La curiosidad como motor de crecimiento e innovación

Mercedes Núñez    11 noviembre, 2021
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Según Fernando de Pablo, director de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid, «la curiosidad individual lleva al aprendizaje y la organizativa a la innovación”. La declaración es de su intervención en Curiosity moment, un evento dedicado a la curiosidad, organizado por SAS y Expansión, que se celebró a finales del mes pasado.

La curiosidad puede parecer cosa de niños -algo menor- o incluso peligroso. Pero no, no mató al gato. “El conocimiento no hace la vida más larga pero sí más ancha”, comentaba Anxo Pérez en una de las ediciones de “Mentes brillantes”. Pues bien, la curiosidad estimula ese conocimiento. Es ilusionante y motivadora, nos da las ganas y la energía para afrontar retos y evolucionar. En definitiva, es eje de crecimiento y motor de cambio.

La curiosidad, clave para el desarrollo personal y de la sociedad

En el arte y la cultura está mejor considerada -la curiosidad también es clave para la creatividad-, pero en general se habla poco de ella en las organizaciones. En el encuentro vimos, sin embargo, que es común denominador de grandes profesionales del sector público y privado. Y cobra especial protagonismo en este momento porque impulsa la transformación de las reglas del juego. Pensemos a los retos a los que se enfrentan una entidad financiera, una compañía energética o un organismo público… La curiosidad es vital tanto para el desarrollo personal como de nuestra sociedad.

El valor de hacerse preguntas de manera constante

Frente a dogmas y convicciones, la curiosidad abre la mente, nos guía por nuevos caminos. Y en la actualidad no es tan importante tener todas las respuestas como hacerse las preguntas adecuadas, cuestionarse las cosas. La curiosidad juega, por tanto, un papel clave.

Decía César Milstein que el motor de la ciencia es la curiosidad, hacerse preguntas de manera constante: ¿y eso cómo es?, ¿en qué consiste?, ¿cómo funciona?… De hecho, Einstein modestamente afirmaba que no tenía un talento especial: “Solo soy apasionadamente curioso”, afirmaba.

Curiosidad y talento es la fórmula para la excelencia personal y profesional. La curiosidad debe ir acompañada de la educación para que podamos entender mejor cómo es el mundo que nos rodea y progresar.

La curiosidad como destreza… y como asignatura

Aran Malikian, el músico de origen libanés que ha convertido el violín en un instrumento de masas, señaló durante su intervención en “Curiosity moment” que es imposible crecer como artista y ser humano sin la curiosidad, que perderla es perder el sentido de la vida. Contó que durante la pandemia ha tenido ocasión de pasar mucho más tiempo en casa con su hijo y ha redescubierto que los niños preguntan constantemente, quieren experimentar y vivir todo. Pero es algo que desaparece con el paso de los años, cuando creemos saberlo todo y perdemos el interés por las cosas. A su juicio la curiosidad es algo que tenemos de nacimiento y además hay que cultivar, y hacerlo también en el plano profesional.

A él la curiosidad lo ha llevado a una música inclasificable, resultado de mezclas y fusiones, de innumerables viajes y de la relación entre la fantasía y la disciplina. En su caso practica desde niño doce horas al día y estudia cada jornada. Pero en la raíz de eso debe estar la curiosidad -señaló. Por eso cree que debería “enseñarse”. Es algo que echa en falta en los conservatorios, donde todo es rígido y reglado cuando la realidad es que todos somos diferentes. “Echo de menos que cada uno desarrolle su propia curiosidad, que materialice sus propios sueños y no que funcionemos como un ejército”. La relación entre la educación reglada y la curiosidad daría para otro post.

Líderes curiosos que afrontan los problemas de forma diferente

¿Cómo será la banca en 2030? ¿Seguiremos manejando dinero en efectivo? ¿Haremos todo a través del móvil? ¿Se habrá desdibujado la frontera entre sectores? Sin duda, es un escenario que despierta la curiosidad. Cristina Álvarez, global CTO de Banco Santander, explicó que vamos a un mundo de ecosistemas donde es necesario ser sencillos, fáciles y seguros. «La curiosidad -a su juicio- es el principal catalizador de la innovación», y habló también de responsabilidad para usar la curiosidad.

El sector banca se encuentra en pleno proceso de transformación, que la pandemia ha acelerado, pero quedan grandes retos por delante. Han tenido que ser más ágiles y simplificar procesos en el plano organizativo e impulsar la adopción de herramientas digitales y la personalización en la relación con sus clientes. Le han echado imaginación y han surgido muchos nuevos modelos de negocio. Explorar ayuda a encontrar soluciones e ideas -aseguró. Se refirió a los buenos resultados de mezclar investigación e improvisación: “nada mejor que un alemán y un español trabajando juntos”.

En cuanto a la curiosidad aplicada al liderazgo, a su juicio deben ir de la mano porque para un líder es importante ver las cosas de manera diferente e integral, tener interés por todo. Un buen líder debe, además, despertar ese deseo y capacidad de conocimiento en su equipo. Cristina Álvarez es también partidaria de un liderazgo inclusivo en sentido amplio, no solo de género. Aunque las organizaciones diversas son mucho más difíciles de gestionar dan mucho mejor resultado, aseguró.

Allí donde los retos te lleven…

A Fernando de Pablo, al frente de la Oficina Digital del Ayuntamiento de Madrid le encantan los retos. De hecho, que lo llamaran para este evento despertó su curiosidad sobre por qué lo habían llamado: ¿uno se autoproclama curioso?, ¿lo tienen que decir otros? ¿Alguien curioso nace o se hace?

Que se pregunte por todo, no saber decir que no y su trayectoria lo sitúan en el podio de curiosos. Él cree que haber nacido en un pueblo de Segovia junto a una cultura familiar de los valores, el esfuerzo y el estudio han contribuido a ello.

Cursó una ingeniería para saber cómo funcionan las cosas. Y eso mismo hizo, cuando trabajaba en la empresa privada, que no quisiera estar en la sede sino en su laboratorio. El interés hizo también que preparara unas oposiciones y estuviera en la primera promoción del cuerpo superior de sistemas en la Administración púbica. La curiosidad lo ha llevado, así, de unos sitios a otros muy distintos (en el sector privado y público en proyectos ligados a la tecnología para mejorar la eficiencia interna y los servicios al ciudadano: Agencia Tributaria, CORA, Segittur…).

Desde su puesto actual en el Ayuntamiento de Madrid destaca la necesidad, acelerada por la pandemia, de cocrear, de conocer las mejores prácticas de otros, de participar en ecosistemas hasta con quien a priori pueda parecer un enemigo. Madrid tiene un compromiso con la colaboración público-privada y la innovación abierta en su apuesta como hub tecnológico.

Sostiene que España es como una pequeña Europa y por eso es una obligación de las administraciones de cara al ciudadano avanzar en la cooperación entre ellas, la implicación y la vocación de servicio.

Las infraestructuras y la digitalización han jugado un papel clave en pandemia. Han permitido que las cosas siguieran funcionando. La Administración, de hecho, ha sido capaz de prestar servicio multiplicado por diez. España está muy bien posicionada en servicios de administración electrónica, como veíamos en el blog. Pero la crisis como amarga oportunidad también revela brechas de capacitación, interoperabilidad, ciberseguridad y, en consecuencia, debe removernos la concienciación por autoformarnos, debe despertar en nosotros esa curiosidad por saber, asegura Fernando.

También señaló que la salida de la crisis es digital, sostenible e inclusiva y se refirió a la estrategia de sostenibilidad ambiental Madrid 360 en marcha.

La curiosidad mueve molinos y gigantes

Rocío Sicre, directora general de EDP Renovables, afirmó durante el encuentro que la curiosidad nos hace grandes porque nos permite crecer y desarrollarnos.

No cabe duda de que es el momento de hacer las cosas de manera distinta en el sector energético, de acometer una transformación que no solo impacte positivamente en los resultados sino que genere riqueza para la sociedad. Y a ello lleva la curiosidad junto a la tecnología y la innovación. El sector de la energía renovable -solar, eólica, hidrógeno verde…-se ha desarrollado así. La tecnología proporciona las herramientas y nos permite acortar el camino, pero hay que encontrar su verdadero sentido para sacar el máximo beneficio de ella.  

Las personas procesamos mal un «no» y los curiosos, peor que nadie. Eso hace que se adentren por senderos inexplorados y mágicos. No temáis, ya sabéis que el refrán del gato no tiene fundamento.

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