Las competencias digitales de los docentes como motor de cambio

Pablo Pinillos    2 junio, 2022
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En un mundo vertiginosamente cambiante, nadie es ajeno a la necesidad de transformarse para adaptarse a las nuevas condiciones del entorno. El mercado laboral demanda cada vez más unas competencias digitales, que lo cierto es que ya hacen falta hasta para nuestra vida diaria. Esto exige una transformación en el sector educativo, que debe afrontar los nuevos retos que se le presentan, tanto desde el punto de vista de los profesores -esto incluye las competencias digitales de los docentes– y centros como de los estudiantes. Pero esta transformación debe partir de una autoevaluación para conocer en qué punto se encuentra cada uno, su capacidad de mejora y la senda de evolución necesaria para alcanzar con éxito los objetivos requeridos.

De todo ello se debatió en el evento “Docentes digitales. La evaluación de las competencias digitales de los docentes para afrontar los retos de las aulas en 2030”, promovido por Profuturo (Fundación Telefónica y Fundación “la Caixa”) y el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

Nuevos desafíos para los docentes

El siglo XXI ha llegado con nuevos desafíos para los docentes. La actual sociedad del conocimiento demanda que sean capaces de mejorar y hacer exponencial su trabajo con ayuda de las TIC. Que haya una enseñanza en red, un aprendizaje colaborativo, que las barreras espacio temporales desaparezcan y se abra paso una mayor interactividad y personalización.

En esta línea, recientemente nos referíamos en el blog a la importancia clave de la educación como generadora de talento.. Igual que es necesario aprender al menos a la misma velocidad que cambia el entorno, es preciso contar con formadores 5.0 que generen experiencias de aprendizaje inolvidables.

ProFuturo como poder transformador de la educación

La digitalización, y sobre todo el cambio cultural previo necesario, contribuye a hacer más resilientes a las sociedades. Cuanto más capacitada esté su población más opciones de adaptación y desarrollo existirán. En esta línea trabaja Profuturo, que intenta eliminar las brechas digitales existentes en materia educativa, y lo hace a través de experiencias digitales innovadoras, con las que potencia las competencias necesarias en este siglo, tanto en docentes como en alumnos.

Su aportación diferencial podría resumirse en cinco claves:

  • Actuación en las dimensiones educativa, digital y social.
  • Creación de experiencias de aprendizaje memorables y transformadoras.
  • Empoderamiento de docentes, centros y familias.
  • Creación de una comunidad global de aprendizaje.
  • Medición y análisis de cara a mejorar los programas.

“Digiaprendizaje” ante un cambio de época

Durante el encuentro, Alejandro Fernández de las Peñas, de Fundación “la Caixa” expuso su visión sobre la esencia de la enseñanza y el camino recorrido hasta llegar a la educación digital.

El camino comenzó con el objetivo de alfabetización, la gente necesitaba aprender a leer, contar y escribir. El siguiente paso fue el de comprender, conocer, saber. A partir del siglo XXVIII la educación comenzó a ser un factor de empleabilidad, de ascensor social. Y ahora -dijo- nos encontramos en la fase de “digiaprendizaje”, en la que necesitamos avanzar en línea con la velocidad de la revolución digital.

Hay entornos diversos de aprendizaje y distintas herramientas y metodologías: es necesario poner al alumno en el centro, con capacidad para un uso responsable y crítico de la tecnología.

La educación digital nos va a permitir pensar de forma diferente.

Retos de la evaluación de las competencias digitales de los docentes

El COVID-19 asentó la importancia de las competencias digitales en el ámbito educativo y la necesidad de evaluarlas para promover su mejora.

Hay que destacar que España es el segundo país del mundo, por detrás de EE. UU., donde más se evalúan las competencias digitales, lo que no nos exime de enfrentarnos a determinados retos:

  • Mecanismos complejos, dado que estas competencias se desarrollan a lo largo de la vida.
  • Actualización continua por una rápida obsolescencia, dado el ritmo de evolución tecnológica. Su análisis debe ser evolutivo y no puntual.
  • Seguridad y privacidad de los datos. Estos son sensibles y han de ser manejados con cautela.
  • Correcta evaluación continua como requisito para la mejora.

Un cambio pedagógico y social también

La Comisión Europea (CE) dispone de un marco de competencias digitales (DIGCOMP) para su desarrollo en Europa. Este proporciona la descripción detallada de todas las habilidades necesarias para ser un docente competente en entornos digitales. También tiene una herramienta gratuita de autopercepción, “Selfie for teachers”, que permite a los docentes reflexionar sobre su capacidad digital y evaluar hasta qué punto han integrado la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje.

En esta línea, el objetivo de INTEF es la mejora de las competencias digitales de los docentes y alumnos y, en ese camino, la evaluación es determinante para conocer el punto de partida y poder evaluar las necesidades.

La importancia del tema es tal que se van a destinar 300 millones de euros del mecanismo de recuperación para formar a los docentes. Y se utilizará ese marco para establecer la hoja de ruta necesaria de la formación y acreditar sus competencias, en colaboración con las comunidades autónomas.

Formación en cascada y una labor de mentorización

El desarrollo debe partir de la mejora cada centro. Y la herramienta de evaluación debe estimular a los profesores para convertirse en protagonistas de su propio desarrollo profesional. Para ello será importante que se reconozca la formación.

Evaluar es una labor complicada y necesita actualización profesional. En este caso, nada mejor que venga de la mano de compañeros formados previamente. Dichos docentes deben ejercer una formación en cascada, hacer una labor de mentorización sobre el resto de sus compañeros y posibilitar, a su vez, el intercambio y colaboración con otros centros en busca de sinergias.

Un aprendizaje a la altura del siglo XXI

La adquisición de competencias digitales en el sistema educativo, una vez más, no es un problema tecnológico sino más bien cultural. Se trata de aspirar a la mejor versión de la enseñanza, con ayuda de todos los medios a nuestro alcance, para lograr un aprendizaje a la altura del siglo XXI.

Pare ello debe incorporarse la innovación social y pedagógica también.

En este escenario ProFuturo puede aportar su experiencia y herramientas como su guía Edutec, desarrollada además en código abierto, que permite evaluar doce competencias en cinco niveles de desarrollo y sugiere rutas de evolución.

En definitiva, en esta nueva era los docentes deben convertirse en dinamizadores del aprendizaje. Deben contribuir a convertir los centros en lugares para pensar y colaborar y acompañar y guiar a los alumnos, cediéndoles el protagonismo.

Imagen: Laurie Sullivan

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