Big data: el cerebro automático

Alberto Fernández Castro    8 enero, 2014

Durante este año en Telefónica hemos impulsado big data apoyado en un modelo cloud. En una de las primeras presentaciones que vi al respecto aparecía descrito como “una nueva generación de modelos, tecnologías y arquitecturas diseñados para extraer valor de grandes volúmenes de datos que, además, pueden provenir de fuentes diversas y heterogéneas”

Nos contaron cómo se utilizaba este tipo de modelos en Atención al cliente (1004)   para optimizar el dimensionamiento de los equipos que atienden las llamadas, ya que permite predecir con un porcentaje de acierto bastante elevado el volumen de llamadas que vamos a recibir y su tipología (nueva contratación, reclamación, avería…).

Existen también otros modelos de big data sobre los que hemos trabajado con clientes tales como entornos de distribución, determinación del precio de bienes de consumo, prevención del fraude, reducción de la morosidad, etc.

Al buscar más ejemplos para una formación encontré algunos curiosos como el equipo de rugby Leicester Tigers  en Reino Unido, que se apoya en modelos analíticos y big data para la prevención de lesiones deportivas, utilizando para ello información relativa a los riesgos de lesiones, las tácticas de juego del equipo y creando planes de entrenamiento personalizados.

rugby

Trulia es un portal inmobiliario en U.S.A.que utiliza big data para proporcionar información a sus clientes sobre factores que pueden influir decisivamente en la compra de una vivienda como el tiempo medio de llegada a su trabajo desde la misma o las tasas de criminalidad de la zona, entre otros.

trulia

¡Normal que se hable de “la magia del big data” con todo lo que puede hacer!

Algún tiempo después acerté a ver un magnífico documental en TVE2, en el que contaban de forma muy gráfica e intuitiva cómo funciona nuestro cerebro. Según avanzaba,  mi sorpresa iba en aumento; hasta entonces no había sido consciente (aunque quizá ésta no sea la palabra adecuada…) de cómo se desarrolla nuestra actividad cerebral, de la importancia del inconsciente en nuestra forma de pensar y actuar.

El documental llevaba por título: “El cerebro automático: el poder del inconsciente”,  y os recomiendo vivamente que lo veáis. De forma resumida, el reportaje nos muestra cómo el 90 por ciento de nuestras acciones diarias: (¡ahí es nada!) ducharnos, tomar un café, conducir…- se realizan de forma inconsciente.

No sólo en éstas, aparentemente más triviales, sino que en decisiones verdaderamente trascendentales como pilotar un avión e incluso enamorarnos es el cerebro inconsciente el que lleva las riendas.

Eso que llamamos intuición, se basa en la experiencia, en información que tenemos acumulada y que nos permite, una vez realizada una tarea durante mucho tiempo, hacerla en “modo piloto automáticoal realizarla de nuevo, con lo que podemos dedicar así otra parte del cerebro a otras tareas.

Me llamó la atención el hecho de cómo, por ejemplo, al abrir el armario por la mañana para elegir lo que nos vamos a poner, nos tomamos unos segundos para decidir entre esto o aquello, blanco o azul… Creemos que es una decisión totalmente consciente pero, para para cuando tomamos la decisión, resulta que el inconsciente ya había elegido por nosotros hacía rato.

El caso del surfista que es capaz de reaccionar de manera automática y sin pensar cuando está rodeado de toneladas de agua y olas lo explica muy bien:

“esto es debido a que ha comprimido todas y cada una de las experiencias anteriores en una base de datos gigantesca, es su cerebro inconsciente el que le permite anticipar los acontecimientos -la siguiente ola- procesando ingentes cantidades de sensaciones y experiencias acumuladas y de tomar decisiones en un tiempo increíblemente rápido”, ¿os suena?

Imagen: aplica99, sistemas y desarrollos

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