ADN emprendedor en Telefónica: tres historias de éxito y colaboración

Andrés Saborido    24 junio, 2020
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“Siempre había querido emprender pero me daba miedo. A finales de 2011, cuando mi esposa recibió una oferta de trabajo en Dubái, cerré una etapa de diez años en Telefónica y comencé a trabajar en una startup”. Con estas palabras Javier Cardona, CEO de 1DOC3, relata cómo fue su doble salto: del mundo corporativo al mundo emprendedor y de Bogotá a Dubái para iniciar una nueva aventura. Es el ADN emprendedor.

1DOC3 en el ecosistema Wayra

Ante la dificultad de encontrar médicos en Dubái que hablasen bien inglés, Cardona empezó a buscar servicios médicos online y descubrió que apenas existían. Esta dificultad lo animó a crear 1DOC3, una plataforma que pone a disposición de cualquier persona la posibilidad de chatear con médicos desde el teléfono móvil. En la actualidad tiene más de un millón de usuarios activos al mes. Con este proyecto en mente, decidió volver a Colombia un par de años después. Y el azar hizo que de nuevo volviera a conectar con Telefónica a través de Wayra, que invirtió en su proyecto. 

Pero Javier Cardona no es el único que ha pasado de la corporación al mundo startup. David Barroso, CEO de Countercraft, startup de ciberseguridad con base en San Sebastián, se incorporó en el año 2011 al área de I+D de Telefónica como responsable de la unidad de ciberinteligencia. Dos años después participó en la creación de Eleven Paths, la unidad global de ciberseguridad del Grupo, junto a Chema Alonso, CDCO de Telefónica, y asumió el reto de ser el CTO de dicha división.

Grandes corporaciones y startups, el tándem perfecto

Esta unidad, hoy clave en el presente y futuro de la nueva Telefónica, aporta un gran valor en el mundo online: la confianza en la Red. Durante su etapa en Telefónica, Barroso trabajaba en un entorno en el que  se combinaba la frescura y energía de una startup con la robustez y el conocimiento de una gran compañía.

Segunda ronda de financiación de Countercraft

En 2015 volvió a despertarse el gen de su ADN emprendedor y abandonó el mundo corporativo para fundar CounterCraft. A partir de ese momento combatiría la ciberdelincuencia desde las trincheras de su propia compañía. Fondos de inversión nacionales e internacionales compartieron su visión e invirtieron 7 millones de euros en su compañía. La semana pasada cerraba una segunda ronda de financiación de 5 millones de dólares. Para Barroso, “las startups aportan ese punto de agilidad e innovación tan necesario en el mundo empresarial hoy en día, mientras que las grandes corporaciones tienen la experiencia”.

No hay duda de que dejar la corporación supone pasar “de la comodidad a la incertidumbre”, apunta Alfonso Amat, cofundador de IAMAT, plataforma que permite maximizar experiencias colectivas a través de dispositivos móviles. Amat, antiguo IT Marketing manager de Telefónica en Argentina, tiene claro que “la corporación tiene recursos que se sienten infinitos, lo que permite impactar en la vida de millones de personas y hacer cosas increíbles. Los equipos suelen permitir distribuir el esfuerzo y balancear de forma relativamente equilibrada la vida personal y laboral. Las startups, en cambio, nacen con recursos escasos, tanto económicos como de equipo”. La historia de Alfonso Amat en Argentina es una historia de éxito que pone en valor las sinergias que existen entre ambos mundos.

Este emprendedor logró vender con éxito su startup al grupo Globant (NYSE: GLOB) y hoy trabaja como Head of Startup Business Development de Amazon Latam. Su relato refleja que las startups y las corporaciones se necesitan, se complementan y forman el tándem perfecto para impulsar la innovación en el mundo

Talento sin fronteras y con efecto multiplicador

Las tres historias: la de Alfonso Amat (IAMAT), Javier Cardona (1DOC3) y David Barroso (Countercraft) nos hablan del talento que se mueve sin fronteras y con naturalidad entre el ámbito corporativo y el entorno startup. Muestran el efecto multiplicador de enriquecer la experiencia con las ganas de emprender. Y también cómo el ADN emprendedor está cada vez más presente en Telefónica, donde antiguos empleados vuelven, a través de Wayra, para seguir aportando soluciones innovadoras a la corporación desde su startup.

Imagen: Hein Boekhout

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