El camino hacia la nube cuesta; mejor, subir bien acompañado

José María Cuéllar    1 septiembre, 2020

Netflix tardó seis años en mover toda su infraestructura a Amazon Web Services… No es que se lo tomara con calma. Tampoco que al gigante del entretenimiento le faltaran recursos. Es que el camino hacia la nube cuesta, como podría haber dicho con su bastón de mando en ristre la profesora Lidya Grant en la serie Fama. La ascensión a los cielos requiere voluntad y constancia y la nube también es recompensa y esfuerzo previo. No es un proceso rápido ni sencillo. Es preciso seguir la metodología adecuada y contar con el acompañamiento de un partner experto.

Se impone un modelo multicloud

Además, si elevamos la vista podemos encontrar cúmulos o cirros y tantas formas de nubes como nos dé la imaginación. Es una metáfora pero me sirve para explicar que en el mundo empresarial también se impone un modelo multicloud. Y es que es preciso “envolver” cada uno de los procesos de negocio de la manera correcta para que aporte competitividad a las compañías. A ello hay que sumar la complejidad de que muchas organizaciones necesitan un modelo de cloud híbrido, ya que no pueden migrar todo a la nube, por temas legales o de algún otro tipo, o porque sencillamente no quieren por no merecerles la pena el esfuerzo económico de migrar todas sus aplicaciones legacy.

Cloud es un destino recomendado, un escenario de cuyas ventajas ya nadie duda y cuyas fortalezas ha puesto aún más de relieve la pandemia. Hay que ser ágiles para reaccionar rápido y flexibles para tener resiliencia. En estos meses se ha constatado que las organizaciones que ya habían apostado por cloud previamente son las que mejor han podido hacer frente al COVID-19. De ahí que haya habido una aceleración de la apuesta por la nube en los últimos meses.

El valor diferencial de un socio como Telefónica

Pero, volviendo a los plazos de Netflix, la guía y el valor diferencial que es capaz de aportar un socio tecnológico como Telefónica es clave. Para ello cuenta con los mejores acuerdos con los principales actores cloud (Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud. También BMC, SAP…): el dream team, como se contaba en este blog.

Telefónica actúa como un integrador y/o consultor para las compañías. Desarrolla los planes de migración para llevar sus infraestructuras a la nube, los ejecuta y luego gestiona la nueva infraestructura cloud del cliente y, además, suma la fortaleza de sus comunicaciones. Con la comunicación directa desde los CPD hasta los proveedores líderes sin necesidad de salir por Internet se eliminan problemas de latencia y seguridad. Su capilaridad y conocimiento de los mercados locales es otra ventaja que demandan especialmente las pymes.

La nube no solo es el escenario por defecto para el despliegue de nuevas infraestructuras y el habilitador clave para la transformación digital, sino también la palanca para acelerar la innovación, especialmente en lo que concierne a la interrelación entre cloud y edge computing.

El potencial de edge computing

Telefónica ya cuenta con centros de datos virtuales en el “edge” (en Sevilla y Barcelona) y pretende facilitar esa computación en el extremo con la conversión de sus antenas y centrales locales en pequeños centros de datos que presten servicio de forma capilar al sinfín de objetos conectados que van a coexistir con nosotros en un par de años.

Las aplicaciones son múltiples, aunque quizá con la que estemos más familiarizados sea con la del coche conectado. Pero antes de que llegue el coche conectado llegarán otras menos futuristas pero de amplia aceptación en el mercado, como juegos online masivos, que requieran muy baja latencia, o el manejo a distancia de máquinas de precisión para la industria.

Imagen: geralt/pixabay

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