Almacenamiento de objetos, una tendencia al alza en custodia y procesamiento de datos

Javier Ordóñez Vázquez  18 febrero, 2019
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Si os preguntara dónde guardáis vuestros objetos quizá os sorprenderíais, pero no, no voy a hablar de organización, ¡para eso, mejor ver a Marie Kondo! Lo que ocurre es que, al igual que el orden en nuestras casas nos proporciona bienestar, también es clave para la tranquilidad de cualquier gestor de TI que los datos residan en el tipo de almacenamiento adecuado y hay uno para cada necesidad. En este post voy a referirme al almacenamiento de objetos.

Actualmente estamos en un momento de proliferación de datos, aunque su tipo ha ido variando en los últimos años, y ha crecido sobre todo el dato no estructurado (texto, audio, vídeo…) frente al estructurado (bases de datos).

Esto ha supuesto un cambio en el consumo del tipo de almacenamiento. Básicamente podemos distinguir, según el tipo y los casos de uso, las siguientes clases de almacenamiento:

  • Almacenamiento de bloque, ideal para bases de datos. Está, por ejemplo, en los equipos de usuario (la unidad C: de Windows). Para utilizarlo, hay que formatearlo con el sistema operativo.
  • Almacenamiento de ficheros: Ideal para ficheros activos, es el que típicamente se usa mapeando carpetas como unidad de red.
  • Almacenamiento de objetos: orientado a datos no estructurados, accesibles vía API y el protagonista de este artículo.

En Telefónica Empresas hemos constatado esta tendencia en la demanda de almacenamiento por parte de nuestros clientes corporativos:

  • Por un lado, la explosión de los datos (se ha multiplicado por diez la cantidad de datos almacenados en los últimos cuatro años).
  • Y, por otro, el crecimiento del almacenamiento de tipo fichero (podemos asimilarlo a datos no estructurados) frente al de bloque (más orientado a dato estructurado). De esta forma, hemos pasado de tener apenas un 11 por ciento de ficheros a un 43 por ciento y, dado el ritmo de crecimiento actual, creemos que durante este año llegaremos a tener más almacenamiento de ficheros que de bloque por primera vez.

Fuente: Telefónica

En cuanto a la evolución, el próximo gran crecimiento lo esperamos en el almacenamiento de objetos.

Un objeto no es más que un fichero en el que se pueden definir metadatos de usuario. Por ejemplo, una imagen médica la podríamos acompañar de un fichero de metadatos en xml, en el que reflejáramos datos que luego podrían explotarse: nombre del médico, del paciente, coste, etc.

El acceso a este tipo de almacenamiento es vía API, utilizando http o https, los mismos protocolos que usamos para navegar por Internet. Esto permite que sea un almacenamiento accesible a través de redes públicas y que pueda soportar latencias o retardos amplios (algo que no ocurre con el resto de almacenamientos).

Pero, ¿es necesario conocer la API? Como usuarios no, el uso es extremadamente sencillo. Actualmente existen muchas aplicaciones que son compatibles con este tipo de almacenamiento, y para usarlo solo hace falta configurar la aplicación. Basta con una URL, un usuario y una contraseña.

Como caso de uso típico, destacan las aplicaciones de backup. La mayor parte de este tipo de soluciones es compatible con el almacenamiento de objetos, lo que proporciona una forma cómoda y económica de externalizar una copia hacia la nube, sin necesidad de usar cintas. Otras aplicaciones son las de archivado, gestores documentales, imagen médica, aplicaciones de compartición y sincronización de ficheros, etc.

Así que como respuesta a la pregunta inicial, ¿dónde guardáis vuestros objetos?, habría que decir que en el caso de los datos se hace en almacenamiento en la nube a través de una API, y son las aplicaciones las que lo hacen de forma automática para nosotros.

Para todos aquellos no pudisteis asistir, o bien, que deseéis ver de nuevo el webinar de “Almacenamiento de objetos” que impartimos recientemente, aquí os dejamos la grabación completa del mismo.

 

Imagen: Charlotte henard

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