“Los datos como nunca los habías visto”: la visita de Stefanie Posavec a Telefónica

Laura Lacarra Arcos    15 octubre, 2019
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Recuerdo mi visita de hace unos años al MoMa, uno de los museos de arte moderno y contemporáneo más importantes del mundo. La abstracción de lo que observaba me hacía preguntarme cómo puede alguien tener y proyectar una visión de algo tan distinta a la realidad. Lo he entendido con los datos.

El museo neoyorquino acoge la colección de Stefanie Posavec, una artista estadounidense residente en Londres, a la que tuvimos el placer de recibir recientemente en el Centro de demostraciones de Telefónica en su sede central en Madrid. Stefanie nos contó su apasionante historia y me gustaría compartir en este post algunas conclusiones. 

Imaginad las posibles métricas alrededor del acto de reír. Sí, de reírse. Puede ser el número de veces al día que uno se ríe, si lo hace alto o bajo, en soledad o acompañado… Todo esto permite obtener variables. Si a cada una de ellas se le asigna un color, una textura o una curva y se proyecta con papel y lápiz, el resultado es arte. Es lo que hace Stefanie Posavec, que juega con los datos recolectados tanto de forma manual como los estadísticos y luego los plasma en lugares sorprendentes. 

Los datos como materia creativa

“En vez de usar la fotografía, utilizo los datos como materia”, explicó. Así, en el hospital de Cambridge Royal Papworth la artista utilizó los datos anónimos sobre el pulso, la prueba de espirometría y el ecocardiograma de los pacientes para crear una decoración única y diferente para cada habitación del centro médico. 

Otro ejemplo sorprendente: ¿es posible ver o palpar la contaminación de nuestras ciudades? Lo es. Stefanie transforma esas métricas de la plaza de Sheffield de Londres en collares. Una bisutería que recrea de manera innovadora e inigualable la evolución de la contaminación por meses según el tamaño y formas de las anillas. “Los datos comunican mensajes”, afirma su creadora. 

Pero volvamos al MoMa. Stefanie nos deja con la boca abierta con su obra en este gran museo. Durante más de un año ella y la diseñadora Georgia Lupi se estuvieron mandando postales con gráficos hechos y coloreados a mano alzada. En cada postal había información diferente, personal y original: las veces que reían, en cuántas ocasiones miraban el reloj, momentos en que decían una palabrota o sentían envidia… Hacían la interpretación de estos datos a través de una leyenda que adjuntaban. El resultado es más de cien postales con más de cien historias que se pueden observar en el museo de arte moderno de Nueva York.

Esto me ayuda a comprender el significado de este arte, cómo algo que parece abstracto tiene una historia y explicación detrás, que normalmente existe una leyenda exploratoria que no sale a la luz.

Si extrapolo esta inspiración a las empresas y los negocios, creo que podemos descubrir nuevos horizontes fruto de la combinación entre la materia y lo digital. Sin duda existen muchos modelos de negocio por explorar si introducimos nuevas variables a nuestras ideas. ¡El MoMa tecnológico nos está esperando!

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