AI of Things (IX): Gestión integrada de un edificio inteligente como palanca para una mayor eficiencia operativa

Antonio Moreno Aranda    12 septiembre, 2022

Pasamos más del 90% de nuestras vidas entre cuatro paredes. Tan solo por este hecho deberíamos estar muy atentos al confort y salubridad de nuestros inmuebles, pero es que además son unos auténticos depredadores energéticos. Al menos hasta ahora.

Cada vez es más palpable que el sector inmobiliario es clave para la transición energética, aquella que nos debe llevar a una economía baja en carbono. Se suelen definir tres aspectos fundamentales al respecto que los edificios deben asumir como necesarios:

  • Descarbonización. Mediante el control de la demanda energética, la reducción del consumo y el uso de renovables junto a la electromovilidad.
  • Descentralización. Entendida como la generación eléctrica in-situ así como el almacenamiento energético.
  • Digitalización. Que debe permitir el control y la automatización. Aquí son claves las tecnologías del Internet de las Cosas (IoT) cada vez más presentes y con economías de escala impensables hace solo unos años.

Estas metas no suponen solo un reto para las nuevas construcciones, sino que el parque edificado actual también debe ir actualizándose para mitigar el cambio climático y, esto se suele pasar por alto, adaptarse al propio cambio climático. Pasamos de un entorno tradicionalmente estático a uno dinámico donde los inmuebles deben integrarse en su entorno.

Ya no hablamos de inquilinos, sino de clientes que demandan confort y calidad en el espacio que habitan

Incluso cada vez es más frecuente en el sector inmobiliario algo que nos es familiar en las TIC, pasar del concepto de inmueble al concepto de servicio, ya no hablamos de inquilinos sino de clientes que demandan un confort y una calidad determinados en el espacio que habitan. A este respecto podemos definir una serie de ejes principales.

Personas:

  • Incrementar la satisfacción de los usuarios, visitantes y trabajadores.
  • Conseguir edificios más confortables y saludables.
  • Fomentar la interacción entre los usuarios y el edificio.

Eficiencia:

  • Conseguir ahorros e impacto ambiental positivo, mejorando el confort de los ocupantes y reduciendo los tiempos de gestión.
  • Dimensionar de forma correcta los espacios

Sostenibilidad:

  • Minimizar el consumo de agua, gas y electricidad.
  • Incorporar fuentes de energía renovables.
  • Alcanzar la completa descarbonización de la edificación, planteada como objetivo para 2050.

Seguridad:

  • Proteger a las personas y las infraestructuras de los edificios
  • Optimizar y simplificar los procesos

Sin olvidar plataformas transversales a estos ejes que gracias a la AI permiten realizar una gestión centralizada de todos los sistemas, obtener una analítica integrada para optimizar el uso de las infraestructuras y predecir patrones de comportamiento y uso de la edificación.

Edificios de Energía Casi Nula (EECN)

Todos estos principios aplican tanto a la edificación residencial como a la terciaria, muchas de las nuevas sedes corporativas incluyen desde su diseño inicial los requisitos necesarios para ser consideradas Edificios de Energía Casi Nula, o EECN como suelen denominarse por sus siglas.

Edificios inteligentes de Distrito Telefónica

A nivel técnico esto implica no superar unos umbrales determinados en la demanda de refrigeración y calefacción, así como en energía primaria consumida y estanqueidad del inmueble. ¿Y cómo conseguir estos requisitos tan estrictos?

Hay varios principios básicos a cumplir: aislamientos cada vez mejores, ausencia de puentes térmicos, hermeticidad, ventilación mecánica con recuperación de calor, ventanas de altas prestaciones y uso de las nuevas tecnologías.

Este último punto es fundamental para asegurar que los EECN no lo son solo en el papel, sino que en su uso diario cumplen o mejoran los criterios exigidos midiendo en tiempo real todos los parámetros de consumo y confort.

Edificios con consumo cero de energía… e incluso que producen energía

Y, ¿por qué limitarnos a los EECN? ¿Por qué no hablar de ZEB (Zero Energy Buildings)? O incluso de PED (Positive Energy Districts). Dado el gran margen de mejora que hay en la gestión energética de los edificios, actualmente ya existen proyectos reales donde se está testando un nuevo reto que se acerca a nuestras ciudades.

Edificios que no solo absorben de la red eléctrica, sino que inyectan su energía sobrante en ella intercambiando energía en las ciudades, y todo ello con un coste óptimo. Sin duda un reto técnico y sobre todo de nuevos modelos de relación y negocio, pasamos de un esquema de consumidores a uno de pro-consumidores.

La energía sobrante de los edificios tipo PED (Positive Energy Districts) pueden usarse para recargar vehículos eléctricos

Siempre habrá edificios que necesiten energía extra, pero en la suma total hay muchos excedentes. Sirva de ejemplo toda la energía solar que se puede producir en los entornos residenciales a mediodía, justo cuando sus habitantes están fuera de sus hogares, muchas veces en oficinas o inmuebles terciarios. Estos excedentes pueden usarse para recargar vehículos eléctricos o para intercambiarse entre inmuebles.

Resulta evidente que ese diálogo entre energías será fundamental, sin olvidar por supuesto que como en las TIC, el inquilino, perdón, el cliente, está en el centro y demandará el mejor servicio posible.

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