DeFI: descentralización de las finanzas con Blockchain

María Teresa Nieto Galán    12 agosto, 2020

Durante los últimos meses en el ecosistema blockchain el término de DeFi ha ido cobrando cada vez más protagonismo y han ido apareciendo cada vez más noticias relacionadas con él. Sin embargo, ¿qué significa este acrónimo y por qué cada vez se está poniendo más “de moda”?

DeFi, también conocido como “Decentralized Finance” (FInanzas DEscentralizadas), consiste en un movimiento que pretende crear un ecosistema de aplicaciones relacionadas con los servicios financieros. Estas aplicaciones deben ser diseñadas respetando criterios básicos de privacidad, transparencia, neutralidad, inclusión y apertura. Todos ellos son atributos de la tecnología Blockchain y por tanto, la convierten en la candidata perfecta para desarrollar este ecosistema.

Uno de los requisitos de los protocolos DeFi es que se implementen como código abierto para que cualquier persona o entidad pueda crear nuevos productos financieros sobre estas tecnologías. De esta manera, los usuarios podrían invertir en otro tipo de mercados financieros, basados en la tecnología, de manera segura y de un modo completamente distinto al tradicional.

La centralización del sistema financiero tradicional

Para poder comprender mejor el objetivo de este ecosistema, es importante recordar el origen de los sistemas financieros.

Provenimos de un mundo donde las finanzas tradicionales siempre han dependido de instituciones de confianza e intermediarios como, por ejemplo, la banca. Esta dependencia hace que el poder de administrar y regular el flujo y suministro en una moneda resida en ellas. La consecuencia inmediata es la centralización, no sólo de la operativa, sino de los riesgos y de los eventuales abusos.

Un claro ejemplo fue la crisis provocada por la caída de Lehman Brothers debido a la venta de derivados financieros basados en hipotecas subprime, los cuales estaban calificados con un riesgo menor del que realmente tenían.

Caída de Lehman Brothers

Esta errónea calificación era calculada por un tercero de confianza y centralizado como las agencias de rating. El derrumbe de Lehman Brothers acabó siendo el catalizador de la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Además, todos los acontecimientos que desencadenó terminaron involucrando a los bancos centrales y gobiernos de todo el mundo, en una carrera desesperada por salvar las grandes empresas de la industria.

Por este tipo de sucesos, es totalmente comprensible que los inversores hayan retirado su confianza de este tipo de entidades y sea una tendencia clara el aumento de usuarios que busquen el poder tomar el control sobre sus propias finanzas.

Y aquí es donde emerge DeFi, una nueva concepción del ecosistema financiero que tiene como objetivo que los usuarios sean los responsables de sus propias decisiones sobre sus activos financieros. Eso incluye diseñar qué se puede o no hacer, las operaciones, las garantías, asumir los riesgos y en todo momento evitar intermediarios. Todo ello mediante la aplicación de soluciones criptográficas y descentralizadas, como la propia blockchain.

El origen de DeFi

DeFi   ha sido posible con la aparición de las redes Blockchain, primero con la creación de Bitcoin en el año 2009 y, mas tarde, con Ethereum en 2015. Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de las aplicaciones de este movimiento se basan en la red de Ethereum. Esta plataforma ya fue creada con el objetivo de desplegar aplicaciones sobre ella, o, en otras palabras, smart contracts (o contratos inteligentes).

Dicho de otro modo, los protocolos que hacen posible DeFi se desplegarían en forma de contrato inteligente sobre una red blockchain. De esta manera, este tipo de aplicaciones descentralizadas tendrían la capacidad de manejar dinero de forma autónoma y poder interactuar directamente con la misma.  

A pesar de que la tecnología descentralizada estuviese disponible desde 2015, ha sido en el año 2019 cuando realmente se ha podido apreciar el auge de este movimiento. Asimismo, este incremento de la inversión en DeFi está relacionado con la caída de la rentabilidad de los productos finacieros del mercado tradicional. No obstante, a pesar de que haya despegado relativamente hace poco tiempo, ya existen múltiples casos de uso como préstamos, mercados abiertos, de predicción, etc.

Requisitos tecnológicos

No podemos olvidar el punto tecnológico de este movimiento. DeFi busca ser lo descentralizado y además no vale cualquier red Blockchain, un requisito necesario es la compatibilidad con tokens, exchanges y smart contracts.

Además DeFi introduce un concepto bastante novedoso, que es la interoperabilidad entre los distintos protocolos. Sin embargo, a pesar de la búsqueda de la descentralización, actualmente este ecosistema está bastante ligado a los exchanges centralizados, los cuales proporcionan liquidez y permiten que DeFi empiece a tener volumen de mercado. Hasta la fecha el mercado de DeFi ha superado los 4 billones de dolares

Desde el punto de vista de la regulación, si este ecosistema sigue captando atención y creciendo, al igual que el fenómeno de las ICO en su momento, es posible que los reguladores acaben por posicionarse. Además, es muy importante crear un ecosistema legal a su alrededor que proteja a los inversores de posibles fraudes y donde se puedan detectar los blanqueos de capitales o las evasiones fiscales.

El futuro del DeFi aún es incierto y su evolución depende tanto de la regulación que proteja tanto a las instituciones como a los usuarios, como de la tecnología . Sólo el tiempo y su crecimiento nos permitirá analizar qué le depara a este ecosistema.

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