Ciencia Ficción vs IA: Cita con Rama o cómo mantener tu nave interestelar limpia y operativa con robots autosuficientes

Fran Ramírez    18 febrero, 2020
Vía Láctea

Volvemos con un capítulo de nuestra serie Ciencia Ficción vs Inteligencia Artificial, donde por primera vez, hablaremos de un libro en vez de una película. De hecho, todos los temas que voy a tratar aquí son simples excusas para hablar de este magnífico libro que posiblemente, al menos para mí, sea uno de los mejores de la literatura de ciencia ficción de todos los tiempos. Pero además está de total actualidad, ya que está lleno de referencias tan actuales como las naves interestelares gobernadas por robots o por describir tecnologías que en aquella época parecían inalcanzables relacionadas con la IA y la Robótica, que estamos empezando a ver posible en nuestros días. Sin más dilación, la novela que vamos a analizar se llama nada mas y nada menos que “Cita con Rama” (“Rendezvous with Rama“) escrita por el genio Sir Arthur C. Clarke.

Figura 1. Portada del libro en su primera edición británica. Fuente, Wikipedia.
Figura 1. Portada del libro en su primera edición británica. Fuente, Wikipedia.

NOTA: por supuesto y como siempre avisamos, este artículo está lleno de spoilers como puños, así que te recomiendo leer el libro antes de continuar con este artículo (es un libro que si lo empiezas, lo terminas en una tarde).

Un extraño objeto extrasolar

La novela “Cita con Rama” nos sitúa prácticamente en la actualidad, cuando un grupo de astrónomos detecta un extraño objeto de forma cilíndrica y alargada procedente de fuera del Sistema Solar, con unas dimensiones de 50 km de largo y 10 km en sus bases pero además muestra una gran velocidad de rotación, que comienza a atravesar el sistema solar a una gran velocidad. Una vez el objeto se está acercando a la Tierra, por fin se revela su naturaleza artificial. Este objeto, bautizado como Rama, es una gigantesca nave espacial extraterrestre.

Si no hubiera dicho que iba a hablar de una novela de Ciencia Ficción, esa introducción que acabo de hacer sobre el libro podría encajar perfectamente (excepto en las dimensiones ya que este objeto comparado con Rama es bastante pequeño, tan sólo tiene 230x35x35m) con una noticia que apareció en 2017 pero que sigue dando guerra hoy día. Esta noticia hablaba de un extraño objeto interestelar que estaba atravesando a gran velocidad nuestro Sistema Solar, bautizado como Oumuamua. Pronto comenzaron las especulaciones sobre su naturaleza, ya que presentaba unas características extrañas como su gran velocidad de rotación, aspecto liso y sobre todo los inexplicables cambios en su velocidad, entre otras. Algunos científicos, nada menos que de la Universidad de Harvard, incluso llegaron a afirmar que podría ser una sonda enviada por alguna civilización alienígena. Finalmente esta teoría se descartó y parece que Oumuamua no era más que un asteroide un poco peculiar.

Figura 2. Representación artística de Oumuamua. Fuente, Wikipedia.
Figura 2. Representación artística de Oumuamua. Fuente, Wikipedia.

Explorando Rama

Volviendo a la historia de Rama, la humanidad decide enviar una nave espacial tripulada para averiguar qué secretos esconde este extraño visitante. Una vez llegan al gigante objeto, detectan que existen una especie de escotillas de acceso. Cuando finalmente acceden por una de ellas, descubren que el interior está totalmente oscuro. Pero poco a poco, utilizando focos potentes, empiezan a descubrir construcciones, objetos geométricos e incluso algo que parece ser un lago o mar congelado. Al poco tiempo de exploración, Rama comienza a despertar y entonces se revela la grandiosidad de la construcción.

A lo largo de tres estructuras que en principio parecían una especie de valles, comienza a activarse un sol artificial, calentando e iluminando el interior de Rama. Y es aquí cuando se revelan realmente los secretos de la gigante estructura. Gracias a la nueva iluminación, se dan cuenta que el agua congelada (la cual comienza a derretirse por el calor del sol artificial) es realmente un gigantesco mar e incluso llegan a ver islas llenas de estructuras parecidas a ciudades. Aquí comienza una aventura de exploración para conseguir llegar a alguna de esas islas y es aquí cuando ocurre el primer incidente que nos revelará quiénes son realmente los tripulantes de Rama.

Figura 3. Impresión artística del interior de Rama. Fuente, Wikipedia.
Figura 3. Impresión artística del interior de Rama. Fuente, Wikipedia.

Biots, los habitantes de Rama

Para acceder a una de dichas islas artificiales, los integrantes de la nave espacial terrícola utilizaron un ultraligero y así sortear el gigantesco mar que estaba frente a ellos. Pero al aterrizar después de atravesar el mar, el ultraligero se rompe y es entonces cuando aparece el primero de los habitantes de Rama. Nada más y nada menos que un robot o “biot” como llama el autor a estos seres en el libro, con tres ojos centrales y tres tentáculos con garras (tipo Cangrejo, como luego veremos en una clasificación de los mismos), hace acto de aparición solamente para limpiar los restos de ultraligero y comprobar que Rama no había sufrido desperfectos. Inmediatamente, recicla todo el material recuperado del ultraligero y limpia la zona del impacto, retirándose del lugar ignorando completamente al ser humano que estaba contemplando atónito la escena.

Más adelante en la novela llegarían nuevos encuentros con más tipos de biots con diferentes formas y tamaños (incluso acuáticos, en el mar que hemos comentado antes), pero todos tienen algo en común, están programados para una única misión: mantener a Rama en funcionamiento y en perfecto estado. Este modelo de naves espaciales controladas y gestionadas por IA y robots en un viaje interestelar es un recurso muy utilizado en la Ciencia Ficción, aunque también se especula que esta sería la única forma de realizar un viaje largo por espacio mientras los seres humanos están en algún tipo de hibernación. Películas como Passengers, Prometheus (aquí es un robot humanoide mucho más avanzado quién se encarga de la nave durante el trayecto), la mítica 2001 Una Odisea del Espacio (obra del mismo autor) con nuestro querido HAL 9000cuidando” de los tripulantes, etc, son sólo algunos ejemplos, aunque el cine y la literatura está lleno de ellos.

Tipos de biots

Al parecer y según consiguen descubrir más adelante, los biots son una especia de robots mitad electrónicos y mitad biológicos (ojo a esta noticia reciente que encaja perfectamente con la definición de biots), los cuales utilizan algún tipo de batería interna para su funcionamiento. De hecho, logran identificar varios de ellos y les asignan nombres de insectos, animales u objetos terrestres para distinguirlos. Esta es más o menos la clasificación de los que vieron (hay muchos otros, como la Octoaraña, pero son más puntuales, esta lista muestra los más comunes):

  • Ciempiés. Se encarga de reparar otros biots.
  • Mantis. Desconocido, sólo parecen emitir una luz de colores.
  • Grúa. Encargada de levantar objetos pesados.
  • Cangrejo. Recolector de basura.
  • Tiburón. Una especie de transporte acuático, posiblemente para los otros biots.
  • Araña. Este biot es el más agresivo, parece el encargado de la seguridad de Rama.

Es curioso el biot Ciempiés, encargado de reparar y transportar a los otros biots que han sufrido algún tipo de avería. Pero estos biots tienen una característica similar también por defecto en su configuración. En un momento dado de la historia, un biot del tipo Cangrejo, sufre una avería y pierde una de sus patas. A pesar de esta pérdida, el biot tiene la capacidad de auto-reparación y logra encontrar una forma de volver a andar, de una manera poco ortodoxa, pero suficiente para continuar con su tarea o mientras busca o espera al biot tipo Ciempiés para su completa reparación. Esta habilidad de auto-reparación para los robots, es un reto actual de la Robótica y la Inteligencia Artificial. De hecho, la base para poder enseñar a los robots a repararse pasa por un aprendizaje basado en la experiencia. Y eso todos sabemos que es una técnica del aprendizaje automático llamada aprendizaje por refuerzo o aprendizaje reforzado (y que incluso hemos llegado a utilizar nosotros en esta serie de artículos para enseñar a una IA a jugar a videojuegos). Esta la única manera con la cual el robot puede analizar y encontrar, entre miles de millones de opciones, la óptima para sobrevivir e intentar llevar a cabo una reparación de la parte dañada o incluso, aprender otra forma de caminar o llevar a cabo su misión sin esa parte la cual ya no puede volver a utilizar.

Figura 4. Entornos OpenAI para simulación física y procesos de auto-aprendizaje para por ejemplo, caminar. Fuente, OpenAI.
Figura 4. Entornos OpenAI para simulación física y procesos de auto-aprendizaje para por ejemplo, caminar. Fuente, OpenAI.

Arthur C. Clarke se caracterizaba en sus novelas por su gran rigor científico. Las proporciones y la forma de Rama no eran casuales, estaban perfectamente pensadas para ofrecer un ecosistema interno totalmente funcional, con sus ciclos de día/noche e incluso una gravedad artificial (gracias a la rotación). Por lo tanto, la idea de los biots o robots autosuficientes como los verdaderos tripulantes de las naves espaciales interestelares debemos de tenerla en cuenta. Cada día estamos viendo robots más avanzados en sus tareas cotidianas y más duraderos, por lo que esta visión de una nave espacial llena de robots autosuficientes está cada día más cerca.

Por cierto, si los biots son sólo creaciones artificiales para mantener la nave ¿dónde están los verdaderos tripulantes de Rama? … Para saber la respuesta tendrás que leer el libro 😉

Si te ha gustado este artículo, recuerda que tenemos otros dentro de esta misma serie:

Fran Ramírez, (@cyberhadesblog) es investigador de seguridad y miembro del equipo de Ideas Locas en CDCO en Telefónica, co-autor del libro “Microhistorias: Anécdotas y Curiosidades de la historia de la informática (y los hackers)”, del libro “Docker: SecDevOps”, Machine Learning aplicado a la Ciberseguridad” además del blog CyberHades.

Comentarios

  1. ¡Faltó el biot que limpiaba las enormes “lámparas” (¿es la octoaraña?)! Creaba enormes sombras y asustó en algo a la tripulación exploradora.

    Otra cosa de los biots era que al parecer no tenían sistema digestivo, ni boca, la explicación más lógica es que fueran eléctricos, pero con cerebro y batería juntos ¿?
    Gracias por el artículo, muy bueno.

    1. Hola Jimmy, sí, tienes razón, no hablo de la octoaraña pero es que son muchos 😉 y si contamos las continuaciones aún más. Lo que comentas del aparato digestivo es verdad, en un momento dado hacen una autopsia a un biot y es cuando ven la composición interna deduciendo que no pueden ser orgánicos al no tener componentes básicos para la vida. Yo me imagino que serían algo similar al droide de la película Alien 😉 que parece creado con algún tipo de fibra orgánica pero realmente son robots en su raíz.
      Gracias por el comentario 😉

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