Cómo big data puede mejorar la circulación en nuestras carreteras

Luis Cardo Jalón    17 marzo, 2016
Big data

La traza digital que dejan los móviles es, sin duda, una fuente de datos valiosa para conocer el movimiento de personas de forma mucho más precisa que a través de las metodologías tradicionales. Sus aplicaciones son múltiples, y una de ellas es la gestión de tráfico.

A diferencia de las encuestas, los datos que podemos obtener de los móviles son observados y no declarados, lo cual los hace más verosímiles. Además, en vez de hacer una encuesta a algunos miles de personas, se analizan movimientos de millones de usuarios de móvil de forma mucho más dinámica. Estos datos se pueden obtener a cualquier hora del día o de la noche, y es posible comparar comportamientos históricos de forma inmediata, sin necesidad de hacer un trabajo de campo. Basta con analizar los registros.

Frente a las espiras o contadores, que simplemente proporcionan el número de vehículos que pasan por un punto, a través del dato móvil se puede ver el perfil de quienes hacen los desplazamientos, la recurrencia, el área de residencia o los puntos de interés más frecuentes que visitan grupos de usuarios.

De esta forma, la información procedente de distintas fuentes de información como encuestas o estadísticas públicas pueden mejorarse y complementarse a través de las nuevas tecnologías. Así lo ha entendido la DGT, que recientemente ha confiado en la solución Smart Steps de Telefónica, que con técnicas de big data, proporciona un análisis detallado de la movilidad de los usuarios nacionales e internacionales por toda España.

La DGT tiene el objetivo claro de reducir la siniestralidad y mejorar la circulación en nuestras carreteras.

Para poder actuar sobre un fenómeno lo primero es entenderlo y la DGT, a través de las nuevas tecnologías, ahora podrá mejorar ese conocimiento. Hasta la fecha, tenía una estadística muy precisa del número de accidentes y cómo esas cifras iban evolucionando en el tiempo. Sin embargo, esta medida no era tan exacta cuando se llevaba a términos relativos. Es decir, había buenas series históricas del número de siniestros, pero no tan precisas en cuanto a cómo evolucionan estos accidentes en función del número de desplazamientos que se producen.

Para acometer este reto, se diseñó un estudio que analizaba el movimiento de doce millones de usuarios de la red de Movistar, así como los usuarios internacionales que hacen roaming. Se analizaron los meses de marzo, julio y agosto de 2015 y el resultado fueron unas matrices de origen y destino entre las comunidades autónomas que nos dan el total de desplazamientos entre las áreas de estudio.

Smart Steps ha recogido durante el periodo de estudio la distancia de los viajes, el día de la semana, el tramo horario, la edad y el género (con datos anónimos, extrapolados y agregados de los clientes, de manera que se garantiza su privacidad) . Un conjunto de información extremadamente valioso para el equipo de gestión de movilidad de la DGT.

Pero es sólo el principio. Aplicar esta tecnología a la movilidad puede ayudar, por ejemplo, a estudiar un área de alta siniestralidad y determinar cuál es el origen y el destino de los desplazamientos que se observan en esa zona y el perfil de las personas que lo realizan. Esto permitirá entender patrones y tomar acciones más encaminadas a reducir el número de accidentes.

En un futuro no lejano, se podrá llevar esta capacidad a tiempo real, lo cual permitirá por ejemplo anticipar de forma más precisa dónde y cuándo se producirán los atascos y hacer una gestión dinámica del tráfico.

Imagen: jingoba

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