Desde las Google Glass al mundo entero: ponte los ojos de un cirujano

José Álvaro Roy Couto    6 mayo, 2014

Esta tarde se celebra en Espacio Fundación Telefónica The App Date Gastro, el primer encuentro sobre apps y gastronomía. Un reto en directo para que cuatro reconocidos chefs muestren qué sale de la mezcla entre gastronomía y tecnología móvil. Y en este marco se presentará ¡la primera app de cocina para las Google Glass!

El mes pasado, sin ir más lejos, se celebraba en nuestro país el Hackaton Glass para programar funcionalidades para este dispositivo y se alzaban vencedoras  aplicaciones relacionadas con la realidad aumentada y la publicidad o la geolocalización y la búsqueda de vivienda.

Lo cierto, haciendo el juego de palabras con el evento de esta tarde, es que las Google Glass están últimamente en todas las salsas, e incluso nos podrían traer una policía 3.0 aunque también alguna vez han fallado como en la grabación de la mascletá.

En los quirófanos, sin embargo, parece que han entrado para quedarse.

Pero, veamos, ¿tienen algún sentido las Google Glass por sí solas? ¿Sabemos realmente qué debe haber detrás para darles la máxima utilidad?

Es de sobra conocido que las “gafas de Google” son una montura sobre la que se instala un pequeño dispositivo que incorpora diferentes elementos. Entre ellos, una cámara de fotos, una cámara de vídeo y un pequeño micrófono mediante el cual son capaces de reconocer comandos de voz o mantener una conferencia. Por otro lado, gracias a un prisma, tienen la posibilidad de proyectar directamente sobre la retina imágenes o textos con información de interés, acorde al uso que se les vaya a dar, para enriquecer el entorno que estemos visualizando en ese momento.

Disponen también de varios tipos de sensores: de luz, proximidad, movimiento, etc. que les permiten ejecutar acciones previamente programadas.

Podemos decir que las Google Glass son tanto fuente de información (por ejemplo las imágenes o sonidos que podemos generar y/o grabar con ellas) como receptoras de ésta (sería  el caso de información o imágenes que nos llegan a través del proyector) y es, por tanto, su capacidad de conexión lo que les da realmente utilidad, especialmente si pensamos en aplicaciones en tiempo real.

Para ello, las gafas tienen instalados sistemas de conectividad por bluetooth y wifi que les permiten su interacción con la Red, su cordón umbilical con el resto del mundo.

Hasta aquí las gafas, ¿y después?

Detrás de todo este minúsculo equipamiento son necesarios otros elementos que permitan hacer progresar la comunicación y enlazar con otros usuarios o servidores; elementos que realicen, entre otras, funciones de recepción de la señal, enrutamiento (hacia y desde la Red), interpretación y distribución (hacia y desde Internet).

Pues bien, ésta exactamente fue la experiencia que llevó a cabo el Doctor Guillén para una operación de rodilla en la Clínica Cemtro de Madrid el pasado mes de septiembre, un evento singular en el que Telefónica tuvo la oportunidad de participar. La operación fue seguida en directo por unos 300 centros universitarios y hospitales de todo el mundo gracias al montaje de un sistema de videostreaming en alta definición (HD) del que las Google Glass formaban parte.

Una operación de rodilla en streaming seguida por miles de ojos en Internet

El objetivo de la master class era que desde aproximadamente 300 centros previamente identificados y autenticados de todo el planeta, se pudiera seguir en directo la realización de una intervención con una técnica pionera en cirugía. Para conseguirlo, se ideó una solución técnica que constaba de los siguientes elementos:

1.     Cámaras de vídeo

Además de las Google Glass (desde las que se tiene la misma visión que el cirujano) y que emiten a una resolución de 720p, el quirófano disponía de:

  • Una cámara artroscópica sin hilos WAD ( Wireless Arthoscopy Device) para ver imágenes del interior de los tejidos. Al igual que las Google Glass, la cámara WAD es una cámara de vídeo sin cables que transmite la señal por wifi.
  • Y una cámara cenital para recoger imágenes generales.

Ambas emitían en HD.

En todos los casos, para hacer más eficiente la transmisión, se proporcionaron codificadores-decodificadores que digitalizan la señal de video, optimizándola para su envío a la red

2.     Sistema de recepción de la señal

Para las cámaras inalámbricas, se instaló un punto de acceso (Access Point ,AP) o antena receptora de wifi que resuelve la conectividad con la Red de Área Local (LAN), de forma que la comunicación ya es en el protocolo estándar utilizado en internet: IP.

 3.    Acceso a la Red

Una vez disponibles las tres señales en formato digital y en protocolo IP, un router (enrutador) y una línea de acceso de 100 Mb/s simétricos por fibra óptica (ambos redundados por seguridad) se encargaban de enviarlas a Internet.

4.    Integración de las señales

Las señales así constituidas son integradas en un reproductor de video (player) en el que vemos las tres a la vez, y nos permite seleccionar una de ellas para ver a pantalla completa. Dado que cada una de las cámaras lleva un tratamiento diferente y, como consecuencia, un retardo diferente en la transmisión, el reto mayor consiste en sincronizar las mismas, de manera que en todas ellas se estuviera visualizando la misma fase de la operación.

5.     Distribución de contenidos

Por último, para realmente transmitir video en directo por Internet y distribuirlo con calidad a muchos usuarios simultáneos repartidos por el mundo, hay que utilizar una plataforma de distribución de contenidos (Content Delivery) como la de Akamai, que recoge las señales originales y las replica en su red mundial de servidores, de manera que al usuario final le está sirviendo el contenido desde su servidor más cercano, con la máxima calidad y sin consumir ancho de banda de la conexión de la Clínica ni colapsar el servidor de ésta.

Para independizar la recepción de las imágenes de las condiciones de la Red en el extremo del usuario final, otra de las funcionalidades que se activó en esta experiencia es que e la transferencia se adaptaba al ancho de banda y se reducía la resolución de la imagen en caso necesario, sin afectar al flujo de datos y, por tanto, sin presentarse los típicos parones en la imagen.

A pesar de la alta tasa de datos que exige una transmisión de video en HD, con este sistema los usuarios pudieron disfrutar de una transmisión homogénea, independientemente de la situación o limitaciones de su propia red local.

 

Imagen: COMSALUD

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *