El ayuntamiento de 2025

Diego Rodríguez    15 mayo, 2018

La digitalización es ya una realidad para los “clientes de los ayuntamientos” y es que tanto residentes como empresas reclaman en la prestación de los servicios públicos las ventajas que la digitalización ofrece, lo cual en muchos casos supone un auténtico desafío para la administración pública. Pensemos también en los turistas (hiperconectados) que visitan ese territorio y sus necesidades de información y atención, que es preciso solventar pues además redunda en nuestra economía. Pero ¿qué retos implica eso para los ayuntamientos? Al menos cinco, que paso a enumerar:

1- Transparencia y participación

Una población totalmente conectada y cada vez más proactiva exige poner a su disposición información lo más detallada posible de la gestión del día a día, lo cual a su vez fomenta la participación ciudadana fundamentada en los datos a su disposición para hacer de la urbe un sitio mejor para todos. Y no hay que olvidar además que al “abrir los datos públicos” (open data) se dota a las empresas locales de herramientas para construir servicios y soluciones que redundan en una mejora de la economía local.

2- Seguridad

Me refería en el punto anterior a poner a disposición pública la información local y esto debe hacerse con las máximas garantías de respeto al RGPD, así como de securización de los datos y plataformas que los albergan. Una mayor exposición implica también un mayor nivel de riesgo y, por tanto, la seguridad debe ser uno de los primeros escalones en la pirámide de desarrollo de soluciones digitales.

3-Mejora de la movilidad

La movilidad se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza del siglo XXI en las grandes urbes. Con una población creciente, la cada vez mayor concentración de los centros empresariales y de ocio y la limitación lógica en la inversión en infraestructuras resulta fundamental contar con la tecnología como habilitadora de cambios en la conducta en movilidad. Ésta permite desde el análisis de la densidad por tramos horarios a soluciones para regular el tráfico en tiempo real o la interconexión con los servicios de transporte público hasta soluciones de aparcamiento inteligente o movilización de los empleados públicos. Se trata de una cadena difícilmente administrable si no se dispone de una tecnología que permita medir, decidir y actuar en tiempo real y de forma automática.

4- Compromiso por el medio ambiente y control del gasto

Desde que se materializaron las primeras ciudades inteligentes han pasado ya más de diez años y la madurez de la tecnología y, sobre todo, su democratización, hacen posible que prácticamente cualquier administración pueda permitirse incorporar soluciones de gestión inteligente de los recursos públicos tales como la iluminación, riegos, tráfico, marquesinas, accesos… La sensorización de dichos recursos permite no solo medir su uso (y poner los datos a disposición de terceros como explicaba en el primer punto), sino también actuar sobre ellos para hacer un consumo responsable, ahorrar costes, mejorar el servicio público o detectar malos usos o posibilidades de mejora no contempladas.

5- Orientación al turismo

Se trata de construir experiencias para el turista que vayan desde una información inicial básica, hasta la personalización de ofertas culturales y de ocio, pasando por servicios auxiliares de importancia (sanitarios, administrativos, traducción…). La clave está en ser capaces de incorporar toda la oferta de servicios locales a una plataforma de información y marketing que la ponga a disposición de los turistas según su perfil. ¡Ah! y no hay que olvidarse de darles conectividad (#WiFi4EU).

De todo esto hablaremos el próximo jueves día 17 a las 10:30 h en el webinar de innovación de Telefónica.

Imagen de cabecera: rawpixel/pixabay

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