Armarios mágicos: Una historia de transformación digital en logística

Jorge Ordovás    10 noviembre, 2015

Érase una vez un mundo en el que el eCommerce crecía cada vez más y donde vivía una cenicienta llamada Logística. Cada día tenía que repartir montones de paquetes por todo el reino; lloviera o nevara miles de personas esperaban anhelantes recibir lo que habían comprado por Internet.

Logística vivía mil y una aventuras para poder cumplir sus expectativas. En muchas ocasiones, cuando llegaba a la casa donde tenía que entregar los paquetes, no había nadie esperando, y tenía que volver varias veces. Dedicaba mucho esfuerzo y perdía mucho tiempo en estos casos, además de que las personas se enfadaban con ella.

Por eso un día llamó al hada Transformación digital y pidió un deseo: que las entregas se pudieran realizar en unos armarios mágicos repartidos por todo el reino, que avisaran ellos mismos a los clientes para que pudieran ir a recoger lo que habían comprado cuando quisieran. Y su deseo se hizo realidad, y todos vivieron felices y comieron perdices.

En España esta historia con final feliz tiene nombre propio: Citypaq, una apuesta de Correos por la transformación digital de sus servicios para facilitar al usuario la recogida de los paquetes y agilizar el mercado del comercio electrónico en España.

La historia de cómo funcionan los armarios amarillos mágicos se desarrolla en varios capítulos, que vamos a contar:

1. Primero es necesario registrarse en la página www.correospaq.es o descargar la app Correospaq (en mi caso opté por la segunda opción).

2. El siguiente paso es identificar un Citypaq cercano (suelen estar en zonas transitadas, como estaciones de Cercanías, estaciones de servicio e intercambiadores). También en complejos empresariales como Distrito Telefónica, mi elección. Una vez elegido nuestro armario más cercano, hay que registrarlo como terminal favorito.

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3. A partir de aquí, disponemos ya de una dirección de entrega personal, ligada a este Citypaq, que introduciremos al realizar las compras on line (tal cual aparece. Es importante mantener el código antes de nuestro nombre, xyz1234 en el ejemplo).

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4. Cuando el paquete se entrega a Correos, recibimos una notificación (por correo electrónico, o mediante la app) que nos indica que nuestro paquete ha sido recibido, y está en proceso de entrega en el Citypaq.

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5. Y cuando el paquete llega a su destino final recibimos una nueva notificación para recogerlo.

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6. Basta con presentar en el terminal el código de barras recibido en la app (o introducir manualmente el código enviado por correo).

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7. Y, como por arte de magia, se abrirá el casillero donde está nuestro envío.

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La alternativa es perfecta para aquellas personas que no suelen estar en su domicilio habitualmente, como es mi caso, y que suelen sufrir el proceso de entrega típico en el que se producen múltiples visitas infructuosas (a horas en las que no hay nadie en casa, aunque se avise previamente), notificaciones para llamar y concertar nuevas citas (que luego no llegan a la hora indicada), etc.

Se agradece también durante el proceso la atención que presta la cuenta de Twitter de @Correos, que completa así la importancia que las empresas deben dar a la tecnología para establecer una relación digital satisfactoria con sus clientes.

En la parte negativa, obviamente el proceso de entrega es algo más largo, puesto que Correos debe recibir el paquete y luego distribuirlo al Citypaq correspondiente. Sin embargo, para casos como el mío en el que las primeras entregas siempre fallan, este aspecto no supone un inconveniente respecto a la experiencia habitual.

Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Quien escribe usará nuevamente estos armarios amarillos mágicos. Pero eso ya es otra historia, que contaremos en otra ocasión…

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