si las herramientas utilizadas eran las adecuadas o si se ha tenido en cuenta el contexto. Y, sobre todo, la clave es investigar los motivos por los cuales no se pudo avanzar más para, al final, obtener, de una forma visual y sencilla, herramientas y consejos para cultivar el arte del buen facilitador.

El libro sigue la estela de los dos anteriores de la colección Designpedia de la LID Editorial. Pero, a diferencia de ellos, más dedicados a la metodología, los procesos y herramientas, este tercer volumen se centra en cómo llevar a cabo la dinamización de los equipos para conseguir su máximo potencial y que surja la innovación para la resolución de problemas complejos en el plazo necesario.

De lo elemental a las distintas dinámicas y herramientas

Resulta útil tanto para alguien que se enfrente por primera vez a un proceso de Design thinking como para quien quiera mejorar o profundizar en este sentido.

A lo largo de sus páginas presenta de una forma muy visual:

  • Diferentes tipologías de dinámicas.
  • En qué consiste una reunión de trabajo y cómo estructurarla.
  • Cómo dirigir a un grupo y evitar posibles dificultades.
  • La manera de mejorar la gestión del tiempo con los equipos de trabajo.
  • Roles y claves en la facilitación.
  • Nuevas formas de trabajo en equipo.
  • Consejos y visiones alternativas de la facilitación.

Parte desde lo más sencillo -con la definición de qué es un facilitador y cómo es la estructura típica de una sesión de facilitación- para recorrer distintas dinámicas y herramientas. Hace hincapié en los estados del dinamizador en cada momento y proporciona consejos para cada uno de ellos.

Design thinking como mentalidad a la hora de afrontar los problemas

La forma en que se estructura el texto, a modo de recetario, facilita la elección de la dinámica más adecuada para aportar valor y conseguir el reto, según las restricciones y condicionantes de cada momento.

Y todo ello a partir de la base de que Design thinking no solo es un método, sino también una mentalidad diferente a la hora de afrontar los problemas. Se trata de usar tanto nuestra parte más analítica como la intuición para poder adaptarnos a entornos complejos y cambiantes a la mayor velocidad.

La intuición, que funciona mediante la detección de patrones, se enriquece con el trabajo en equipo. Pero, para que esto funcione, hace falta la figura de un facilitador. El facilitador no tiene las respuestas pero es la persona que debe retar al grupo a utilizar su conocimiento racional y la intuición compartida para, así acelerar el proceso de resolución de problemas.

Para ello debe  guiarlos y fomentar las conversaciones necesarias para que se genere un entorno de confianza.

Las diferencias entre reto y desafío

El éxito de la facilitación va a depender mucho de que se conozca bien el punto de partida (entrada) y adónde se quiere llegar (salida u objetivos). Esto permitirá escoger las dinámicas más apropiadas y determinar el tiempo necesario para llevarlas a cabo.

Para ello los facilitadores deben conocer la diferencia entre un reto (¿cómo resolver el problema del agua en el mundo?) y el desafío de diseño, que es algo acotado y donde se puede generar un impacto concreto. (¿cómo proporcionar energía sostenible para un pueblo de 1000 habitantes en ….?)

Es clave conocer la diferencia entre ambas cosas – el reto y el desafío- para poder gestionar las expectativas del equipo, el  patrocinador del proyecto y los grupos de interés del mismo.

Cuando se nos plantea un reto, hay que acotarlo y convertirlo en un desafío de diseño para poder generar mayor valor/impacto en los grupos de interés (clientes, usuarios, etc). Esto forma parte del proceso de design thinking. A partir de ahí, se trata de generar soluciones creativas para intentar resolver el problema y generar una oportunidad de negocio.

Actionbook propone dos tipos de dinámicas para adaptarse a estas dos fases: unas relacionadas con la identificación de oportunidades frente a un reto y otras más orientadas a fomentar esas soluciones creativas.

¿Cómo se resuelven los retos en vuestras compañía?

El libro de Juan Gasca y Rafael Zaragoza permite disponer de un recetario de ideas y fórmulas ya probadas para escoger la más adecuada según las necesidades de cada momento.

Imagen: Foundations World Economic Forum

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.