Barreras para la adopción de IoT

María Cascajo Sastre    17 octubre, 2018

Internet of Things está en continuo crecimiento. Cada vez son más los objetos de nuestro entorno cotidiano que funcionan conectados a través de la red y que, por tanto, nos hacen el día a día más fácil en todos los ámbitos de nuestra vida: el trabajo, la familia y también en el tiempo que dedicamos al ocio. La consultora Gartner estima que hacia 2020 habrá más de 20.000 millones de dispositivos IoT en todo el mundo.

Cada vez son más los objetos de nuestro entorno cotidiano que funcionan conectados

Más allá de su éxito, como cualquier tecnología en evolución, Internet of Things ha de afrontar importantes desafíos para continuar expandiéndose a todos los sectores de la sociedad. A continuación, exponemos algunas de las barreras existentes para su adopción.

Seguridad

Garantizar la privacidad de los datos confidenciales tiene que ser una prioridad absoluta, dado que esta tecnología interrelaciona y conecta numerosos dispositivos que almacenan  información sensible de carácter personal. Para ello, los fabricantes de los equipos, así como los diseñadores de software y los proveedores de conectividad, han de implementar estrictos requisitos de seguridad a la hora de lanzar nuevas soluciones IoT.

Integración

Otro de los retos a los que se enfrenta IoT es su integración con la tecnología existente. Todo tipo de dispositivos deberán de modificar su arquitectura para funcionar conectados a la nube y, en muchos casos, con otros gadgets. Esto supone la implementación de tecnología más innovadora y compleja en objetos de uso cotidiano como relojes, lavadores, neveras, etc.

La transformación de equipamientos analógicos en productos digitales y que además cumplan con demandas energéticas sostenibles actuales es todo un reto. Además, hay que tener en cuenta que la integración de redes y aparatos entre sí eleva la interdependencia de los mismos. La existencia de múltiples elementos interrelacionados hace que el fallo de uno solo de los nodos (corriente eléctrica, conexión a Internet, componentes de los dispositivos, etc.) afecte a todo el sistema.

Coste

Si bien a largo plazo el gasto en tecnología IoT suele ser rentable para las empresas, hay que tener en cuenta que muchas startups se encuentran en serias dificultades para aportar el capital necesario para realizar la inversión inicial, aunque una vez realizada, se espera que el retorno sea significativo al amplificar las posibilidades de negocio. Asimismo, compañías dedicadas a la fabricación de equipos tradicionalmente analógicos necesitan invertir en medios, formación y personal para llevar a cabo la conversión IoT.

El desarrollo de IoT produce un incremento de la productividad, tanto en entornos laborales como en domésticos y públicos o de gestión, que repercute en un beneficio global para la sociedad. En este sentido, para favorecer su viabilidad, se hace necesario el apoyo de las instituciones públicas mediante planes de financiación a los emprendedores del sector I+D.

Por otra parte, los productos de uso doméstico no siempre son asequibles para todos. En este sentido, cabe esperar que la evolución de la industria traiga mejoras productivas que acerquen sus beneficios a todos los ciudadanos.

Brecha digital

No todas las personas tienen las mismas posibilidades de acceso y uso de las aplicaciones IoT. Por un lado, existe una brecha digital generacional. Hay una gran diferencia entre los nativos digitales, que tienen interiorizado el funcionamiento de las nuevas tecnologías, y las personas de más edad, que se han incorporado al uso de Internet de forma tardía.

Hay millones de personas en el mundo que no han recibido una formación mínima para el manejo de los dispositivos conectados a Internet y que necesitarían planes de formación adecuados para ellos. Los fabricantes de aplicaciones de Internet of Things han de tener en cuenta esta circunstancia y elaborar sistemas intuitivos para estos consumidores.

El mundo avanza cada día y contemplamos como las antiguas barreras se van rompiendo, para dejar paso a un mundo digital y conectado. Cada vez más real en nuestra sociedad la implantación de la tecnología a todos los niveles y en todos los aspectos de nuestra vida. Adiós, mundo analógico; bienvenida, era digital.

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