Azúcar para la resolución de problemas

Lorena de la Flor    7 diciembre, 2012

Si ya lo decía Mary Poppins, con un poco de azúcar las obligaciones y las medicinas saben mejor. Pues este verano he tenido la ocasión de ver cómo utilizar la creatividad puede ser útil en infinitos ámbitos, incluido el empresarial.

Imaginemos que somos los flamantes dueños o gerentes de un parque temático infantil. Uno de los problemas con los que nos encontramos es que se genera mucha basura con los envoltorios de las diversas chuches y los niños tampoco son famosos por sus ganas de recoger y mantener todo limpio, por lo que dependemos de la voluntad educadora de sus padres (lo que es ya otra cuestión). Y es parte de nuestra imagen y un factor importante para la satisfacción de nuestros clientes que todo se vea limpio, nuevo, reluciente.

Ante este problema se pueden elegir dos tipos de soluciones:

  • Disney World soluciona este problema por fuerza bruta: contrata hordas ingentes de limpiadores, de todas las edades, aunque algunos extremadamente mayores para lo que estamos acostumbrados en Europa. Y simplemente limpian. Están siempre ahí, en algún rincón. No hay opción para el desorden, hay 3 limpiadores por familia.
  • Efteling o el «parque de los cuentos» lo soluciona de forma creativa: es un parque temático muy poco conocido en España que se encuentra en Holanda muy cerca de Bélgica. Se basa en el mundo de los cuentos y todas las atracciones tienen algo que ver con algún cuento conocido pero, más que las atracciones, destaca la ambientación siempre en el mundo de la fantasía. Pues bien, en este parque también tienen limpiadores pero además sus papeleras tienen forma de un niño glotón que, con la boca abierta, pide que le echen papel. «Papier hier», dice el glotón. Si acercas la mano con un papel o con cualquier otro desperdicio notas como una aspiradora absorbe lo que tienes en la mano. Los niños se amontonaban para tirar cosas en las papeleras. Buscaban por el suelo cualquier cosa, hojas de árbol, palitos, guarrerías de los bolsillos de sus padres, lo que fuera para poder tirarlo a la papelera.

Niños tirando basura en la papelera

¿Cuánto cuesta poner unas aspiradoras detrás de unos muñecos mofletones? Una vez has montado un parque temático lleno de muñecos con engranajes, altavoces y que pueden moverse al ritmo de la música, ¿cuánto cuesta poner unos pocos más con aspiradora incorporada?

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Estoy convencida de que es mucho más barato que un servicio de limpieza trabajando a destajo. Y mucho más original. Además, ataca a la raíz del problema (los niños tiran basura al suelo) en vez de paliar las consecuencias (recogiendo lo tirado). Y está educando correctamente a los niños sobre qué hacer con la basura y dónde depositarla, lo que encaja con la «responsabilidad corporativa» de la empresa.

Eso sí, educa con un poco de azúcar porque a todos nos gusta más hacer las cosas tediosas si nos ponen un aliciente.

La tecnología nos permite resolver problemas de forma original, automatizando procesos en vez de realizarlos de forma manual. Gracias al machine to machine (M2M) podemos hacer que elementos físicos recojan datos de su entorno y se comuniquen para tomar decisiones conjuntas,  gracias al digital signage podemos crear carteles dinámicos que se adapten su mensaje a la meteorología, la hora o el tipo de persona que los esté viendo, con reconocimiento del habla podemos crear asistentes virtuales a los que preguntar,  gracias a los estudios de usabilidad podemos diseñar interfaces agradables y sencillas. Pero son solo herramientas, es necesario querer hacer algo distinto y original y la tecnología nos respaldará.

Y un término de moda: gamificación.  En este término se recogen las acciones para hacer la realización de una tarea o comportamiento más atractivo aprovechándo la predisposición psicológica y motivadora de los seres humanos para participar en juegos. Por tanto, gamificación no es solo crear un juego online con la pretensión de que se vuelva viral para dar notoriedad a nuestra marca o para que nos ayude a recoger datos de clientes potenciales. Dentro de este término también caben las papeleras con aspiradora y es más una filosofía de cómo hacer las cosas que un término «marketiniano» de moda.

La próxima vez que tengamos que afrontar un problema, además de tratar siempre la raíz y no los síntomas, tratemos de pensar cómo hacer más agradable, más fácil, más divertido lo que queremos que haga la persona en cuestión (ya sea cliente, empleado, proveedor o de nuestra familia) y seguro que obtendremos unos resultados espectaculares.

«¡Con un poco de azúcar en la píldora que os dan, satisfechos quedaréis!»

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