Una nueva cultura organizacional, prioritaria para los profesionales

José Ramón Suárez Rivas    23 mayo, 2022
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Peter Drucker, considerado el padre del management, también fue famoso por esta frase que se le atribuye: “La cultura se come a la estrategia en el desayuno”. Es algo muy cierto y, aunque la cultura organizacional es el ingrediente secreto que mantiene motivados a los empleados y contentos a los clientes, ambas son inseparables, como engranajes de un mismo motor. Como hemos comentado muchas veces en este blog, las mejores empresas están orientadas a las personas . Debemos cobrar consciencia de que son las personas que conforman las organizaciones las que hacen que las cosas ocurran.

La cultura organizacional no es el qué, es el cómo

La cultura organizacional es la forma en que cada organización se hacen las cosas, sus valores, los hábitos diarios, sus métodos de trabajo, las relaciones que se entablan en ella, etc. No es lo que una empresa hace, sino cómo lo hace: su forma de pensar, sentir y actuar. Es su identidad, que va en el ADN. Lo que hace que sintamos orgullo de pertenencia.

Por eso es necesario crear una cultura organizacional que mejore la vida de la gente. Ya sabemos que la transformación digital es imprescindible. Pues bien, previamente es  inevitable un cambio cultural porque no tiene sentido utilizar tecnología del siglo XXI con mentalidad del siglo XX. La tecnología y la mentalidad deben ir de la mano. Por eso es hora de transformar estructuras mentales (mindset).

¡Ojo a los datos!

Según el informe Workforce of 2020 de Oxford Economics, tan solo el 13 por ciento de los empleados en el mundo afirma sentirse comprometido.

En España, según el informe Excelencia y valores de Eurofirms/IESE, tres de cada diez trabajadores con contrato fijo (el 30 por ciento) se sienten felices en su trabajo. El 80 por ciento odia los lunes y, además, consideran que sus empresas son una fuente de estrés. Peo la cosa no queda ahí… el 60 por ciento no recomendaría su empresa a un amigo. La buena noticia es el enorme margen de mejora existente.

La excelencia no abunda…

Según Andy Stalman, CEO de TOTEM Branding y experto en marcas, “Una compañía excelente es la que invierte en su cultura y sus valores, sin olvidarse de la tecnología. Las nuevas generaciones quieren que su trabajo les proporcione un propósito más profundo que ganar dinero. Si no encuentran esas compañías, las crearán ellos, para “contribuir a los resultados con humildad y voluntad de ayudar.”

De lo anterior se deduce que la hoja de ruta a la “empresa excelente” pasa por eficacia en el uso de los recursos, generación de aprendizaje, e identificación y satisfacción de las necesidades de empleados y clientes, además de aportar valor a la sociedad.

Apenas un 28 por ciento de las organizaciones son consideradas excelentes por sus empleados.

2022, un año decisivo

Se espera que este año sea decisivo para el entorno empresarial: los profesionales buscan un cambio en el paradigma laboral y las empresas deben trabajar para adaptarse a sus necesidades. LinkedIn revela en su décimo informe sobre las tendencias de talento globales que este año estará marcado por la reinvención de la cultura empresarial: fomentar la flexibilidad laboral y el bienestar del empleado,

Flexibilidad y bienestar, el mejor binomio

Ya es una realidad que nos estamos replanteando cuándo y dónde trabajamos y hay una búsqueda de culturas más equitativas.

Los empleados quieren poder elegir cómo trabajar y están dispuestos a renunciar si la empresa no ofrece esas opciones.

Por otro lado, la flexibilidad laboral trae consigo nuevos retos. Sobre todo, el de centrarse en el rendimiento. Se deben medir resultados, puesto que es necesario ofrecer un trato equitativo a todos los empleados con independencia de dónde o cuándo trabajen.

En cuanto al bienestar, para fomentar culturas saludables, las empresas deben ofrecer un trato humano y empático. ¡Cómo no va a estar el bienestar de una organización vinculado al de sus empleados, si son su principal activo! Ya no solo hay que centrarse en el plano económico, sino en el físico, emocional y mental.

Prioridades pospademia de los trabajadores en España

No hay duda de que la pandemia ha llevado a los empleados a priorizar su bienestar y a prestar más atención a dónde y cuándo trabajan. La directora general de personal de LinkedIn, Teuila Hanson, lo comenta así: «La cultura empresarial está evolucionando a toda velocidad. Para no quedarse atrás, las empresas deben innovar y tener una mentalidad abierta. Se trata de una oportunidad única para sentar las bases e inculcar una cultura que permita a todos los empleados dar lo mejor de sí en el trabajo y vivir más plenamente.«

Y los datos del informe de Tendencias de talento de la red social refrendan lo que dice Hanson:

  • En España el 45 por ciento de los profesionales considera prioritaria la cultura empresarial a la hora de elegir un nuevo trabajo, mientras que la media global es del 40 por ciento.
  • Se antepone la conciliación (63 por ciento) a la remuneración (60 por ciento).
  • Los empleados satisfechos en cuanto a la flexibilidad horaria y las opciones de teletrabajo de su empresa tienen 2,6 veces más probabilidades de sentirse realizados y son 2,1 veces más propensos a recomendar trabajar en la empresa.
  • En la misma línea, los empleados quieren bienestar. Cuando se sienten cuidados, tienen 3,2 veces más probabilidad de sentirse realizados y son 3,7 veces más propensos a recomendar la empresa.

Nuevas políticas laborales

Para garantizar que puntúan no solo en el aspecto laboral, sino también en el lado más humano, las empresas están cambiando sus políticas y empiezan a ofrecer condiciones de trabajo flexibles, a invertir en programas de bienestar y a mejorar la diversidad y la inclusión. Las empresas y los empleados están forjando una nueva relación más dinámica, basada en la confianza y la empatía.

2020, ese año pandémico, inolvidable y aborrecible, abrió la nueva era centrada en personas. La cultura es dinámica y, aunque nadie tiene todas las preguntas ni todas las respuestas, estamos inmersos en un cambio de mentalidad, que tiene que ver con los deseos y las expectativas de los empleados, que reevalúan sus prioridades.  Las empresas tienen que modificar su manera de pensar también y ser conscientes de ese cambio de perspectiva. Ahora deben centrarse en el bienestar, la satisfacción personal y el desarrollo profesional de su empleados.

Todo esto podría resumirse rehaciendo el dicho y concluyendo que “Las personas no solo renuncian a las empresas por sus líderes o jefes, sino que lo hacen por rechazo a algunas culturas organizacionales”.

Imagen: Petra B. Fritz

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