Solo para valientes: blockchain en formación corporativa

Celia López Maestre    14 diciembre, 2018

Hace unas semanas Telefónica Educación Digital celebró el desayuno de trabajo Blockchain y formación corporativa” sobre los cambios que esta tecnología introduce en los modelos de formación empresarial en el que participaron Jorge Ordovás, responsable del Centro de Competencia de blockchain en Telefónica, Carlos Kuchkovsky, CTO de Nuevos negocios digitales en BBVA y David Jiménez, responsable de Formación y talento en Telefónica.

Las ponencias de Carlos Kuchkovsky y David Jiménez se centraron en las experiencias de BBVA y Telefónica en la aplicación de la tecnología blockchain en formación corporativa y Recursos humanos respectivamente, de cuyas posibilidades ya escribió Jorge en este blog .

Carlos Kuchkovsky presentó el proyecto “BBVA Campus wallet”, que incorpora el uso de los tokens a la actividad del campus virtual corporativo del banco. El proyecto encaja en un modelo de gestión de personas cuyo objetivo es “Que cada una desempeñe el rol adecuado, aporte el máximo valor, alcance el máximo compromiso, aprenda y crezca profesionalmente” y, como herramientas para conseguirlo, establece la formación y el impulso de una cultura de aprendizaje continuo. El campus virtual incorpora una oferta formativa ajustada a los puestos y mapa de talento organizacional.

En este entorno la organización quería generar actividad, reconocer el tiempo que el empleado dedica a formarse o a formar otros… Y la formación adquiere una dimensión que se mide, y hasta otorga capacidad adquisitiva, a través del “Campus token”. El empleado cuenta con un número determinado de tokens que puede ir aumentando a medida que participe en el campus, ya sea realizando cursos o enseñando a otros, y puede “gastarlos” en acceder a otras actividades formativas con un coste determinado.

La formación se convierte, así, en algo muy dinámico, sujeto a las leyes de un nuevo mercado que recompensa la actualización de conocimientos por parte de los empleados. Dado que para las compañías la necesidad de actualización de conocimientos es esencial, haber encontrado la forma de facilitarla e incentivarla es realmente un éxito: el éxito de blockchain en formación corporativa.

El proyecto Karma de Telefónica, que presentó David Jiménez, está orientado a reconocer el valor de los empleados de la compañía. Se trata de conceder un agradecimiento real a quienes, con sus actividades extra, aportan valor a la compañía. Y de nuevo blockchain es la tecnología adecuada para encauzarlo y el concepto de token la respuesta a esta necesidad de reconocer el valor de aquello que realmente es importante, si no indispensable, para la empresa.

Esta iniciativa se integrará en la intranet de Telefónica, de manera que cada usuario contará con un número de karmas que lo posicionará en un nivel determinado. A medida que vaya realizando aquellas actividades que generan más karmas, irá subiendo a escalones superiores y también podrá invertir sus karmas en acceder a determinados servicios o actividades.

El proyecto aporta una visión global de la interacción del empleado con las distintas áreas (Formación, Patrocinios, Comunicación, Fundación Telefónica y Personas, entre otras) y permite definir, a la vez, una estrategia global y transparente de reconocimiento. Supone también la posibilidad de validar el concepto y la tecnología blockchain, de la que Telefónica es pionera, en un escenario cercano y controlable pero de ámbito global.

A lo largo del encuentro se mostró cómo la tecnología de la cadena de bloques aporta la solución a muchas de las barreras con las que hoy se encuentran los servicios de formación corporativos. Y es que el funcionamiento tradicional de un servicio de formación, basado en la detección de necesidades, planificación, impartición y medida, no responde ya a las nuevas necesidades de las compañías que, en muchas ocasiones, ni siquiera pueden establecer las competencias técnicas que necesitarán en el futuro más próximo, ni a los actuales hábitos de aprendizaje de los empleados. El aprendizaje en las empresas ha dejado de ser una actividad estanca que ocupa un determinado número de horas al año: hoy se trata de incorporar información y conocimiento casi al tiempo que se desarrolla el trabajo y, es más, puede que al llegar a casa, después de cenar, uno entre en MiriadaX para hacer ese curso de metodologías ágiles que le han recomendado y puede que pronto necesite para desenvolverse con éxito en esta nueva cultura de trabajo.

Pero, en este contexto en el que la incertidumbre rodea las previsiones de las compañías acerca de las competencias que van a necesitar y los empleados aprenden de manera proactiva, ¿qué pasa con la formación corporativa “clásica”?

Quienes se dedican a ella saben que el aprendizaje no es solo lo que miden los cuestionarios de evaluación de la formación, ni tampoco está encerrado en el catálogo formativo del LMS (Learning Management System).

En el nuevo escenario la tecnología blockchain aporta trazabilidad, confiabilidad y una unidad de compensación y dinamización que permite hacer explícita cualquier acción que conlleve la generación de conocimiento dentro de la empresa. Es la herramienta idónea para todos aquellos que defienden que el cometido del servicio de formación debe ser facilitar que el conocimiento interno sea explícito, compartido y crezca a partir del intercambio de experiencias dentro de la organización. Por no hablar de las posibilidades de colaboración que abre entre entidades diferentes, al basarse en un lenguaje y unidades de medida estándares.

Y, a partir de la certeza de su utilidad, empieza el reto respecto a la distancia entre donde estamos y adonde queremos llegar. Una vez más la tecnología nos abre la puerta a un entorno en el que nuestros procedimientos y normativa se muestran totalmente ineficaces. Y de nuevo la clave es un cambio cultural; es preciso replantearse el valor de la formación. En la presentación del “BBVA Campus Wallet” se leía “El aprendizaje continuo es nuestra mayor ventaja competitiva”. En el debate final se apuntó que la inversión de AT&T en la formación de sus empleados había sido de 1.000 millones de dólares. ¿Cuál es la realidad en España? La transformación que estamos viviendo ya no se va a detener nunca, independientemente de nuestras valoraciones, decisiones y apuestas. El cambio llega, y esperar sentado en mitad de la vía a que pase el tren no parece la mejor opción, lo mejor es subirse, ser valiente, como dice la canción de Vetusta Morla.

Imagen: Ian Sanderson

Comentarios

  1. Muy buena idea. Sugiero q se evalúe la posibilidad de extenderlo o incluso internalizarlo como una especie de empalancamiento con rewards con otros beneficios q otorga RRHH. Por ejemplo asociándolo con los requisitos para obtener préstamos q brinda la Empresa, alineándolo con obligaciones legales q deben cumplir la Empresa y los Colaboradores como la Seguridad y Salud Ocupacional, internalizacion y conocimiento básico de las aplicaciones de las nuevas tecnologías, normas internas de la Empresa, protección de información, Liderazgo Digital, Vigilancia Tecnológica, Metodologías de Innovación, Estrategia Digital, Intraemprendimiento, Modelos de Negocios, etc
    Saludos!!!
    Luis Enrique Cueva, DSE,
    Lecueva@gmail.com

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