Big Data y política: cuando las campañas garantizan votos

Sebastián Molinetti    10 octubre, 2019
Big Data y política

En la era digital en que vivimos, el recurso más valioso del mundo no es el petróleo, sino los datos que, además de ser usados a gran escala por las empresas para optimizar resultados, están siendo explotados en el ámbito de la política. 

Tal y como señala la matemática Cathy O’Neil en su libro Weapons of Math Destruction, “la convergencia de Big Data y marketing de consumo ha entregado a los políticos herramientas muy poderosas”. 

¿Pero cómo se explota el Big Data en la política?

El concepto de Big Data política consiste en captar los enormes volúmenes de información que producen los votantes -especialmente en medios online- con el fin de  procesarlos y analizarlos para conocerlos mejor (intención de voto, preocupaciones, gustos, intereses, etc.). 

Esto permite predecir su comportamiento y, en base a ello, es posible micro-segmentarlos para luego entregarles propaganda personalizada.

Algunas campañas de Big Data política eficaces

Big Data y política empezaron a marchar de la mano desde 2012, cuando Obama enfrentó su reelección con una campaña que fue más allá del tradicional uso de la base de datos de votantes perfilada en categorías sociodemográficas. 

Mediante técnicas de minería de datos en grandes volúmenes de información sobre los hábitos y preferencias -expresados por los electores en medios online-, su personal logró determinar la propensión al voto de los ciudadanos e identificar a aquellos indecisos que podían votar por “cualquier candidato”, todo con el fin de impactarlos con meticulosas campañas de microtargeting y dirigir su intención de voto hacia su candidatura.

Sin duda, una jugada maestra que muestra cómo se usa Big Data en la política para influir en la decisión de voto, aunque la campaña de Donald Trump en 2016 fue más allá: mediante el empleo de sofisticadas técnicas de análisis y un excelente enfoque de marketing digital, este transmitió mensajes electorales personalizados a 100.000 destinatarios específicos diariamente.

¿Cómo lo hizo? Su equipo detectó un significativo grupo de ciudadanos preocupados por la inmigración entre los espectadores de The Walking Dead. Utilizando Google Maps y herramientas de analítica, los mapearon y bombardearon con sutiles propagandas en las pausas de la serie. 

Otro ejemplo de la personalización del mensaje político en la campaña de Trump tiene que ver con su posición favorable frente a la tenencia de armas. 

A los ciudadanos preocupados por la seguridad (generalmente residentes en vecindarios peligrosos), les propuso la postura como una “forma de defensa”; a los puristas de las Diez Enmiendas, como algo “constitucional”; y a los amantes de la caza deportiva, se los planteó como “forma de preservar la tradición”El mismo mensaje con matices diferentes dependiendo del destinatario. 

El Big Data para políticas públicas 

Para el empresario francés y consultor político Igor Lys, la relación entre Big Data y política no es solo para orientar anuncios de campañas electorales: poseer información actualizada de los ciudadanos- como perfil psicológico, opinión, etc.-permite visualizar con mayor precisión la posible respuesta de diferentes sectores de la ciudadanía a una determinada decisión pública.

De igual manera, es posible utilizar el Big Data para políticas públicas con el fin de hacerlas más eficientes. Por ejemplo, en el campo de la salud, se puede analizar el desempeño y demanda de los programas para determinar dónde asignar los fondos, y así lograr que el sistema funcione mejor. 

Actualmente, nuestra sociedad produce más datos en dos días que en los generados en los siglos pasados. Esta enorme cantidad de información es utilizada tanto por empresas como por líderes políticos para alcanzar objetivos concretos. Por eso, es importante estar conscientes del poder de la información que generamos, hoy ya es totalmente factible llevar a una persona a la presidencia  de un país utilizando Big Data.